¿Quién inventó el charango? |
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Escrito por el sábado, 01 de marzo de 1997 (Ha sido leído 60779 veces) La historia surgió con motivo de un viaje que realicé a México, a raíz del cual leí el hermoso libro "Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España" de Bernal Díaz del Castillo, soldado de Hernán Cortés, que relató con maestría esa epopeya, y más precisamente el libro "Historias de la Conquista del Mayab" de Fray Joseph de San Buenaventura, que narra detalles de la conquista de la península de Yucatán. En el capítulo XXIX del primer libro, pero con mayor amplitud en el segundo, se relata la desgraciada aventura de un grupo de dieciocho españoles, entre ellos dos mujeres, que, escapados de la expedición de Vasco Nuñez de Balboa, se hacen a la vela desde el Darién y luego de un azaroso viaje, durante el cual naufraga el navío en medio de una tempestad, llegan en un bote a la isla de Cozumel, tan exhaustos que quedan tendidos en la playa. Allí son hechos prisioneros por los aborígenes del lugar, quienes de inmediato comienzan a sacrificarlos a sus dioses y a devorárselos, como era su costumbre. De ese grupo de infortunados sólo dos logran escapar, uno, Jerónimo de Aguilar será con el tiempo, y junto con la india doña Marina, el lenguaraz que utilizará Cortés para la Conquista de México. El otro don Gonzalo de Guerrero es protagonista de nuestra historia. Este don Gonzalo, luego de escapar de los indios que lo tenían prisionero vaga sin rumbo y llega hasta Chetumal, donde es descubierto por los indios y hecho prisionero pero esta vez con mejor suerte. Aquí tiene oportunidad de demostrar sus aptitudes de artesano construyendo bancos, sillas, mesas, además de enseñar rudimentaria carpintería a los indios. Esto le granjea la estima del cacique local Ach Nachan Kanxiuu, quien le entrega en matrimonio su hija, la princesa Yxpilotzama. Precisamente para agradar a su familia política construye un instrumento musical para el hermano mayor de la princesa Yxpilotzama el "ahau galel", pero dejémoslo a él que lo cuente: {jgxtimg
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width:=[180]
align:=[left]} ".....
Y pasó el tiempo en
que me estoy yo con
el ahau galel, así
que él aprendió muy
bien el trabajo de
carpintero, así como
yo dime maña para
enseñarle lo que
sabía, que yo
aprendílo en mi
mocedad allá en
Badajoz de la
provincia de
Extremadura, aunque
mi señor padre don
Juan Guerrero y mi
señora, madre doña
Rosario de Bahamonde
en nada quisieron
que yo aprenda
oficio de artesano
por tener ellos
descendencia de
hidalgos y ser bien
nacidos, yo teníale
mucha afición a la
esta arte de
carpintero y lo
aprendí en la casa
de maese Andrés de
Piedrasanta, que era
un excelente
tallador de la
madera y decorábala
de mucho esplendor y
más belleza, y era
escultor muy bueno
para hacer imágenes
y más en hacer
instrumentos
músicos, y yo lo
aprendí muy bien. Y
así hice para el
joven galel un
gambarrino, que es
una vihuela corta,
que así la hicimos
con la caparazón de
ese animalejo que
hay aquí y que
dícenle por nombre
wech, que es un
animal torpe que en
nada es astuto o
listo y que la su
defensa es
soterrarse en las
cuevecillas o
cubiles que para él
mismo abre en la
tierra y métese ahí
para guarecerse de
los enemigos que
tenga, que no es
agresivo en nada
pero que tiene un
carapacho muy fuerte
y se esconde la
cabeza y las cuatro
patas adentro de la
caparazón.Y tomaron a uno de estos de su cueva en el campo y trajéronlo y le quitaron el carapacho y lo prepararon muy limpio, y yo hice el gambarrino, que es en todo lo que complace más a este joven niño, el ahau galel, y le puse su brazo corto de madera fuerte y tapa con boquillón y cuerdas de las tripas de ese animal que dicen och, que es arisco muy astuto y fiero, pero que es chico. Y así suena muy bien el gambarrino y aprendió el mozuelo algunas tonadillas que yo le enseñé; y como mocillo lo tañe bien tócaselo a el señor su padre, que le gusta oírlo y a la madre y a las mozas sus hermanas, y a todos les maravilla mucho el este rústico instrumento. De tal manera que me creo yo que ahora que tengo que trabajar y servirle 7 años al señor halach uinic por el rescate de la hija, quizás me encomiende la tarea de hacerle a él otro y más instrumentos músicos. Que aquesta es la costumbre de estas gentes, que sírveles 7 años el que case con las hijas y ahora tócame a mí servirle al señor mi suegro 7 años aquí en la casa grande. Y téngome por muy conforme en estarme vivo aquí en la esta grande casa....." Con esto creo haber echado luz sobre la historia del charango que, si damos a esto por válido, vió luz por primera vez alrededor de 1512 en esta región de México. Con respecto a don Gonzalo, sólo sabemos que tuvo varios hijos y que lucharon contra los españoles. Son los primeros criollos de esta tierra firme americana y los primeros en luchar con los españoles. Luego, el recuerdo de este don Gonzalo y su familia se pierde en la oscuridad del tiempo, pero sospechamos que fue uno más de los infinitos dramas que produjo la conquista americana.- (*) El Ingeniero Fernández Acevedo nació en Molinos (Salta) y es actualmente jefe de seguridad en la Central Nuclear Embalse (Córdoba). Más artículos de la categoría Revista Claves |






