35 años de la Universidad Nacional de Salta

Imprimir E-Mail
Escrito por Eduardo M. Ashur (*), el domingo, 28 de enero de 2007 (Ha sido leído 3409 veces)
En marzo de este año se cumplen 35 años de la presentación del Proyecto de Factibilidad de la Universidad Nacional de Salta. Meses después un decreto del presidente de facto de la Nación, Alejandro Agustín Lanusse, formalizó su creación. El 1° de enero de 1973 la nueva universidad inició sus actividades.

Image Semanas atrás, el recientemente creado Museo de Historia de la Universidad Nacional de Salta abrió al público su segunda muestra, esta vez dedicada a los orígenes y desarrollo de la propia institución. La misma se denominó: “Historias de la Universidad Nacional de Salta”.

Como se anuncia en el catálogo de la misma, el propósito es organizar anualmente en mayo –mes aniversario de su creación- otras exposiciones que permitan ir dando cuenta, a través de nuevos testimonios, y de forma más amplia y explicativa, el dinámico proceso que vive desde hace más de medio siglo esta casa de estudios.

En esta oportunidad, la muestra recorrió cuatro períodos de su historia: Antes de la Fundación; La creación; Entre 1976 y 1983; y El retorno democrático. Cada uno de ellos representados por medio de fotografías, documentos y objetos dificultosamente reunidos, acompañados de textos cuyos respectivos contenidos se transcriben a continuación.

Antes de la fundación


La idea del Noroeste argentino como región históricamente compartida, estuvo presente desde los orígenes de los estudios universitarios en Salta.

El fundador de la Universidad Nacional de Tucumán, Juan B. Terán sostenía en 1910 que la unidad de análisis de nuestras realidades debía ser “el Tucumán”. Consecuentemente, la UNT., fundada en 1914, se proyectó a la región creando las Escuela de Minas en Jujuy (1943), la Técnica de Vespucio (Salta, 1947) y la de Agricultura, Ganadería y Agricultura en Santiago del Estero en 1950.

En Salta, venía funcionando desde 1920 el Museo Social fundado por Christian Nelson que, en 1945, la Provincia oficializó como “Museo Provincial de Fomento”. Sobre esta estructura se originó el Museo de Ciencias Naturales, base de la Facultad homónima, creada por convenio con la Universidad de Tucumán.

Pero el primer antecedente de estudios universitarios en Salta se remonta a 1948 cuando el Instituto de Humanidades, creado por Monseñor Roberto Tavella se incorporó por convenio a la Universidad Nacional de Tucumán.

“En el principio fueron las Humanidades”


A comienzos de los años ´50 se organizaron la Escuela Superior de Ciencias Naturales (a partir del Museo), el Instituto de Humanidades y la Escuela Superior de Ciencias Económicas. A propuesta del gobierno provincial, la Universidad Nacional de Tucumán los anexará como Facultad de Ciencias Naturales (1953), Departamento de Humanidades (1955) y de Ciencias Económicas (1959), respectivamente.

La vida universitaria implicaba, por ese entonces, un permanente intercambio de docentes entre una y otra Provincia; el cursado de materias y la toma de exámenes tanto en Salta como en Tucumán; la integración de tribunales con profesores de ambas ciudades; el profuso intercambio de ideas, planes de lucha, petitorios, reivindicaciones, etc. de los Centros de Estudiantes Reformista y la Liga Humanista, la existencia de la Federación Universitaria del Norte (FUN), la presencia de los primeros “no docentes” provenientes de Tucumán, y el hecho que algunos tramos de ciertas carreras debieran cursarse allí hasta avanzada la década de 1960.

Esta realidad fue generando una situación que combinaba el sentimiento de pertenencia a la región del Noroeste, con la tendencia a la autonomía. Autonomía que comenzaron a impulsar organizaciones estudiantiles, gremiales y políticas con el propósito de disponer de una casa de altos estudios propia.

Se había crecido. Y había llegado el momento de iniciar una nueva etapa que, sin olvidar los orígenes, permitiera ensayar un proyecto de Universidad acorde a los nuevos tiempos.

