• Historia Gráfica
  • Kiosco Digital
  • Portal de Noticias
  • Estilo Salta
Kiosco Digital América
Portal de Noticias
Estilo Salta

Presidentes eran los de antes

Imprimir E-Mail
Escrito por Armando Caro Figueroa, el jueves, 18 de enero de 2007 (Ha sido leído 3264 veces)

Don Roque López Echenique ejerció la abogacía y la literatura, participó intensamente en la vida política local, frecuentó a poetas y artistas, escribió música folklórica, fue uno de los últimos ciudadanos en batirse a duelo, y presidió, en dos períodos diferentes, la Excelentísima Corte de Justicia de Salta.

Dr. Roque López Echenique, presidiendo la Corte de Justicia de Salta
Dr. Roque López Echenique, presidiendo la Corte de Justicia de Salta
Su bella casona, distinguida con varios premios por su arquitectura, ubicada en la calle Santiago del Estero, fue centro de conspiraciones políticas y de tertulias artísticas. Don Roque, que escribió brillantes alegatos en defensa del estilo colonial de Salta, fue amigo personal, entre muchos otros creadores, de Atahualpa YUPANQUI, de Ariel RAMIREZ (quién grabó una de sus composiciones musicales), y de los grandes del folklore salteño.

La política (más concretamente su adhesión al peronismo) lo llevó, en 1956, a la cárcel en donde fue compañero de celda de mi padre; ambos, en la llamada Cárcel Modelo, compartieron mesa y mantel con la veintena de ex funcionarios peronistas sobre los que los personeros de la dictadura habían decidido descargar sus odios.

Curiosamente, veinte años después, varios de estos mismo personeros, pertinaces en su iracundia y en su antiperonismo tardío (téngase en cuenta que al menos uno de ellos había cantado loas al régimen luego depuesto y ensalzado las virtudes fundacionales de la Constitución de 1949), reunidos quizá en el mismo sitio desde donde ya habían manejado los hilos del terror, volvieron a tener la oportunidad de confeccionar listas y ordenar detenciones.

Pero los perseguidores de Don Roque López Echenique no pudieron disfrutar mucho tiempo del escarnio al que le sometían: Trasladado, a raíz de una fingida enfermedad, al Sanatorio El Carmen, en el entonces llamado boulevard Belgrano, se descolgó de la habitación burlando la vigilancia, y logró exiliarse en Bolivia. Un notable narrador oriundo de los Valles Calchaquíes ha reconstruido, con vuelo literario, este episodio.

No fue el único peronista que consiguió zafar de las garras de la dictadura que perseguía y torturaba en nombre de la libertad: También lo hizo, disfrazado de monje y auxiliado por distinguidas personalidades piadosas, el gobernador Ricardo J. Durand que encontró refugio en Chile.

Una apreciación suya, dicha con la vehemencia que le caracterizaba, acerca de las presuntas relaciones de los individuos de cierto linaje salteño tradicional con los atributos de la inteligencia, llevó a Don Roque López Echenique a pisar el campo del honor y responder allí de sus dichos ante un bravo representante de la estirpe aludida.

En su edad madura, decidió publicar un libro (“El forastero y otros relatos”, Editorial CODEX, 1985), hoy inhallable, que recoge cuentos, notas y ensayos en donde, por ejemplo, advierte de los graves peligros cívicos que acontecen cuando la venda de la Justicia (metáfora de su independencia) es remplazada por el antifaz (herramienta propia del carnaval o del mundo del delito), o relata la amistosa reunión, caldo (complemento quizá de un hispánico cocido) de por medio, que mantuvieron los Generales Belgrano y Tristán después de la batalla de Salta en casa de Doña Liberata Costa de Gasteaburu, súbdita leal del Rey de España.

La intención de esta escueta nota no es, desde luego, biografiar a Don Roque López Echenique, sino poner de relieve un gesto suyo que contrasta con los usos contemporáneos del poder, en donde el estilo que por estas tierras el vulgo denomina principesco, muchas veces reñido con el buen gusto y en ocasiones abiertamente bananero, todo hay que decirlo, ha relegado a la sobriedad republicana.

Decreto 7392 / 1953
Decreto 7392 / 1953
Al momento de asumir su alto cargo, Don Roque decidió prescindir del coche oficial y anunció su propósito de continuar movilizándose en el espléndido automóvil de su propiedad. Aun cuando el instituto de la adscripción es más propio de personas que de cosas, la máxima autoridad de la provincia, desestimando los pruritos de los romanistas, aceptó el ofrecimiento.

Fue así como, para que todo quedara claro y asentado en los libros, el doctor Ricardo J. Durand, con el refrendo de su Ministro de Gobierno Don Jorge Aranda Huerta, dictó el Decreto 7392-G, de fecha 23 de octubre de 1953, cuyo texto es el siguiente: “Visto las necesidades de servicio, El Gobernador de la Provincia, Decreta: Artículo 1. Adscríbese a la Exma. Corte de Justicia de la Provincia al automóvil “Master Chevrolet” modelo 1940, Chapa 2810 de propiedad del señor Presidente de la misma, Dr. Roque López Echenique. Artículo 2. Comuníquese, publíquese, insértese en el registro oficial y archívese”.

Hay quienes, acérrimos defensores del poder establecido, pretenden encontrar analogías entre el citado Decreto 7392-G y el estatuto gracioso de un cierto helicóptero. Pero aquel gesto, el clima de época que lo rodeó, y la forma elegida, nada tienen que ver con el crudo presente.

 


Más artículos de la categoría Sociedad
 

Nuestros números




visitas acumuladas

Hay 6 invitados en línea