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| Dávalos y su Buenos Aires a ojo de colla |
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Escrito por el lunes, 22 de junio de 2009 (Ha sido leído 234 veces) El hombre de cerro —el colla—, es desconfiado como la mula. En los viajes por la Cordillera, mientras el caballo se entrega dócilmente al pulso del amo, la mula no fía más que en su instinto. El argentino del Noroeste, transportado a la gran ciudad, se pone aprensivo como mula en terreno difícil. No da paso sin previos tanteos... Y todo lo ve: Leer este artículo completo en http://www.iruya.com/content/view/103253/227/ |
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