Soledad Moya Grondona, el rostro amable de Iruya.com

Imprimir E-Mail
Escrito por Iruya.com, el miércoles, 31 de enero de 2007 (Ha sido leído 3410 veces)

En el día de su 10º aniversario, Iruya.com abre sus puertas y entrevista, por primera vez, a uno de sus 'pesos pesados'. A Soledad Moya le corresponde velar por la calidad de nuestro sitio y ha llevado el timón prácticamente desde sus inicios. Convencida de que la vocación global de esta web es innegociable, Soledad motoriza a diario desde Europa todas las piezas necesarias para concretar "la misión" de Iruya.com, que ella misma nos resume en la siguiente entrevista.


P.- La pregunta que muchos se formulan es: “¿Qué hay detrás de Iruya.com?” ¿Puede usted responderla?

S.M.G.- Por supuesto. Detrás de Iruya.com hay un sólido grupo de personas unido por su visión común sobre la libertad de expresión y la pasión por las Nuevas Tecnologías.

Ahora que si lo que usted me pregunta es si “detrás” nuestro se ocultan grupos mediáticos, empresas, partidos políticos, ONG’s o grupos de interés , la respuesta es rotundamente negativa.

Soledad Moya e Iruya.com
Soledad Moya e Iruya.com
P.- ¿Cuál es el secreto para mantener una web durante diez años y, además, para que sea un éxito?

S.M.G.- En principio son cosas diferentes. Estamos de alguna forma acostumbrados  a que en Internet el “éxito” se identifique con la “novedad”. Google, por ejemplo, es un éxito pero no lo valoramos tanto por el tiempo que lleva prestando un servicio de extraordinaria calidad sino por las cosas nuevas que viene incorporando.

Mantener una web en lo más alto durante diez años o más es el resultado de haber tenido muy claras las cosas en el momento de la creación del sitio y de intuir a tiempo los giros y cambios de rumbo en las preferencias de los usuarios. Muchísimas webs han perecido por carecer de ideas claras.

Muchos creen que lo saben todo de este medio, especialmente en Salta, donde los “gurúes” de Internet y los “geeks” han crecido como hongos. Pero nosotros nos confesamos abiertamente perplejos por la evolución impredecible que está teniendo. Nos limitamos a imaginar escenarios posibles, no buscamos inventar nada. A veces acertamos y otras veces no.

P.- Mucha gente que habla de ustedes, aunque no siempre están de acuerdo con sus opiniones, no deja de destacar la calidad. Tanto de diseño como de contenidos. ¿En qué medida influye la calidad en el éxito?

S.M.G.- El discurso sobre la calidad está bastante gastado, sobre todo en Salta, en donde muchos emprendimientos se califican a sí mismos de “excelentes”.  Existe entre nosotros una especie de obsesión por la normalización y la certificación, pero luego la realidad es la que es. Nosotros no pregonamos la calidad, por lo menos en estos términos, ni alardeamos de nada. Sin embargo estamos satisfechos con nuestra capacidad para competir a nivel global.

Pensamos en Iruya.com como un instrumento de la comunicación humana, y como tal, el acto mismo de comunicar debe estar presidido por el respeto recíproco entre el emisor y el receptor del mensaje. Si  de verdad respetamos a nuestros usuarios y lectores, pensamos que no podemos maltratarlos con diseños malos, con contenidos sesgados, chocantes, inútiles o con un lenguaje inadecuado.

El usuario percibe este respeto y, lógicamente, vuelve a nosotros.

P.- ¿En estos diez años Iruya.com se ha convertido en un gran negocio?

S.M.G.- Iruya.com ha experimentado un crecimiento notable en tráfico y en prestaciones, especialmente en los últimos 4 años. La consolidación de nuestra marca se ha producido en un contexto de crecimiento constante de audiencia, con unos números inmejorables.  Esto es lo primero.

Luego, pensamos que nuestra web es una muy buena plataforma de negocios para las empresas salteñas más vinculadas al sector exterior, como aquellas relacionadas con el turismo, ahora también con los negocios inmobiliarios, y con los exportadores de productos muy variados.

