Entrevista a Ricardo Munir Falú |
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Escrito por el viernes, 05 de enero de 2007 (Ha sido leído 4005 veces) Iruya.com ha entrevistado al doctor Ricardo Munir Falú, destacado político, jurista, periodista y hombre público de nuestra Provincia. En esta entrevista, Falú realiza un prolijo repaso de algunas de las vicisitudes más importantes del peronismo salteño de los últimos 35 años y evalúa la situación política internacional, sin esquivar la crítica y aportando interesantes datos para la biografía de uno de los 'grandes' de la política de Salta. ¿Cómo se produce su aproximación al Peronismo o a la política? Responderé remontándome a los orígenes de mi actuación política. Yo estaba en Tucumán estudiando abogacía, creo que era el año 1944, ya antes había estado en Salta trabajando en el Diario La Provincia que era un diario conservador, cuyos dueños, Marcelo Cornejo Isasmendi y Domingo Patrón Uriburu, eran conservadores nacionalistas, dos bellísimas personas, con quienes hablaba de política, mientras yo deambulaba intelectualmente: no sabía a que partido o corriente política adherirme, aunque por ese entonces yo tenía mucha simpatía por el socialismo de Alfredo Palacios. El radicalismo en Salta no tenía mayor significación, menos el socialismo; el fraude era la regla en las elecciones dirigidas por el conservadurismo; pero aquel sector nacionalista del conservadurismo tenía otras aspiraciones no mezquinas; aspiraciones que miraban más adelante, un poco con simpatías hacia el régimen Franquista. Así fue como surgió como gobernador de la provincia de Salta Abraham Cornejo, padre de Marcelo Cornejo, uno de los dueños del diario La Provincia. Fue un gran gobernador: hizo el Hotel Salta, la Cárcel Modelo, celebró el convenio con YPF para la exploración del petróleo en Salta, muy buen convenio; y después creo que quedó de gobernador Ernesto Aráoz, no se si por muerte o por renuncia del gobernador Abraham Cornejo. Vino después el golpe del 43. Yo estaba en contra del golpe, lo miraba con antipatía, y pronto me fui a Tucumán a estudiar derecho. Allí también anduve deambulando políticamente, no sabía para donde disparar, hasta que aparece la figura de Perón que empieza a atraer gente sobre todo con el enfoque antiimperialista (Braden o Perón) reforzado con el abierto apoyo del embajador Braden a la Unión Democrática y todo lo demás; llega un momento en que a mí me convence que era una buena posición y ahí surgía un movimiento político importante, entonces me adherí al peronismo y ahí comienza la historia mía. Cuando se produce el 17 de Octubre, poco después, yo junto con otros estudiantes de derecho, fundé una Agrupación Universitaria Laborista pro-candidatura del coronel Perón; ahí comienza la cosa. ¿Recuerda quienes fueron los otros? Algunos sí, había un muchacho Macedo, otro Armesto, también el Dr. Rojo, que después fue juez laboral acá, no recuerdo quien más. Pero antes, el 17 de Octubre de 1945, yo estaba trabajando en los diarios que dije anteriormente y luego, siempre antes del 17 de Octubre, ingresé como pinche en la Delegación de la Secretaría de Trabajo y Previsión. Cuando el jefe de esa delegación, Sr. Vásquez, se enteró de que yo había formado la agrupación laborista dijo que estaba equivocado y que debía unirme al radicalismo yrigoyenista que presidía el Dr. Quijano. Lo propio hizo mi hermano Alfredo y yo que era muy joven, acepté la sugerencia de ambos y me fui al radicalismo, que en Tucumán había perdido las elecciones ya que se había impuesto el Partido Laborista, consagrando a un militar Domínguez como gobernador. Continué entonces trabajando en la Delegación de la Secretaría de Trabajo y fui ascendiendo rápidamente hasta que me confiaron la solución de conflictos colectivos de trabajo como paros, huelgas y otros. Luego me mandaron a la provincia de Jujuy, como secretario de la misma repartición, siendo el delegado del