Veleidades diplomáticas salteñas |
|
|
|
Escrito por el martes, 30 de enero de 2007 (Ha sido leído 3070 veces) Con un mínimo de rigor, al momento de usar estos conceptos, se puede decir que el gobierno de Salta, más que estar dotado de la vocación federalista que pregona, cada día muestra una clara inclinación a confundir deliberadamente la idea de federación con la de confederación, reemplazando a aquélla con ésta. El sueño soñado, y no confesado, del oficialismo local es el de una Provincia como parte o miembro de una Confederación de Estados, dotado no ya de autonomía local sino de soberanía propia. La fantasía es la formar parte de un Estado confederal, o de unión de Estados, en el que los Estados provinciales limiten la soberanía del poder central, y no a la inversa. En abril de 1987, durante el primer motín de los militares “carapintadas”, el gobernador Roberto Romero, padre del actual, elevó un proyecto de ley a la legislatura con una extraña cláusula gatillo: si triunfaba el alzamiento militar, la Provincia de Salta resumiría “su soberanía desconociendo cualquier autoridad que no se ajustara a la Constitución Nacional”. Aquel proyecto tenía un evidente doble filo: con el pretexto de defender la Constitución Nacional se pretendía sentar un precedente contrario a ella. Sueños confederalesAunque sin decirlo, algunos imaginan como situación ideal una ínsula con gobernantes salteños vitalicios, no subordinados a la Constitución ni a las leyes nacionales, sin control local ni federal, dotados de facultades extraordinarias, con capacidad recortar las libertades de sus ciudadanos y con manejo de las relaciones exteriores. Las veleidades de una diplomacia local se derivan de esos sueños confederales, que son la negación del Estado federal caracterizados por tener una única personalidad internacional. Veleidad, define la Real Academia Española, es “voluntad antojadiza o deseo vano”. Desde 1995 se han multiplicado los organismos, reparticiones, funciones y funcionarios dedicados a promover las relaciones exteriores de la Provincia de Salta. Esa proliferación ha desembocado en la superposición de organismos cuyo vértice es el Poder Ejecutivo Provincial. En algunos casos las atribuciones de esos organismos van más allá de lo que las facultades que Constitución Nacional reconoce a las provincias en materia de acuerdos con otros países. Salta firmó acuerdos comerciales y de cooperación con Chile, Bolivia, Rusia y Alemania, entre otros. En marzo del año 2006, durante una visita de gobernadores de provincias argentinas a Chile y ante la sorpresa de algunos de los alineados con Kirchner, el gobernador Romero propuso a la recién asumida presidenta de Chile, Michelle Bachelet, sellar “un vínculo estratégico con Chile”. No se trataba de impulsar convenios sino de definir “vínculos estratégicos” en los cuales deben insertarse ese tipo de acuerdos. Bolivianos ricos en SaltaLa llegada al gobierno de Evo Morales en Bolivia modificó las relaciones entre Salta y ese vecino país, con el que mantiene intensas relaciones y desde donde proviene el principal flujo de inmigrantes que llegan a Salta. En los últimos dos años, como consecuencia de la crisis política en Bolivia, a la tradicional inmigración “golondrina” y fija de trabajadores bolivianos comenzó a añadirse la de empresarios, comerciantes y profesionales que están adquiriendo propiedades en Salta. La nueva inmigración boliviana también incluye a familias con pequeños capitales que les están permitiendo adquirir pequeñas propiedades rurales en el Valle de Lerma, las que dedican al cultivo del tabaco. En la zona aumenta el número de fincas de entre tres y cinco hectáreas, lo que está transformando la estructura de la propiedad del Valle de Lerma, donde prevaleció la mediana propiedad y ahora parece destinada a convertirse en minifundista. Que el nivel social de esta nueva inmigración está cambiando lo prueba no sólo la compra de campos y viviendas de calidad aquí sino también la cantidad de alumnos de origen boliviano matriculados en algunos de los más caros colegios privados de Salta. Esta nueva inmigración supera ampliamente en número a la que, por goteo, llegó aquí a partir de 1970 desde Chile, la que estuvo integrada por personas que rechazaban al gobierno de Salvador Allende. Relaciones carnalesUn ejemplo reciente de esa veleidad por la diplomacia local lo aportaron las declaraciones que hizo el gobierno de Salta comentando la visita del cónsul general de Francia en la Argentina, Gilles Montagnier. Los medios de comunicación que expresan las opiniones del gobierno dijeron que esa visita “profundizaba las relaciones de Salta con Francia”. Esas relaciones incluye el interés de la ministra de Educación de Salta en el tema vitivinícola, asunto que la llevó veinte días en misión oficial a Francia para estudiar temas referidos a la producción de vinos. El gobernador Romero es propietario de una bodega de vinos finos en Cafayate, donde funcionaría uno de los centros de capacitación con apoyo francés. Uno de los más optimistas por esta visita y por el anuncio de un próximo viaje a Salta del embajador de Francia Frédéric du Laurens, fue el cónsul honorario de Francia en Salta, el abogado Francisco López Sastre. Pese a su nombre y apellido, no se trata del cónsul honorario de España sino del que cumple esas funciones en representación de la embajada de Francia. El cónsul López Sastre es salteño, hijo del senador nacional Marcelo López Arias y, además, ex secretario de Medio Ambiente del gobierno de la Provincia de Salta. En realidad se trata de un cónsul Francia que representa a Salta ante las autoridades francesas. Ni el ex canciller argentino Guido Di Tella hubiera imaginado que las relaciones exteriores carnales pudieran alcanzar tanta proximidad, cercana a la endogamia. Más artículos de la categoría Política |