Uno de los grandes problemas de la Internet salteña es que mucha gente, la mayoría, sueña con grandes negocios, con dar un batacazo digital, con inventar aquí, detrás del cerro San Bernardo, otro Google, otro Yahoo, otro Amazon u otro YouTube. Creo que no se comprende bien aún que la Web no expulsa a los emprendimientos de escala pequeña, que es posible coexistir, y que muchas veces los números pequeños son tan importantes como los números grandes.

P.- ¿Qué recuerda de los –ya lejanos- comienzos de Iruya.com?

S.M.G.- Bueno, aquello fue una gran batalla contra la ignorancia, la suspicacia y el escepticismo.  Pero han pasado diez años  –imagínese- todo ha cambiado muchísimo. En 1996 Salta era poco menos que inexistente en Internet y fueron los salteños que vivían en países desarrollados los que dieron el empujón que faltaba.

P.- ¿Recuerda algunos nombres?

S.M.G.- Es difícil acordarse de todos, pero ha habido personas muy conscientes y muy solidarias que nos han ayudado, aunque más no sea con su propia ilusión. Nombres como los de Marcos Katz, Sandra Terrazas de Monkhous, Sonia Romero, Leonor Kremer o José Armando Caro Romero están ligados, directa o indirectamente, a nuestros primeros intentos.

P.- ¿Y en Salta?

S.M.G.- Sería injusto decir que en Salta nuestros comienzos no tuvieron ningún eco o acompañamiento. Porque no sólo hubo saboteadores y espías que recelaban de que estuviéramos desarrollando un proyecto secreto en el “ciberespacio”, sino personas muy decididas que comprendieron rápidamente la importancia de poner a Salta en Internet, sorteando todos los obstáculos. Y que en este empeño no tenían cabida las mezquindades ni los celos profesionales.

Las primeras webs de Salta se hicieron gracias a los informáticos, pero muchas veces también a pesar de los informáticos, de espaldas a ellos.  Los que señalaron el camino fueron, entre otros,  Marcos QuintanaÁlvaro PsevoznikRubén BarriosDaniel Prez, nuestro fundador Luis Caro Figueroa. Hubo también  mucha otra gente, que sin coincidir con nosotros en proyectos comunes, trabajó con entusiasmo para crear las primeras webs de Salta. Merecen realmente todo nuestro reconocimiento profesionales como Daniel C. Isa (el diseñador gráfico, aclaremos) y Daniel Chelela, que han hecho trabajos magníficos, y gente de la UNSa que fue verdaderamente pionera.

P.- ¿A qué otros “convencidos” recuerda?

S.M.G.- Creo que sería injusto dejar de reconocer que entre las personas más interesadas por este tema figura el gobernador Juan Carlos Romero. Como piloto civil y buen operador de radio, el gobernador siempre se mostró interesado por la Web, por sus posibilidades como medio global y también como espacio público.

También hay que reconocer la labor del ingeniero José Hugo Ceriani, que desde el Ministerio de Trabajo de la Nación hizo esfuerzos importantes para difundir en Salta las Nuevas Tecnologías y acelerar la penetración de Internet. Otros nombres que no deben faltar son los del desaparecido Juan Carlos Lagomarsino, que no dudó un segundo en poner la primera radio salteña en Internet,  y el doctor Antonio Lovaglio Saravia, que intuyó como nadie la capacidad integradora de las Nuevas Tecnologías para las comunidades educativas.

P.- ¿Y entre los escépticos?

S.M.G.- Hubo muchos, tal vez la mayoría. Tengo que admitir que,  en aquel entonces, (hablamos de comienzos de 1997) la “plana mayor” del gobierno de Salta - excepto el gobernador, claro- era perfectamente ignorante del fenómeno que tenían ante sus narices.  Si usted me perdona, en este caso, no haré nombres.

P.- ¿Cómo evalúa el desembarco de los medios tradicionales en la Web y la creación de nuevos medios digitales?