Dr. Jorge Zaballo, una bellísima persona. Con él recorrimos toda la provincia de Jujuy y realizamos una muy buena gestión, entre empresarios y sindicalistas obreros. Más tarde el Dr. Zaballo fue a trabajar en Buenos Aires en la misma secretaría y a mi me nombraron delegado en la provincia de Salta, donde continué resolviendo problemas laborales de todo tipo, siempre con un gran sentido de equidad y justicia. Luego se produjo un conflicto entre algunos gremios con el entonces gobernador Dr. Lucio Cornejo, cuestión que lo obligó a renunciar y me llamaron de Buenos Aires pidiéndome la renuncia también a mí. Esto último se debió a la acción de los dirigentes del sindicato azucarero del Tabacal, uno de ellos de apellido Gómez y el otro de apellido Delgado, que trabajaban políticamente a favor de un abogado, Ladrú Arias, para que éste fuera el próximo candidato a gobernador y pensaban equivocadamente que yo respondía al gobernador Cornejo, cuestión que no era verdad, pues yo mantenía una relación cordial y respetuosa con él, a punto tal que me felicitó cuando dicté una resolución por la cual el ingenio azucarero de San Isidro debía pagar una diferencia de salarios a los obreros, pues éste era de propiedad de su familia. Además dictó un decreto, obligando a las empresas a llevar el Libro de Registro Único, a raíz de un proyecto que le había enviado. De este modo se aseguraba la prueba de quiénes trabajaban en cada empresa, desde qué fecha, el monto de sus haberes y demás datos. Cuando Perón se enteró por un informe de un Dr. Fernández Unsaín que a mí me habían echado del cargo, se molestó y ordenó que me repusieran al mismo y entonces me llamaron a Buenos Aires y el ministro de trabajo, Sr. Freire, me dijo que iban a nombrarme nuevamente. Le pregunté porqué me habían pedido la renuncia anteriormente y me contestó: “Orden de arriba”; le pregunté entonces el porqué de mi nuevo nombramiento, a lo que me contestó: “Orden de arriba”. Lo cierto es que los mismos sindicalistas hablaron con la Sra. Eva Perón y esta resolvió que no se me nombrara. Cuando era gobernador Carlos Xamena -un gran hombre-, me nombró director de turismo. Mas tarde el gobierno de Ricardo Durand me nombró subsecretario de gobierno por iniciativa del ministro de gobierno Jorge Aranda. Luego me fui a continuar mis estudios de abogado a la ciudad de Tucumán con mi familia y estuve trabajando en el estudio jurídico de mi hermano Alfredo y puse una cortada de ladrillos en la que me fue desastrosamente. Antes de continuar con este relato, debo recordar que el diario “El Orden” de Tucumán en el cual trabajé, fue perseguido por la intervención federal de Baldrich y lo clausuraron. Todo el personal, incluyéndome a mí, nos quedamos sin trabajo durante dos o tres meses; tuve que correr la liebre, como se dice vulgarmente. Un buen día se presentó en el diario un delegado del gobierno provincial y leyó una declaración que debíamos firmar todos los empleados. En esa declaración se formulaban críticas y ataques a los dueños que eran José Ricardo y Julio Rosenvald, ambos judíos. El personal guardó silencio sin saber como obrar ante semejante propuesta, y como yo era el más joven de todos y tenía como tuve siempre un gran sentido de la dignidad, dije lo siguiente: “Los que firmen ese documento, serán unos hijos de puta” y me fui. Al cabo de algún tiempo el diario volvió a abrir, pero no pudo continuar. Cuando me encontraba en Tucumán, luego que dejé la Secretaría de Trabajo y Previsión me llamó un señor, Jaime Durán desde Salta para confiarme la organización de un diario peronista, acepté el encargo y organicé el mismo junto con un Sr. Livingston que venía a ser el administrador. Al diario le puse el nombre de “El Tribuno” que comenzó a funcionar con máquinas viejas. Poco después tuve un incidente que me costó un duelo a sable con un amigo llamado Juan Marocco. ¿Quienes fueron los padrinos? Padrinos de Marocco fueron Juan Carlos