En Salta desde hoy rige una virtual Ley Seca

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Escrito por Guadalupe Alcántara, el martes, 30 de enero de 2007 (Ha sido leído 3345 veces)
Desde ayer rige una virtual “Ley Seca” en la Provincia de Salta, consecuencia de la aplicación de una ley provincial que impone la obligación de inscribirse en un registro oficial a todos los comercios que vendan bebidas alcohólicas. Los especialistas consideran que la ley es inconstitucional, con graves vicios formales, además de intervencionista. Vencido el plazo de treinta días para completar ese trámite, sólo 95 de los 5.000 medianos y pequeños comerciantes de la ciudad de Salta se registraron en las oficinas de la Policía local. Sólo 50 comerciantes se registraron en los primeros veinte días. Para hacerlo, pagando el arancel mínimo de $500, un pequeño comerciante debe vender 5.000 botellas de cerveza.

Una jueza denegó un recurso de amparo presentado por pequeños comerciantes afectados por la medida que forma parte de una tendencia a extender el intervencionismo del Estado a todas las esferas de la vida económica y social. ¿Qué pasa si mañana a un trasnochado funcionario se le ocurre abrir un Registro de Vendedores de Embutidos o de Conservas? Con esta medida de abre una vía para que proliferen registros de este tipo que pueden multiplicar los impuestos a las unidades comerciales que ya tributan como tales.
 
Los propietarios de estaciones de servicio que permanecen abiertas veinticuatro horas, que venden bebidas alcohólicas, dicen que para cumplir la medida “tendrán que tapar las góndolas de vinos y licores” para evitar multas y clausuras.

La Policía, autoridad de aplicación de esta ley, comenzó a controlar a los comerciantes. “Más que comerciante, ahora me siento un delincuente”, dijo el dueño de un almacén de El Carril. Antes de esta ley, eran los municipios quienes tenían a su cargo el control de los locales comerciales. “Este es otro paso más destinado a reforzar el papel de la Policía en los asuntos de la vida civil y ahora del comercio legal”, se quejan.

La Chicago salteña


Si la medida de aplica a rajatabla es posible que Salta se convierta en una parodia de las ciudades norteamericanas en las que en enero de 1920, a partir la prohibición, imperó la “Ley Seca”. Con la rapidez de un rayo, la codicia y la astucia abrieron anchos e incontrolables canales de un mercado negro dominado por la mafia de Chicago. Al estar por la medida adoptada por el gobierno de Salta, sus funcionarios nada saben y tampoco nada aprendieron del estrepitoso fracaso de aquella “Ley Seca” en los Estados Unidos.

Salta, y dentro de ella Cafayate, habrán dejado de ser “tierras del buen sol y del buen vino”. El sol seguirá saliendo para todos, pero el vino puede ser que no. Al menos, en forma legal. Según datos de las empresas fabricantes de fernet, Salta es el sitio donde el consumo por persona de esa bebida es más alto en Latinoamérica.

El vino será un artículo de lujo. Durante la “Ley Seca”, las comidas elegantes en los Estados Unidos “comenzaban con cócteles de contrabando como cosa normal; damas y caballeros escudriñados detrás de la mirilla de la taberna clandestina”, mientras las cargas de bebidas alcohólicas atravesaban la ciudad en camiones custodiados por mafiosos armados hasta los dientes.

Aunque el gobierno habla de la aplicación de “aranceles” con montos que van de los $500 a los $1.400, los comerciantes dicen que se trata de un nuevo impuesto encubierto pensado para dar otra vuelta de tuerca sobre los pequeños comerciantes, mientras desde el gobierno se sigue favoreciendo con exenciones a las grandes cadenas de supermercados.

El criterio para fijar ese arancel es absurdo, dicen los afectados. El decreto establece que aquellos locales con más metros cuadrados de superficie pagarán $1.400, mientras que los más pequeños tendrán el impuesto mínimo. En la zona rural de Salta hay modestos locales de hasta cien metros cuadrados que se mantienen con pequeñas ventas. Por el contrario, en la ciudad capital hay quioscos de 8 metros cuadrados que facturan mucho más que aquellos, pero que tendrán que pagar más impuesto o cerrar.

Los más chicos, pagan más


Ese no es el único castigo a los pequeños comerciantes, muchos de los cuales utilizan ventanas de sus casas que dan a la calle para vender golosinas, gaseosas, verduras y bebidas alcohólicas. La ley establece que deben cerrar sus comercios desde la cero hora hasta las ocho de la mañana. La mayoría de esos lugares de venta están ubicados en barrios marginales, donde los vecinos acostumbran a hacer sus compras con horarios más amplios.

Un grupo de pequeños comerciantes del Valle de Lerma presentó un segundo recurso de amparo impugnando por inconstitucional esta ley que impone una categorización “arbitraria, inexacta y antojadiza”.

Según un pequeño comerciante de Campo Quijano, la venta de bebidas le permite subsistir. “Para pagar este arancel que impone el gobierno debo vender 600 litros de vino común de mesa que equivalen a una sola botella de vino del que produce la bodega boutique del gobernador Romero”, explica. Para pagar ese arancel un pequeño quisco debe vender 5.000 botellas de cerveza.

