Anteanoche, salteños y no salteños de variada procedencia intelectual y cutural y de posiciones ideológicas, estéticas o sociales, se unieron para rendir un merecido homenaje a don Raúl Aráoz Anzoátegui, con motivo de su designación como "Personalidad Destacada de la Cultura". La ocasión es propicia para reproducir aquí un artículo escrito tiempo atrás por don Gregorio Caro Figueroa.
Se entiende por avatar la encarnación terrenal de un Dios. Más estrictamente y teniendo en cuenta el origen sánscrito de la palabra, esta encarnación esta vinculada de modo esencial a un “descendimiento” en el sentido de que los dioses descienden de sus ámbitos celestiales a los terrenales para cumplir con alguna misión que ellos mismos se imponen o que les imponen dioses de categoría superior.
Contra lo que podría suponerse, dado el arraigo que tiene aquí el folklore norteño en sus diversas manifestaciones y estilos (desde el campero de Carlitos ABÁN o Marcos THAMES, al almibarado de “LOS NOCHEROS, en donde el erotismo superficial se ha convertido en exitoso reclamo publicitario, pasando por el urbano de “LOS CHALCHALEROS”, o el exquisitamente culto de Daniel TORO), el tango cuenta con un creciente número de cultores en nuestra ciudad capital y en otras localidades vallistas.
La prestigiosa empresa familiar que gira bajo el nombre de "Óptica Salas" lleva adelante una agresiva campaña publicitaria nada menos que contra la siesta salteña. Es fácil -y penoso- constatar que el "operativo" alcanza éxitos superficiales (muchos han abandonado la siesta), pero no sustantivos (no mejora la productividad ni cesan ciertas practicas lujuriosas).
La progresía como meta de una existencia provechosa es algo que hoy todos los jóvenes de modo especial y también muchos adultos persiguen con denuedo. Ser “progre” es un grado en esta vida de estrés y ansiedad, y también de libertades ilimitadas. Nada hay más repulsivo que lo “retro”, esa manera oscura de ver las cosas y de planificar una vida vestida de traje y corbata; en efecto, nada más deplorable para el sentimiento progresista de vida cómoda que estas tinieblas medievales. Al tema le dedicaremos algunos pocos comentarios de los tantos que se podrían tomar en consideración.