Mucho tiempo antes de que el soberbio edificio de la calle Mitre 77 de Salta, sede del antiguo Consejo General de Educación, se convirtiera en lugar de exhibición de las famosas "Momias del Llullaillaco", aquel sitio ya había servido como morada a otra momia, tan venerable como la misma Doncella o la Niña del Rayo.
Al leer en Iruya.com las peripecias que está sufriendo el periodista cerrillano Carlos Villanueva, amenazado por criticar abierta y públicamente al siempre polémico y casi eterno intendente del lugar, mi memoria se trasladó inmediatamente a los primeros años ochenta y a ese variopinto escenario urbano llamado el Barrio Antártida Argentina, en Cerrillos.