Todo parece indicar que el tiempo reivindicativo de las mujeres viene dejando paso al del enfrentamiento. Nos referimos a Occidente porque en las culturas y religiones de Oriente, el lugar que ocupan las mujeres en la sociedad se mantiene inalterable desde siempre, salvo en aquellos países donde la penetración de la civilización occidental está dejando su rastro no sólo en el estilo estético sino también en todo lo que enmarca el comportamiento personal y social de las mujeres. Donde se ve más claramente esta penetración cultural es en Japón, a causa de la influencia de EE.UU. a lo largo de muchos años de post guerra colonizadora.
Con el perdón de los filósofos, un periodista podría decir de Tomás Abraham que no se ha dedicado a la filosofía pura, sino a una filosofía con objeto periodístico. Cuando se lo entrevista no se tiene la impresión de que se está ante un sabio imposible de entender, sino con alguien que reflexiona con fluidez sobre los problemas políticos y económicos de la Argentina de hoy.
Confieso que mi interés por estas cuestiones es relativamente reciente. De hace, quizá, menos de cinco años, cuando el ingenio popular había rebautizado al centenario Racing Club de Avellaneda como "médico trucho", por aquello de "cuarenta años sin título".
Desde comienzos de octubre de 1961 y hasta finales de diciembre, la Ciudad de Salta se transformó en un pequeño y efímero Hollywood. Famosos actores como Yul Brynner y Tony Curtis, un director de cine británico, un equipo de producción más de doscientas personas llegadas de los Estados Unidos, Italia y España, entre cinco y seis mil extras salteños, seis barcos transportando siete mil trajes de época, máquinas y utilería y una inversión de un millón a siete millones de dólares, alteraron el aún pausado ritmo de la ciudad y la vida de muchos de sus 117.000 habitantes.