La creación: “Alargando pantalones”


En 1959 se formó el “Movimiento Pro Universidad del Noroeste Argentino” que reclamaba “una Universidad de tipo regional y de rigurosa practicidad”; esta iniciativa alcanzó el rango de ley en el Congreso Nacional, pero no se concretó.

La década de los ´70 sería la que –por sus particulares condiciones sociopolíticas- abriera el espacio necesario para la fundación de la Universidad Nacional de Salta. En los últimos tramos del gobierno de facto surgido en 1966, se generó una propuesta de política universitaria basada en la descentralización.

El movimiento estudiantil comenzó a manifestar cambios como la unificación del Centro Reformista de Humanidades con la Liga Humanista originando el primer Centro Único cuyos miembros, como los de Naturales y Económicas participaron activamente, junto a organizaciones políticas, gremiales y culturales de las acciones para crear la Universidad. Por ese entonces Humanidades se anexaron a la Facultad de Ciencias Naturales, fortaleciendo los lazos entre docentes, no docentes y estudiantes de ambas instituciones.

Con la anuencia del Ministerio de Educación de la Nación y el apoyo de la U. N. T. se conformó en 1971 un equipo que produjo el documento “Bases para la Universidad Nacional de Salta”. El proyecto de creación se concretó al disponer ése Ministerio la formación de la Comisión de Factibilidad que, presidida por el doctor Arturo Oñativia, inició sus trabajos el 1º de diciembre de 1971. En marzo de 1972 dio a conocer sus resultados.

La nueva Universidad fue concebida como “Regional y Latinoamericana” con la “exigencia de desempeñar un papel protagónico en la política de cambio”, para ser “un instrumento más que contribuya a las reformas socio-económicas y culturales que son imprescindibles” en la región.

La transición de las dependencias de Tucumán a Salta se concretó con la designación del ingeniero Roberto Germán Ovejero como Delegado Organizador. La UNSa inició sus actividades el 1º de enero de 1973 con los Departamentos de Exactas, Naturales, Tecnológicas, Económicas, Ciencias De la Educación y Humanidades en la Sede Central, y las Sedes Regionales de Orán, Tartagal y Metán-Rosario de la Frontera.

En un clima de euforia, voluntad innovadora, pero también de inestabilidad institucional que reflejaba el nuevo panorama político nacional, el Estatuto de 1974 proclamó a la UNSa. como “una comunidad de trabajo” destinada a “formar y capacitar profesionales y técnicos con una conciencia argentina”, “procurando superar la distinción entre trabajo manual e intelectual”.

Entre mayo de 1973 y diciembre de 1974, un mismo rector, el abogado Holver Martínez Borelli, condujo la UNSa. en calidad de “normalizador”, “interventor” y nuevamente “normalizador”. A finales del ´74, en medio de un clima caracterizado por asambleas y polémicas interminables, cambios de planes de estudios y designación de docentes provenientes de Buenos Aires, Córdoba y Rosario, un nuevo interventor, el contador Francisco Villada, conduciría, hasta marzo de 1976, el final de esa etapa.

1976-1983: “Los años más oscuros”


Cinco días después del golpe de estado del 24 de marzo de 1976, el gobierno nacional de facto dispuso la intervención de la UNSa, gestión que estuvo a cargo de dos capitanes del Ejército. Éstos dejaron el testimonio de parte de sus acciones en el “Informe sobre las Tareas de Reorganización llevadas a cabo por la Intervención”.

Allí se da cuenta, además de las disposiciones burocráticas, de la fusión de los Departamentos de Ciencias de la Educación y de Humanidades, la supresión de los Servicios de Acción Cultural y de Relaciones Latinoamericanas; del cierre de las carreras de Ciencias de la Información, Turismo Social y Antropología; la eliminación de la Sede Metán-Ro. de la Frontera y el acceso a estudiantes mayores de 25 años; la decisión de cambiar los planes de estudios en Humanidades y Educación por poseer contenidos “con notoria finalidad de adoctrinamiento político”, y el cierre de Enfermería en Orán.