Sólo el quince por ciento de esas 95 presentaciones cumplirían todos los requisitos exigidos por el gobierno. Sólo el intendente de Chicoana defendió la aplicación de la norma: “Esta nueva ley, es una buena forma de dar una solución para que se controle la venta de alcohol”, dijo el intendente Raúl Romano. “Sin control se forma (sic) una demagogia a donde perjudicamos enormemente a nuestros jóvenes”, añadió Romano.

Atacar los efectos, no las causas


Se estima que en toda la Provincia 30.000 familias se mantienen con pequeños almacenes y quioscos que venden bebidas alcohólicas. A partir de hoy los negocios que intenten vender vino, cerveza, fernet, licores y cualquier tipo de bebidas con alcohol serán castigados con multas que van de los $300 a los $30.000, además del decomiso de la mercadería, la clausura temporaria e incluso el cierre definitivo del local.

Como en otros casos, en éste del incremento del consumo de bebidas alcohólicas especialmente entre los jóvenes a partir de los trece años, el gobierno de Salta insiste en atacar los efectos visibles de un problema cuyas causas no acierta a tratar adecuadamente. Según el gobierno, el aumento de las intoxicaciones por alcohol los fines de semana, la alta tasa de accidentes de tránsito, la violencia nocturna y el auge de la delincuencia común se explican en gran parte por el alto consumo de alcohol.

En mayo del año 2005 la Municipalidad de la Ciudad de Salta puso en marcha el llamado Plan Actuar, destinado a persuadir a propietarios de mil comercios la zona de mayor vida nocturna para que limitaran la venta de bebidas alcohólicas a menores de 18 años, prohibiendo su expendio entre las cero horas y las 8 de la mañana.

Nunca se hizo pública la evaluación de los resultados del Plan Actuar. Un año después, en los últimos días de mayo del año 2006, un grupo de madres de familias de clase media alta se reunió con el gobernador Romero para pedir que el gobierno adoptara medidas restrictivas respecto a los locales nocturnos, hiciera más severo el control de la presencia de menores de edad en ellos y restringiera la venta de bebidas alcohólicas.

El gobierno respondió con rapidez al reclamo de esas madres que dan por ciertos los datos difundidos por el propio gobierno: el 40% de los jóvenes de Salta se embriaga al menos una vez a la semana. Meses después, dictó el decreto 2.948 en el que se limitaba la actividad de los locales nocturnos los que debían cerrar sus puertas a las cuatro de la mañana y suspender la venta de bebidas alcohólicas a las tres de la mañana.

El Padre Protector


El decreto provocó un generalizado rechazo por parte de comerciantes, grupos juveniles, personas mayores y algunos de los municipios más importantes de la Provincia, que consideraban sus disposiciones como un avance del Estado sobre los derechos individuales y sobre la libertad para ejercer el comercio lícito. “El gobierno de Salta mete sus narices y sus manos en todo. El abuso de poder se agrava. Ahora resulta que el Estado es nuestro Padre Protector que ve en los ciudadanos a súbditos menores de edad y que se cree autorizado a decirnos a qué hora debemos beber y a qué hora acostarnos. Sólo falta que, como en tiempos de la Colonia, nos toque una campana para indicarnos la hora de tener relaciones sexuales”, Germán Retamoso, un universitario.

Los municipios dijeron que la medida avasallaba la autonomía municipal. La regulación de la actividad de los locales nocturnos es facultad de esos municipios, no del Poder Ejecutivo Provincial. Como consecuencia de ese rechazo, tres días después de su formal entrada en vigencia, el gobierno debió retroceder y recurrió a un curioso atajo: anunciar la “suspensión transitoria” de ese decreto, del que no se volvió hablar en los últimos sesenta días.

Hasta ahora las medidas del gobierno en esta materia dan cuenta del desconcierto y de la ineptitud de las autoridades para encarar estos problemas. El decreto limitando el horario de los locales nocturnos tomó el modelo aplicado por el gobierno de Tucumán, donde la medida fracasó.

Una burocracia exigente


Como demostró Hernando de Soto en “El otro sendero”, en una economía subdesarrollada es más simple y barato instalar una fábrica que lograr que un zapatero remendón pueda inscribir su pequeño local de ocho metros cuadraros. Los requisitos que se exige para que los comerciantes puedan inscribirse son: habilitación municipal definitiva con especificación de rubro, sellado provincial, una fotografía 4x4, fotocopia de las dos primeras páginas del DNI, certificado de residencia, fotocopia del título de propiedad del inmueble o del contrato de locación sellado por la Dirección General de Rentas y la fotocopia del certificado de mínima seguridad de protección contra incendios emitido por la División Bomberos de la Policía de la Provincia.

“Una vez presentada toda la documentación mencionada, las autoridades policiales efectuarán una inspección ambiental del negocio”, dicen las normas. “Estamos esperando que ahora el gobierno nos exija certificados de todas las vacunas habidas y por haber. Cuando, después de perder mucho tiempo y gastar el dinero que no nos sobra, pedimos que venga la inspección ésta jamás llega y cuando vienen tenemos que pagar coimas (sobornos)”.

Como se ve, las burocracias del subdesarrollo con gobiernos confiscatorios y autoritarios son tan ineficientes y prepotentes como ineficientes.
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