El narco Castedo: accesible al periodismo pero inhallable para la policía

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Escrito por Iruya.com, el sábado, 06 de enero de 2007 (Ha sido leído 4287 veces)
Mientras que, en los últimos setenta días, la policía no pudo encontrar rastros para capturar a Reynaldo Delfín Castedo (52 años), narcotraficante, acusado de haber ordenado el asesinato de Liliana Ledesma en Salvador Mazza y prófugo de la justicia, dos medios periodísticos pudieron hablar con él. Personal de la Secretaría de Inteligencia del Estado, de Gendarmería Nacional, Policía Federal y la Policía de Salta, están detrás de los pasos de Castedo al que, desde hace años, por integrar una red de narcotraficantes, también busca INTERPOL. “Pasar a Bolivia por la frontera es muy fácil”, señaló Castedo. También pasan fácilmente vehículos cuatro por cuatro robados.

Al cumplirse un mes de la llamada telefónica que Castedo hizo el 4 de diciembre pasado al oficialista diario “El Tribuno”, el jueves pasado el canal de televisión “América” de la Ciudad de Buenos Aires difundió una entrevista que Castedo concedió a Facundo Pastor, periodista del programa “Documentos América”. Según el abogado Pedro García Castiella “es muy probable que ahora los hermanos Castedo ya no estén en el país”. Ambas entrevistas habrían sido gestionadas por el propio Castedo para desviar la investigación y tratar de limpiar su imagen.

El modo en que se acordó y se realizó esta entrevista de Castedo con “América” despejan las dudas de algunos sobre las actividades de Castedo, a quien los periódicos oficialistas locales califican de “productor agropecuario”. Durante la entrevista televisiva Castedo, que aparentó estar sereno, apareció sentado sillón con estudiado gesto para dar la imagen de hombre seguro, inocente y poderoso.

Culpar a la víctima


Ayer, el semanario oficialista “Cuarto Poder” apuntó contra la asesinada Liliana Ledesma a la que ahora intenta vincular el narcotráfico. “Es un recurso muy gastado y muy infame el culpabilizar a la víctima para exculpar a los victimarios. Durante los últimos tres meses ese periódico que se escribe por encargo del gobierno, silenció este caso”, dicen los abogados de Derechos Humanos.

Es impropio que un productor rural permanezca en la clandestinidad, rodeado de custodios profesionales, con cambios permanentes de vivienda, provisto de varios vehículos y teléfonos móviles y de recursos para escapar del vacilante asedio policial.

Luego de aceptar las condiciones impuestas por Castedo, el periodista conversó con él una noche de los primeros días del año 2007, en una casa que se presume ubicada en la zona Norte del conurbano bonaerense.

Esta es una de las tantas viviendas que ocupa Castedo en Buenos Aires, a donde habría llegado en la primera quincena de diciembre, después de los allanamientos que realizó la Policía de Salta en esta ciudad. Castedo dijo a “América” que, semanas atrás, logró eludir en pleno centro de Buenos Aires un cerco policial, escapando en un taxi.

El encuentro del periodista con Castedo estuvo rodeado de las exigencias que los delincuentes comunes y los terroristas suelen imponer en estos casos. El periodista de “América” tuvo que cambiar de vehículo varias veces, hasta llegar al lugar donde lo esperaba Castedo. Uno de los custodios de Castedo que conducía uno de los coches, le advirtió a Pastor que debía someterse a un control para determinar si portaba un equipo satelital de seguimiento.

Según el periodista, Castedo espera la noche para desplazarse de un lugar a otro y para cambiar de domicilio para evitar su captura. “Alquila casas sólo por algunos días y posteriormente se muda. No firma contratos de locación ni presenta garantes. Al periodista le sorprendió la cantidad de teléfonos celulares que porta el prófugo; un total de cinco. Destina una fuerte de suma de dinero para el pago de alquileres, custodia personal y de abogados. Apenas terminó la entrevista periodística, la casa se levantó nuevamente”, detalla un despacho de la Agencia DDN.


Niega ser narcotraficante


Como en la anterior entrevista, Castedo utilizó esta para negar toda vinculación con redes del narcotráfico. “No sé de donde sacaron las pruebas”. Según Castedo, se acusa a él y a su hermano Raúl (alias “Hula”) de narcotraficantes, “porque alguien con mala intención mandó informaciones cruzadas, yo no tengo nada que ver. Yo te puedo demostrar con documentación que en la causa de Italia no estoy imputado ni figuro”. No tengo nada que ver”, se defendió.