Cornejo Linares y Tomás Ryan; mis padrinos fueron Marcelo Saravia Bavio y José María Mirau. Mi asesor la tarde anterior del duelo fue el capitán Andrade. Me batí a duelo y bueno después nos reconciliamos, yo lo lastimé en la nariz y el pecho y él me cortó en el antebrazo. ¿Dónde fue el duelo? En San Lorenzo. ¿Qué papel cumplía “El Tribuno”? ¿Era un diario de información general? Era de información general pero además era peronista. Después Jaime Durán me dijo que quería que yo renuncie, que quería contratar a otro, entonces renuncié y me fui a Tucumán. Pasó el tiempo y me volvieron a llamar y volví a ser el director del Tribuno, hasta que vino el golpe del 55. Cuando cayó Perón y mientras estaba en la cañonera paraguaya, escribí un artículo en primera página que se llamaba “No hay revolución sin pueblo”, donde decía que el peronismo seguiría gravitando en la vida política del país, no obstante este u otros golpes de Estado. Y así fue. Cuando la llamada Revolución Libertadora clausura a “El Tribuno” quedamos todos en la calle, entonces yo me fui a Tucumán para seguir mis estudios de abogacía, fui a Tucumán pobre, muy pobre con unos pesos que me quedaban de la venta de una casa que estaba en construcción en la avenida Uruguay con crédito del Banco Hipotecario Nacional y fui a la casa de mis suegros con 4.000 pesos y le dije a la Sra. Sabina, mi suegra: “Aquí tengo 4.000 pesos para vivir 10 meses y en 10 meses me tengo que recibir de abogado”. No me recibí a los 10 meses, me recibí a los 14 o 15 meses. Bueno, lo cierto es que me recibo de abogado y regreso a Salta y estando aquí actúo nuevamente en política, trabajo en mi profesión como abogado laboralista. Fui apoderado del partido peronista, congresal nacional y congresal provincial. Defendí al partido cuando la dictadura de Onganía disolvió los partidos políticos. Lo hice junto con Armando Caro ante el Juzgado Electoral Federal. EL Juez era López Sanabria, muy buen juez y muy buena persona. Bueno, así pasaron los años y hubieron luchas internas muy desgraciadas a mi forma de ver, sectores muy facciosos a veces, entre los cuales los grupos “Coalición del Interior” y “Reconquista” a quienes yo le decía que eran dogmáticos y excluyentes; que para mi eran los grandes culpables de la derrota del peronismo frente al romerismo; después el grupo de Bravo Herrera que eran nacionalistas de derecha y el grupo de la “Lista Verde”, en el que se incluyeron algunos elementos de izquierda, la figura era Ragone, que tenía sus aliados porque era médico y había atendido a cierta gente y la gente es agradecida al médico que le ha curado la enfermedad. Y al final yo salí un día en contra de todos los sectores y vinieron en apoyo mío Ragone y el Dr. Ernesto S. Bavio y ahí comenzó la lucha nuestra para que Ragone fuera gobernador, pero no lo fue tanto porque nosotros queríamos que lo fuese, sino porque Abal Medina que era el jefe del peronismo lo nombró. Y siendo Diputado Nacional electo en el 73 le dije a Miguel; “Miguelito bueno vos sos gobernador electo, yo soy diputado electo, hay que ver que vamos a hacer y cómo lo vamos a hacer y con quienes”. “No”, me dijo “este es un asunto mío”. Entonces ya marcó una diferencia porque no quería que yo interviniera en la vida política de la provincia y no intervine, lo dejé gobernar. Lo cierto es que un día vengo de Buenos Aires y había una marcha en homenaje a Rucci a quien lo habían matado y yo me acoplé a la marcha porque estaba en contra del asesinato y en contra de los sectores de ultra izquierda que lo habían asesinado. Después de la manifestación, entraron a la Casa de Gobierno y yo me retiré. Me fueron a buscar desesperadamente para que solucionara el problema y les dije que la gente debía salir e irse, nada más y así fue. Después, en el gobierno nacional estaba Rocamora de Ministro del Interior y nos llamo a Juan Carlos Cornejo, Senador Nacional, Armando Caro, Senador Nacional y a mi Diputado Nacional