Volver a los puños y a las pistolas |
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Escrito por el domingo, 28 de enero de 2007 (Ha sido leído 2314 veces) Este domingo la ciudad de Salta amaneció nublada y cargada de tufos del pasado. Como el papel, el correo electrónico lo soporta todo. Esta herramienta inventada los ácratas de Berkeley que permite una libertad de expresión jamás antes conocida, es utilizada por aquellos que la negaron para la crítica y la discrepancia con imprenta o con mimeógrafo. Esta mañana una larga lista de usuarios salteños de la red recibió el texto que aquí transcribimos. Abajo se añade una respuesta de Gregorio Caro Figueroa. Un nacional, un progre y un gorila liberalPor Luis LaunayLas formas republicanas son como los buenos modales, a veces hay que ser grosero, dar una trompada o putear, para lograr objetivos nobles" (Pacho O´Donell) . Hace unos días, compré el libro "Historia Confidencial" de O´Donnell, Felipe Pigna y José Iganacio García Hamilton, con este mismo nombre, tiempo atrás, había visto los programas de televisión y había escuchado algunos por la radio. Programas con el formato de periodismo histórico. Lo cierto que al leer el libro, (cuarta edición abril 2006), noté que García Hamilton, hacía comentarios significativamente anti-nacionales, liberales y ostensiblemente gorilas, sobre Perón, Evita, Rosas y demás, sin que Pacho O´Donnell, lo retrucara. Como esto me llamó la atención, directamente fui a la fuente, es decir, tuve una conversación con Pacho, donde le pregunté cómo él, no había respondido más contundentemente a las mentiras y acusaciones de García Hamilton, fue así como me comentó los hechos ocurridos con ese libro. Resulta que en la primera Edición de "Historia Confidencial" el vivillo de García Hamilton después de que salió, (la única estrictamente fiel a los dichos de los programas radiales y televisivos), envió una carta documento a la editorial y en una especie de "apretada jurídica" hizo modificar sus dichos, en las siguientes ediciones. Por consiguiente las demás ediciones no obedecen fielmente a lo expresado por García Hamilton en los programas descriptos. Igualmente recomiendo este libro ya que es muy ameno, interesante y "esclarecedor", aunque hay que leer lo de García Hamilton, entre comillas, igual encontrarán una buena cantidad de defensas de lo indefendible, sobre nuestra historia, realizadas por este "pequeño ilustrado". Además el lector sacará sus propias conclusiones y sabrá por qué titulé esta editorial como "Un Nacional un progre y un gorila liberal". Deseo aclarar, que los comentarios de los libros en PN, es un trabajo habitual de la compañera Elena Márquez, pero en esta ocasión y sólo por esta vez, lo realicé yo sobre todo por lo que transcribí de uno de los párrafos de este libro, dicho por Pacho: …"a veces hay que ser grosero, dar una trompada o putear, para lograr objetivos nobles"… Aunque no se si es muy noble este comentario, la verdad es que me quedé con ganas de darle una trompada a García Hamilton, cosa que sí considero muy noble a los intereses de la Patria, por ser éste, un alcahuete de la oligarquía gorila liberal de nuestra hermosa Argentina. La nobleza de trompearPor Gregorio Caro FigueroaAnte el comentario de Luis Launay, callar es avalar sus peligrosas afirmaciones/amenazas. El fascismo hablaba de la "dialéctica de los puños y las pistolas". Esa era la divisa de las huestes de Mussolini y los falangistas de Franco. El argumento de "trompear para lograr objetivos nobles", está en el núcleo de justificación de todas las dictaduras, incluidas la del "proceso", que convirtió a O'Donell en exiliado. En el lamentable texto de Launay resuenen los pasquines del Partido Nacional Socialista Alemán y las arengas del "Führer". La asociación de "liberalismo" con "antinacional" está en esos textos. El concepto "nacional y popular" no es, como el dulce de leche, un invento argentino de Arturo Jauretche y los forjistas. Fue acuñado por los propagandistas del nazismo. La lectura de los documentos del nazismo, que incluye y analiza el documentado libro de Jean Pierre Faye, confirma esa paternidad. Después de todo, ¿Pacho O'Donnell no fue secretario de Cultura del (hoy) denostado gobierno "neoliberal" de Carlos Menem? Más allá de que se pueda discrepar, abrir y cerrar un "debate" a las trompadas, convierte en "gorila" a quien propone ese remedio, no quien será el blanco de las trompadas. Hace casi cuarenta años conocí a García Hamilton, cuando era directivo del Instituto de Cultura Hispánica en Tucumán. Esa condición y el de ser co propietario de "La Gaceta" de Tucumán no lo encerró en ese mundo. Me consta que fue solidario con mucha gente, algunos estudiantes como yo. A ninguno les hacía pruebas de pureza ideológica para abrirle su amistad y su apoyo. Años después fundó y dirigió el diario "Pueblo", que fue dinamitado en el año 1974. Como se hacía entonces, quien fue a prisión no fue el dinamitero sino la víctima del ataque. En esos años, simpatizó con la llamada "izquierda peronista", de la que luego se distanció y criticó públicamente. Juan Manuel de Rosas, Eva Perón y Perón ¿son intocables? ¿Qué autoriza a identificar sus personas con los "intereses de la Patria", como hace el señor Launay. ¿Acaso impondremos una visión histórica de sector como razón de Estado? Todas las dictaduras se empeñaron en escribir ese tipo de historias, antesala y justificativo de sus atrocidades. Creo que en estos últimos años algunos historiadores del agrado de Launay han sido señalados por el dedo para cumplir el papel de nuevos cronistas oficiales de la Corte, elaborando una historia a medida del gobierno de turno. Si gente como Launay tuviera en sus manos la posibilidad de acallar a los críticos de las visiones canónicas y consagradas desde el poder, no sólo lo haría a trompadas. Ese lenguaje ("un alcahuete de la oligaquía liberal de nuestra hermosa Argentina") recuerda a que usaban los asesinos del proceso o los antiguos anticomunistas que solían decir: "Bolches a Moscú". Ellos eran la suciedad de esta "hermosa Argentina". No sé cuanto sabrá de historia nacional el señor Launay. Al estar por su apellido, desciende de inmigrantes. De esos que llegaron al país no traídos por la dictadura de Rosas, que recelaba de ellos, impedía su ingreso y clausuraba sus ríos. Sino en virtud de la maldita Constitución liberal de 1853, de las ideas del desterrado Juan Bautista Alberdi y no las del primer peronismo que acogió generosamente a los criminales de la Segunda Guerra. Que votar cada dos o cuatro años no nos hizo democráticos lo prueba el señor Launay predicador de la noble "dialéctica del puño y las pistolas". Más artículos de la categoría Contribuciones |