Su nombre apareció en el denominado caso Carbón Blanco, en expedientes de la Justicia Federal en Buenos Aires y en Salta y en periódicos italianos. En aquella operación se decomisaron más de 100 kilos de pasta base. Según la prensa italiana, Castedo tuvo logística y contactos suficientes, incluso de la aristocracia italiana y española, “para llevar 1.600 kilogramos de cocaína a Ibiza”, señala DDN.

Castedo también lo desmintió se propietario de un campo con pinta de aterrizaje clandestina en Salvador Mazza, a metros de la frontera de Salta con Bolivia. “Gendarmería conoce a la finca como la palma de la mano, Gendarmería anda por la zona”.

También negó tener relación con el asesinato de Liliana Ledesma. El 21 de septiembre pasado, el día que fue asesinada a puñaladas Liliana Ledesma, “yo no me encontraba en Salvador Mazza, yo estaba en Buenos Aires. Los familiares de la chica dicen que yo la mandé a matar, pero no hay pruebas. Yo no tengo nada que ver”, explicó Reynaldo Delfín Castedo.

Según el director de FM Noticias, Sergio Poma, “todos sabemos que hubo tres sicarios, la hermana de Aparicio, un casi cuñado, y un tercero, llamado Nino Moreno, estos son los autores materiales, pero no fueron los que estaban necesitados de matar a Liliana Ledesma, una mujer que estaba despertando un monstruo, que tiene que ver con el narcotráfico con raíces en el ámbito político salteño”.

¿De qué huyen?


Castedo dijo que “vivir como prófugo es feo y uno tiene que privarse de muchas cosas. Uno no puede andar por la vida tranquilamente y hay que andar por los lugares por donde no esté la policía. Hay que tomar la precaución de no salir de día, yo puedo salir de noche únicamente”.

Según Castedo permanece prófugo de la justicia “porque no tengo garantías, el magistrado presentó ciertos papeles en los cuales no me da garantías. Veo muy oscuro, muchas cosas raras”. Cuando el periodista preguntó si tiene a su cargo a 300 personas en la frontera con Bolivia, Castedo dijo que esas personas estaban a su cargo pero que “es gente que trabaja en la finca”.

El abogado Pedro García Castiella observó que “el léxico y la preparación que tienen los sujetos que trasladaron a los periodistas, hacen pensar que evidentemente es gente del oficio. Es más, por su forma de proceder y expresarse se puede llegar a pensar que hayan tenido que ver, en algún momento con alguna fuerza de seguridad. Si él ni su hermano no son narcotraficantes, ni tienen nada que ver con el crimen de Liliana Ledesma, que se presenten ante la justicia y aclaren su situación. ¿De qué huyen?”, preguntó García Castiella.

Poma anotó que Castedo se contradice “al decir que no hay suficientes pruebas, o sea que hay pruebas, aunque al parecer para Castedo no son suficientes, pero reconoce inconscientemente la existencia de las mismas”. Para García Castiella “existen suficientes pruebas tanto en contra de él como de su hermano. En cuestiones penales a veces lo esencial pasa desapercibido. Aquí hay un punto en el que se debe hacer especial hincapié: en todo homicidio hay que buscar el móvil, el por qué, esto va a llevar al quién. Basta ver el cadáver de Liliana para encontrar una explicación de por qué una persona manda a ejecutar tan atroz acto. Estamos ante un motivo importante”.

Según García Castiella “existe una exasperante mora no sólo de la justicia de la provincia, sino también la federal, porque las causas por narcotráfico, en las que se los venía investigando a los hermanos Castedo, están rebotando desde hace dos meses. Con una calidad judicial de estas características, lejos estamos de tener una justicia que esté en condiciones de enfrentar semejantes aparatos, a los que no estábamos acostumbrados a tener en Argentina”.

“Necesitamos, añadió, una justicia mucho más ágil, eficiente y que realmente esté preparada, en términos operativos para poder acabar con estas cosas. Si tenemos las causas por narcotráfico, que están rebotando entre el Juzgado de Orán y el de Salta, creo que dada la entidad y la gravedad de esta situación, es necesaria una definición de qué juez tiene que intervenir en la cuestión, y esto no puede llevar más de dos días”.
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