y nos comunicó que iban a intervenir la provincia. Nosotros pusimos reparos de orden constitucional y nos dijeron que iban a cumplir con todos los recaudos y se intervino la provincia. ¿La razón?, presumo cuales fueron las razones: en ese tiempo había una cuestión muy grave, ya estaba Isabel Perón y era una lucha contra los sectores subversivos, yo no creo que Ragone haya sido un subversivo, pero ignoro las razones que tuvo el gobierno nacional. ¿En el peronismo del año 73 no hubo elecciones internas verdad?, ¿Se había conformado una lista única? No recuerdo, lo que sí me acuerdo es que cuando yo ya era Diputado electo en el 73 y Ragone candidato a gobernador, fui con mi hijo más chico Edmundo, que hoy es médico cardiólogo, a Santiago del Estero porque Cámpora iba a proclamar la fórmula encabezada por López Bustos contra Juárez; entonces subimos a la habitación del hotel en el cuarto o quinto piso y hablé con Cámpora. Estaban Cámpora y Rucci y aproveché la oportunidad para decir lo siguiente: “Presidente me preocupa que luego de que el pueblo ha votado y elegido libremente hayan atacado los cuarteles de Formosa, no hay razón”. A lo que el doctor Cámpora me contestó: “Si, mire Falú yo no voy a pedir que me entreguen las armas, les voy a pedir una tregua de un año”. Luego, cuando ya me había incorporado a la Cámara, asistí a una reunión previa a las Sesiones ordinarias en donde se trataba la ley de amnistía para los presos; se levantó uno de los diputados de origen llamémoslo “montonero” y dijo que los presos tenían que salir el 25 de mayo cuando asumiera Cámpora. Entonces yo me levanté, y diría que era un pajuerano que no conocía como estaban las cosas en Buenos Aires y manifesté: “Mire compañero, estamos tratando una ley de amnistía, para que los presos salgan en libertad, pero deben salir por el procesamiento de la ley, nosotros tenemos obligación de respetar la ley y hacer respetar la ley, porque mañana o pasado puede ser que se de vuelta la tortilla y la ley tampoco se aplique a favor nuestro sino en contra. “Pero aquí hemos venido a hacer una revolución”, me contestó, y yo le argumenté: “A la revolución la maneja Perón, una revolución en paz, el quiere una revolución en paz, no quiere violencia, ha venido a tranquilizar al país”. Esto me valió mucho prestigio en el bloque. ¿Ud fue presidente de la comisión? Presidí la comisión de Energía y Combustibles, integréotras comisiones también. Lo cierto es que la gestión mía como Diputado Nacional fue muy difícil porque estaban los obsecuentes de siempre, los obsecuentes de Isabel Perón que aplaudían todo; la CGT que gravitaba sobre la Sra. Isabel Perón al igual que las fuerzas armadas y entonces era un gobierno que a mi modo de ver no sabía para donde iba, no se resolvía el problema de la guerrilla, el problema económico era un desastre ¿se acuerdan ustedes del Rodrigazo?. Yo lo dije en el bloque cuando pusieron a Bittel a cargo del partido, me paré y le dije “Compañero Bittel, el país se está incendiando y aquí seguimos aplaudiendo”, pero era como predicar en el desierto. En la universidad de Tucumán: ¿Ud. que profesores tuvo ahí que pudieran influir en su pensamiento o en sus lecturas? Yo era alumno libre, pero en realidad casi todos eran antiperonistas. Y con respecto a sus lecturas durante la universidad y luego de la universidad, yo tenía entendido que usted era un buen lector de temas políticos. Yo leo, pero con espíritu crítico, leo bastante historia, desgraciadamente no he leído todas las historias, tengo acá volúmenes de historia universal, pero me cuesta leer ahora. Además leo el diario “La Nación” y otros diarios, voy sacando conclusiones, más que detalles de los acontecimientos me gusta mirar la línea conductora, el curso de la humanidad y de cada país. No soy un hombre ilustrado en historia pero conozco algo, he leído bastante. Volviendo a uno de los temas anteriores me llama la atención lo del duelo ya que debe