También se sancionaron medidas dirigidas al control permanente del personal no docente y docente, como el Censo General y la obligatoriedad del llenado de un “Registro diario de desarrollo temático”, previo al dictado de cada clase.

Esa publicación no incluye, sin embargo, la nómina de docentes cesanteados acusados de constituir “factor real o potencial de perturbación”, la obligación de exhibir documento de identidad para ingresar al campus, la requisa y quema de libros de la Biblioteca, ni mucho menos la lista de detenidos, muertos y desaparecidos de la Universidad Nacional de Salta.

A esta primera etapa, le siguió otra más extensa, a cargo, sucesivamente, de tres “rectores designados” durante la cual se definió a la Universidad como una “comunidad de maestros y alumnos reunidos para enseñar, aprender e investigar la verdad”, sometida a un centralismo absoluto que reprimió toda actividad estudiantil y gremial; de éste período datan, entre otras medidas, la eliminación de los consejos directivos y superior, la reforma de la estructura académica que implicó el retorno al sistema de facultades (1980), la clausura del Museo de Arqueología transfiriendo su patrimonio al actual Museo de Antropología de la Provincia y la supresión del escudo original de la Universidad, ideado por Osvaldo Juane con lema de Manuel J. Castilla, el que fue reemplazado por otro con la inscripción en latín.

Durante estos años la conducción universitaria estuvo a cargo –sucesivamente- de los capitanes Yommi y Casal, Hugo Ibarra y Agustín González del Pino. La etapa de transición entre el régimen de facto y el nuevo período constitucional, le cupo al contador Gustavo E. Wierna, en cuya gestión se produjeron las primeras reincorporaciones de docentes cesanteados.

Retorno a la democracia


La nueva etapa que se inició en la Argentina en diciembre de 1983 implicó para las universidades nacionales un cambio profundo. En la de Salta, como en la mayoría del país, se fueron reestableciendo, paulatinamente, principios tales como la autonomía, la periodicidad de las cátedras y el cogobierno.

La gestión del Rector Normalizador, Salum Amado, se extendió por espacio de dos años (1983-1985), período durante el cual se sustituyó el Estatuto vigente hasta entonces, por el de la Universidad de Buenos Aires; se procedió al llamado a concurso para profesores regulares permitiendo que se constituyeran los Consejos Directivos de cada Facultad y el Consejo Superior, en tanto que los Centros estudiantiles pudieron reiniciar sus actividades normalmente.

A partir de entonces pudieron sucederse las autoridades electas por las respectivas Asambleas Universitarias; fueron sus rectores los doctores Juan Carlos Gottifredi, Marcelo Rivero, Ramón Narciso Gallo y Omar Viera.

En diciembre de 1997, Gottifredi fue elegido por segunda vez, ahora por medio del nuevo sistema instaurado por el Estatuto reformado en 1996: voto directo y ponderado, según los estamentos.

Esa reforma introdujo, además, otra novedad: la incorporación al gobierno a través de representantes en los Consejos de Facultades y el Consejo Superior de los “no docentes”, desde entonces reconocidos como personal de apoyo universitario (P.A.U.),

La segunda autoridad de nuestra Universidad electa por el nuevo método es la actual rectora, ingeniera Stella Maris Pérez de Bianchi, quien asumió su cargo en mayo de 2004 y es una de las nueve actuales rectoras mujeres del país.

En la Universidad Nacional de Salta se sintieron y sienten los impactos de la crisis política, económica y social del país.

Nuestra casa, como toda la Argentina, vive avances y retrocesos, siente las dificultades y las limitaciones presupuestarias, pero también conoce de momentos en que la docencia, la investigación y la extensión se despliegan con la voluntad y el esfuerzo que marca su lema original, vuelto a adoptar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.

(*) Profesor de Historia. Coordinador del Museo de Historia de la Universidad nacional de Salta. Fue dirigente del Movimiento Pro Universidad Nacional.


Más artículos de la categoría Cultura
 

Publicidad

Nuestros números




visitas acumuladas

Hay 4 invitados en línea
eXTReMe Tracker