'Ladies and gentelmen, we killed him' |
|
|
|
Escrito por el jueves, 28 de diciembre de 2006 (Ha sido leído 2846 veces) Bien al contrario de lo que han proclamado hasta el cansancio George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar, el mundo, hoy, no es mejor ni más seguro sin Saddam Hussein. La caída del dictador iraquí, provocada por la intervención militar estadounidense, no sólo no ha mejorado al "mundo", globalmente considerado, sino que ha agravado, de forma notable, los problemas políticos y religiosos de Oriente Próximo. Lo paradójico es que el gran despliegue bélico norteamericano y su inusualmente prolongada ocupación de Irak, no han servido tampoco para mejorar la propia seguridad de los Estados Unidos de América, y, en todo caso, han provocado una sensación de inseguridad y de amenaza permanente en Europa. Lo que está fuera de toda duda es que la ejecución de Saddam Hussein sólo traerá más desasosiego y más guerra a un país y a una región urgidas de encontrar, lo más pronto posible, el camino hacia la paz. Confiamos que de esta guerra absurda e injustificada sólo nos quede el recuerdo de la sincera estupidez con que el emocionado diplomático norteamericano L. Paul Bremer pronunció en Bagdad su célebre "Ladies and gentelmen, we got him". Que, aunque repugnantes, sólo queden como testimonio visual de la barbarie las imágenes del dictador vencido ofreciendo su humillada dentadura para el examen del enemigo, la del soldado norteamericano orinando sobre un retrato de Saddam o la del carro de combate tirando de la estatua callejera del dictador hasta echarla por tierra. Lo que seguramente no tolerará la conciencia humanitaria y democrática internacional es que a esta peculiar colección mediática se añadan las imágenes de Saddam Hussein colgando de un palo, y la algún personaje norteamericano de la talla de Bremer, sollozando desde la imbecilidad más solemne algo parecido a "Ladies and gentelmen, we killed him". Más artículos de la categoría Sociedad |