haber sido uno de los últimos duelos en Salta ¿verdad? Claro, pero después de ese hubo un duelo de Ángel María Figueroa con Roque López Echenique, fuimos padrinos de López Echenique, el Dr. Ernesto Bavio y yo. ¿Había un cierto sentido del honor en ese momento no? Claro, pero eso se perdió, se han perdido muchas cosas, muchos valores. Hablando de esto, porque no nos comenta acerca de las tertulias políticas que tienen lugar actualmente en España o las charlas- mesas de café que se han perdido. Si, todas las noches, éramos 6, 7 u 8 dirigentes peronistas, nos reuníamos y hablábamos de todo: se hablaba de doctrinas políticas, de de la situación del país y del mundo. Eran charlas interesantes como toda charla de café, desordenada, pero interesante. Ahora yo voy al café pero hablan de carreras de autos, de partidos de fútbol, del acontecimiento último en materia de policiales, no hay con quien hablar, no sé si esto es la situación particular de la ciudad de Salta pero es así. El partido peronista en la época en que Ud. participó y fue dirigente ¿Qué grado de democracia interna tenía, evolucionó para mejor o para peor? El partido peronista estaba definido por Perón, lo de Perón ha sido una conducción vertical, pero no tan vertical, porque él mandaba a interventores del partido como a Salta por ejemplo y hablaba con todos los sectores: políticos, gremiales, etc. Y el interventor escudriñaba los antecedentes de cada uno, las posibilidades electorales de cada uno, las capacidades e incapacidades y nombraba a los candidatos, así se hacía; había un consenso, nadie protestaba, eran peronistas, no todo el mundo quería ser diputado o senador por ejemplo. Yo era director de “El Tribuno”, podría haber dicho que quería ser diputado pero no lo dije, así era la cosa no era una conducción absolutista, había discusión, consenso y confluencia. Cuándo se plantea el voto en blanco y Perón ordenó que se votara a Frondizi ¿Cómo vivió ese proceso, cuales eran las expectativas? Lo vi bien porque Perón desbarataba la posibilidad de que ganara el Radicalismo del Pueblo que eran los que justamente estaban con la dictadura. Entonces Perón desbarató eso y salió Frondizi. ¿Ud. tenía contacto con Biella? Biella era amigo personal, me ofreció cargos pero no acepté nada del gobierno del UCRI o del MID. Acerca de la situación salteña: ¿Cuál era para usted el principal problema en Salta en los años anteriores a Perón?; ¿Cómo vivió Ud. la situación social?, porque en ese momento se supone que había un alto grado de injusticia social, de exclusión política y cuando llega el peronismo viene a reparar de alguna manera eso. El peronismo trajo a Salta una modificación sustancial del panorama político, acá gobernaba el conservadurismo, el radicalismo no lograba imponerse y estaba muy perseguido.; yo recuerdo que hubo un episodio en el cabildo donde sacaron a los radicales que estaban allí a culatazos; era un sistema de fraude e intimidación, el conservadurismo dominaba la situación por el fraude. Después vino el peronismo y el conservadurismo dejo de tener vigencia a punto tal que desapareció como partido político, lo que no quiere decir que dentro del conservadurismo no hubieran existido buenas personas, personas inteligentes y honorables, como así también las hubo en el radicalismo. ¿El peronismo logró algunos cambios en la vida social, legislación laboral, en la pobreza? Bueno eso es la política general que hizo Perón. ¿Y en Salta se vio esto? Claro, la legislación del trabajo y previsión que hacía aplicar y cumplir las leyes, los salarios mínimos, las comisiones de trabajo, el aguinaldo, las leyes jubilatorias, todo eso era la legislación nacional que dictaba Perón y se aplicaba en todo el país. ¿Ud. participó en algunos asuntos importantes de reclamos obreros, participó en un juicio siendo abogado de uno de los sindicatos obreros? Yo atendía asuntos laborales pero no a sindicatos, al único sindicato que atendí creo