S.M.G.- Este proceso se ha dado en Salta de una forma bastante irregular. Pienso que, salvo algunas excepciones muy contadas, los medios tradicionales no han hecho otra cosa que “clonar” los contenidos y la filosofía espacial de sus diarios, semanarios, revistas o FM y colocarlos en la Web.

En Salta no existe prensa independiente de alcance general, porque la enorme mayoría de los medios responde a intereses de los más variados. Son estos intereses los que modelan sus contenidos y los condicionan. Hay algún esfuerzo aislado, pero de momento no es algo significativo.

Pienso que reproducir los esquemas mentales localistas en un espacio global como la Web es un error que más tarde o más temprano estos medios terminarán pagando a un precio muy elevado.

P.- ¿Considera a Iruya.com como un medio antigubernamental?

Soledad Moya explica la misión de Iruya.com
Soledad Moya explica la misión de Iruya.com
S.M.G.- En nuestro sitio la crítica es un elemento importante, diría que decisivo, hasta el punto de que forma parte de nuestra identidad. Pero si usted se fija bien, verá que no sólo el gobierno es objeto de crítica; también se critica a la sociedad civil, a nuestras costumbres, a nuestros lugares comunes, a lo que coloquialmente llamamos nuestras “operías”. Personalmente pienso que ninguna  sociedad progresa, ningún gobierno mejora, a fuerza de puro conformismo y adulación.

Lo que ocurre es que muchas veces hay funcionarios y responsables políticos que se consideran fuera del alcance de toda crítica o investidos de una infalibilidad cuasipontificia. En el fondo, así como en el año 97 no tenían mucha idea acerca de Internet, en el 2007 no tienen mucha idea de cómo funcionan los sistemas democráticos. Se han acostumbrado mal a tener medios locales dóciles y obedientes, sufragados por la publicidad oficial, entonces las críticas, vengan de donde vengan, siempre les parecerán más duras.
 
Volviendo al tema del respeto hacia el usuario, puedo decirle que no nos preocupa especialmente la etiqueta de opositores al gobierno. Nuestra preocupación es respetar a nuestros lectores, especialmente a los que simpatizan con el gobierno, brindándoles objetividad y juicios serenos,  sin caer en vulgaridades.

P.- ¿A qué vulgaridades se refiere?

S.M.G.- Pues, a las llamadas “operaciones de prensa”, a los linchamientos mediáticos, a las persecuciones, a las descalificaciones personales y todo aquello que disfrazado de crítica objetiva utiliza como materia prima el insulto. El “usuario global” rechaza estas prácticas; en parte porque las considera impropias de una sociedad avanzada y tolerante y en parte porque a la distancia le suenan ridículas.

P.- ¿Se sienten de alguna forma el “anti-tribuno”?

S.M.G.- Mire, por fortuna la Web es tan ancha que podemos darnos el lujo de elegir con quien competir o con quien compararnos. Si nos hubiéramos enredado en una competencia de alcance local, de vuelo bajo, seguramente hoy no estaríamos celebrando nuestros diez años. Con respeto, pero también con mucha ilusión, nuestras miras apuntan a la Wikipedia y a sitios, incluso, de mayor enjundia.

P.- ¿Apostaría por otros 10 años de Iruya.com?

S.M.G.- Desde luego. Este sitio ha echado raíces en los corazones de mucha gente. Mañana podemos no estar todos los que hoy estamos que seguramente habrá quien continúe nuestra línea. Nos hemos convertido en un “valor de calidad”, en una marca que transmite contenidos interesantes y es ya difícil apartarse de esta huella. Pienso que Salta, su gente, sus paisajes, sus cosas y hasta sus propias contradicciones, son una cantera inagotable de creación de contenidos para el mundo, y allí estaremos nosotros apoyando la creatividad de los salteños que aman la libertad y que se ilusionan con el progreso en paz.

Más artículos de la categoría Sociedad
 

Publicidad

Nuestros números




visitas acumuladas

Hay 4 invitados en línea
eXTReMe Tracker