Religión
El tiempo del Milagro en Salta es un momento mágico y maravilloso. Los salteños veneramos al Señor y a la Virgen del Milagro con devoción y auténtica fe, pero además, nos las ingeniamos para generar en torno al culto religioso, y con ocasión de él, un ambiente festivo y alegre, cargado de energías positivas.
La confluencia de ambas tradiciones hace del Milagro una época especial e inolvidable. Cada comienzo de septiembre la ciudad de Salta se mos muestra envuelta en una atmósfera que combina el frío con el calor, la lluvia con la sequía, la tempestad con la calma, lo sagrado con lo profano, la alegría con el recogimiento, lo íntimo con lo multitudinario. Con los cielos sembrados de cometas, con zonda o nieve, y con el aire perfumado de azahar, los salteños acogemos durante el Milagro a peregrinos venidos desde los lugares más lejanos e insólitos. Al tiempo que renovamos nuestro pacto de fidelidad con nuestros Protectores, nos comprometemos a volver a respirar en multitud aquellos aires cargados de santidad que nos acercan a la primavera mientras despedimos a un invierno titubeante. El Milagro convoca y esparce su magia generosamente, atravesando culturas, riquezas, ideologías políticas y hasta religiones, porque el Señor del Milagro es de todos los salteños, por encima de cualquier otra seña de identidad. |
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El tiempo del Milagro en Salta es un momento mágico y maravilloso. Los salteños veneramos al Señor y a la Virgen del Milagro con devoción y auténtica fe, pero además, nos las ingeniamos para generar en torno al culto religioso, y con ocasión de él, un ambiente festivo y alegre, cargado de energías positivas.