que fue al Sindicato de Obreros Automotores. Hablemos de la situación actual: Ud. ayer me hizo referencia a la importancia de las instituciones para el futuro político de un país, incluso para el proceso económico; en el sentido de que la existencia de instituciones sólidas, estables, republicanas, etc. ayuda al proceso político y económico. A mi modo de ver hay países como China, que estaban en el subsuelo, (China había sido víctima de una invasión de las potencias occidentales), tuvo que hacer una revolución, de la mano de Mao Tse Tung, hizo la revolución; alfabetizó al pueblo chino, echó las bases de la organización y pasó el tiempo y murió, hubo una reacción en el partido comunista contra Mao y su mujer, y después vino el otro presidente que cambió la política y están haciendo capitalismo; pero lo anterior no era comunismo, no es comunismo ni el de Corea del Norte , ni el de Cuba, no hubo comunismo ni en Rusia, ni en ningún lado; hubo capitalismo de Estado, este es mi modo de ver. El Estado es capitalista y todos los demás son empleados del estado, pero este sistema como bien decía Perón, lo único que logra es insectificar a cada una de las personas, no dejaba respiro ni la posibilidad de progreso, de avance, de destino de las personas, como empleados del estado así vivían y sobrevivían. Ese sistema desapareció en Rusia, en Rumania, en Polonia, en Hungría, subsiste en Corea del Norte y Cuba, yo no creo en la virtud de este sistema porque atenta contra la libertad en todo sentido, la libertad de progresar, de trabajar, de acrecentar el patrimonio, de trasladarse de un lugar a otro del país de viajar, de salir, de entrar, todo eso. Creo que el capitalismo todavía tiene larga vida pero a condición de que resuelva el problema de la pobreza. En el mundo existen hoy países muy ricos, extraordinariamente ricos, y países muy pobres que probablemente hayan sido fuentes de riqueza para los poderosos. En el capitalismo toda persona puede pasar de una situación de pobreza a un bienestar económico. Pero el Estado tiene la obligación de promover la creación de riquezas y luego la justa distribución de la misma. Cuando no hay creación de riqueza muy poco o nada se puede distribuir. Puede ser que el capitalismo como sistema haga crisis, pero yo no estoy en condiciones de decir lo que puede sobrevenir. Hay un autor que decía que el capitalismo va a terminar con una implosión. Son teorías, yo lo único que digo es que el capitalismo en nuestro país y en América Latina tiene que hacer su desarrollo según las condiciones y posibilidades que cada país tiene. Nosotros no podemos fabricar armas para exportar, tal vez podríamos hacerlo, pero no estamos en condiciones de competir con los grandes fabricantes de armas del mundo, pero si podemos hacer como Brasil o China, vender muchos productos industriales pequeños, tales como la venta de aspirinas, vacunas, aparatos médicos, herramientas, celulares, teléfonos y mil cosas más que venden en todo el mundo. ¿Pero volviendo a la pregunta anterior, concretamente: ¿Cómo se relaciona el capitalismo con el sistema democrático, con las instituciones? Están indisolublemente unidos, el capitalismo se tiene que desarrollar dentro de un sistema político- jurídico estable, claro que permanente, que sea respetado por todos. Por ejemplo Estados Unidos, al margen de su política exterior que no me convence, logró una comisión de republicanos y demócratas que hacen la crítica de la política, del gobierno en Irak y esto se publica, y el Presidente tiene que tomarlo en cuenta. Hay crítica, hay debate; no un gobernador o presidente que dice esto es así, hay que debatir, analizar en el orden provincial y en el orden nacional, son las reglas del juego. ¿En este sentido hay un cierto déficit en la Argentina verdad? Si, hay una tendencia de querer perdurar en el ejercicio del poder ilegítimamente, porque la Constitución es clara, tenemos que ajustarnos al sistema