Internet en Salta |
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Escrito por el martes, 30 de enero de 2007 (Ha sido leído 2525 veces) Hasta que el programa “¿Sociedad virtual?” presentó en Londres sus conclusiones, eran muchos los estudiosos que sostenían la tesis del determinismo transformador que acompaña la aparición de Internet y creían ver efectos relativamente parejos en todas las sociedades y circunstancias. Hoy, por el contrario, se sabe que los cambios fundamentales que producen las nuevas tecnologías de la información han de ser analizados y evaluados, no sólo ya dentro de cada contexto en donde la incorporación de esta novedad radical se produce, sino en relación a concretas personas, territorios e incluso segmentos de organizaciones sociales. Aun cuando no se conocen estudios detallados sobre esta materia, parece tan evidente que el desembarco de Internet en Salta esta produciendo cambios (en la forma de trabajar, de estudiar, de producir, de relacionarse), como notorio que estos no alcanzan a incidir en el sólido entramado que la constituyen como una sociedad desigual, despareja y, en más de un aspecto subdesarrollada, dicho esto sin ánimo de cuestionar el relato que se emite desde Las Costas y sus Usinas de Felicidad. Por razones que es fácil deducir, el equipamiento de las PYMES, de las familias y de los telecentros está anticuado, casi obsoleto, y existen enormes dificultades para reemplazarlo, ponerlo al día o, cuando ello resulta posible, repararlo (hay pocos técnicos y están saturados de trabajo). Si bien han desembarcado recientemente empresas que proveen conexión por fibra óptica con una calidad razonable, los servicios de banda ancha por la red telefónica están circunscriptos al área de la ciudad capital, padecen de reiteradas averías y su costo es una barrera adicional. En este sentido, basta con citar como ejemplo el caso del hoy poblado Cerrillos, a escasos 15 Km. de Salta, donde las conexiones funcionan a un ritmo exasperante, ante la indolencia de las autoridades municipales que prefieren invertir en fiestas y actos de claro contenido electoralista (que, todo hay que decirlo, no logran erradicar la miseria y la desnutrición de zonas como Los Álamos), antes que comenzar siquiera a pensar en el modo de derribar este obstáculo, acortar la brecha digital, y fomentar la igualdad de oportunidades de los cerrillanos. Es más que probable que las autoridades de la Capital del Carnaval desconozcan que muchas localidades y pueblos en el mundo, con menos habitantes e incluso como menores recursos, se han lanzado, con señalado éxito, a la aventura de construir algo así como enormes antenas capaces de conectar a todos sus habitantes con el ancho mundo. Como es muy probable que en la próxima campaña electoral surja, en la mente de algunos de los poderosos candidatos, sedientos de modernidad, la idea de regalar, en vez de zapatillas y colchones, computadoras usadas, es bueno advertir que tan o mas importante que la provisión de equipos adecuados, es “el fomento de las condiciones de un uso significativo” de las tecnologías de la sociedad red, o sea, de las disposiciones sociales y culturales que hagan realidad el acceso orientado a fines de progreso. Retomando el hilo central de esta nota, hay que añadir que las dificultades de acceder a equipamiento propio y las restricciones en las redes, están en la raíz del auge de los telecentros que cubren prácticamente todos los núcleos urbanos de la provincia, con una oferta despareja. Hay algunos pocos muy prolijos y bien equipados (en los alrededores de la Plaza 9 de Julio) y, en el otro extremo, muchos feos, sucios, mal iluminados y peor ventilados. Durante el período lectivo, los telecentros se llenan de alumnos de todas las edades que concurren bien en horas de recreo, o bien para matar el tiempo de la yuta. En algunos barrios no necesariamente céntricos, es sencillo comprobar que los chicos de edad escolar tienen fácil accesos a juegos violentos y a páginas pornográficas, pese a los intimidatorios carteles que hablan de prohibiciones que nadie tiene interés en hacer efectivos. Para que no se piense que este mal uso de Internet está acotado a los chicos pobres, relato una escena matinal, que ahora mismo no acierto a calificar, donde una niña, luciendo pretencioso uniforme de colegio privado, de no más de 14 años, tras salir con sus compañeros de uno de estos telecentros cercanos a la Legislatura, le decía a un changuito pelilargo: “¿Vamo a chapá?”. Hay, además, ciertos ambientes salteños para los cuales Internet es una ancha y discreta puerta abierta para buscar y ofrecer todo tipo de relaciones entre géneros. Quién se atreviera a estudiar este fenómeno, llegaría seguramente a sorprenderse (y a sorprender) por el aumento de la presencia de salteños y salteñas en las páginas donde presuntos solas y solas buscan pareja. Tal hipotético estudio podría, además, mostrar esa particular cultura local en asuntos de parejas, a través de los perfiles y requerimientos de los señores y las señoras que ven en la red una oportunidad para huir de la soledad o para internarse en aventuras placenteras. O podría quizá narrar casos en donde el innegable encanto de nuestros conciudadanos y conciudadanas (sobremanera, su piel y su habla cansina), sirvió para timar a solitarios y solitarias que, tras enamorarse y sentar sus reales, debieron regresar derrotados a su Europa natal. Estas breves consideraciones sobre Salta y las nuevas tecnologías, me da pie para rectificar -parcialmente- algunos postulados de mi escéptica nota sobre la influencia de Don Miguel Unamuno en nuestra tierra: Un joven sobrino me acaba de anoticiar de que la UNSa fue la primera institución argentina en crear un sistema operativo original, al que ha bautizado con el nombre, tan típico como espeluznante, de UTUTO. Como siempre sucede cuando alguien tropieza con un problema cultural serio (y lo es este del impacto de Internet en los salteños y en sus formas asociativas), vuelve sus ojos hacia el sistema educativo (también hacia las familias, las políticas públicas y los medios de comunicación) pensando que allí, y no en las imposibles y odiosas medidas de control policial, está la solución que permita aprovechar, en todo su potencial creativo e innovador, el desembarco de la galaxia Internet en una sociedad como la salteña. Más artículos de la categoría Sociedad |