capitalista-democrático, no hay otra, por eso cuando me hablan de izquierda digo “¿cuál es la izquierda; qué izquierda?” ¿Nacionalizar las empresas como lo hizo Perón sería una de las soluciones? Perón tuvo una concepción que desgraciadamente no le salió bien, pero no por culpa de él sino por culpa de la sociedad en que estamos. Por ejemplo, Perón creó empresas del Estado, esas empresas se burocratizaron, se llenaron de gente no se controló su manejo, hubo corrupción, robo; YPF tenía 55.000 empleados, ahora tiene 5.000, todo el mundo quería trabajar de empleado de la YPF, dentro de ella se robaba, se negociaba y lo mismo ocurrió con otras empresas del Estado como Entel, Ferrocarriles, etc. No creo que estatizar sea la solución, pero en realidad para mí la sociedad argentina está enferma, porque todo el mundo cree que la política es una actividad para enriquecerse, para hacer buenos negocios, para lograr una jubilación buena, un sueldo bueno, entran al gobierno y quieren incrementar su patrimonio y hacerse ricos y esto no es la política. Si los gremios se ponen de acuerdo con el empresariado nacional en hacer el desarrollo capitalista, en buena hora, en beneficio de ambos, de los empresarios y los obreros; pero tienen que ajustarse a las reglas de la empresa, una empresa tiene que dar dividendos, tiene que dar ganancias. Tengo un nieto que trabajó en Noruega como ingeniero en plataforma en Mar del Norte y me cuenta que el ingreso que tiene Noruega por el petróleo se maneja escrupulosamente, entonces hay hospitales magníficos, de lujo, hay servicios de sanidad y salud extraordinarios, gratuitos, para todo el mundo, pero porque ese recurso se maneja bien y se invierte bien, no hay beneficios abusivos para los dirigentes. ¿Ud cómo ve el proceso de pacificación de la Argentina, cree que la Argentina está pacificada, en el sentido de que las querellas de los años 60 y 70s están cerradas, o que hay algo por hacer? Me refiero, entre otras, a las consecuencias del terrorismo de Estado. Yo creo que el terrorismo de abajo y de arriba ya no tienen posibilidad alguna y no se justifica ninguna actividad terrorista de abajo. Se justifica si oposición, debate, oposición a determinada medida, dentro de un sistema democrático. No al terrorismo de Estado que ha sido una calamidad espantosa, el gobierno del último proceso militar ha sido una calamidad del país y la parte más negra de nuestra historia, no solamente el terrorismo, sino también el genocidio, la implantación de la tortura, el secuestro como sistema, el robo, la tentativa de guerra con Chile, la guerra de Malvinas, etc. ¿A Ud. lo detuvieron en el 76 o no? Si en Salta; yo estaba en Buenos Aires y atropellaron mi casa para buscarme a mí, entonces hablé por teléfono y me dijeron que venga, regresé y me metieron preso. ¿Qué tiempo estuvo? Dos o tres días ¿Fue la primera vez que estuvo preso? Primera vez. ¿Cual era la postura de Romero antes de las elecciones en que salió Ragone? Creo que el Sr. Roberto Romero ingresó al peronismo en 1972 y formó parte del comando electoral, pero recién se afilió en 1982, luego de la dictadora militar del año 76. Tengo un buen recuerdo de su persona, nunca estuve en la misma línea política que él presidía (Lista Roja), pero tuvo una gran capacidad de organización, lo que unido a su poder económico le permitió hacer una gran campaña y finalmente pudo acceder a la gobernación de la provincia. Previamente buscó la adhesión de dirigentes peronistas y consiguió algunas. A mí me ofreció nada menos que la candidatura a Senador Nacional por nueve años y como yo decliné ese ofrecimiento, lo nombró al Dr. Horacio Bravo Herrera. También luego de la gobernación de Hernán Cornejo, pensaba en llevarme de candidato a Vicegobernador, pero yo no fui a la reunión previa a la que me había invitado y entonces, ofreció esa candidatura a mi hermano Eduardo Falú, con los resultados ya conocidos. Más artículos de la categoría Política |


