El carnaval por encima de la Ley

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Escrito por Iruya.com, el viernes, 09 de febrero de 2007 (Ha sido leído 4311 veces)
Que las fiestas del carnaval son más poderosas que cualquier Estado de Derecho es algo que se sabía desde que en Cerrillos gobernó un intendente que, al mismo tiempo, era empresario del espectáculo "carnestolendo" y que por llevar agua para su molino puso al carnaval y a sus molestias por encima de la ley y de la convivencia entre ciudadanos.

La doctrina que reconoce a la "comparsa" más derechos que a la "sociedad civil" y que concede más valor al desorden sensual de la "carpa" que al pacato orden de la "polis" fue, incluso, esbozada por aquel célebre intendente en un proyecto de ley que alcanzó estado parlamentario cuando el mismo personaje, años más tarde, fue elegido diputado provincial. Cuenta la leyenda que la Provincia de Salta no cuenta hoy con una solemne ley de "carnaval perpetuo" gracias a que su impulsor enmudeció repentinamente cuando se enfrentó al análisis del proyecto en la comisión competente.

Parece curioso que en un país tan aferrado a la legalidad como lo es España, algunos políticos avancen en una dirección parecida. En los últimos días, dos pronunciamientos judiciales han provocado tensiones entre los políticos y levantado polémicas en los medios y en la sociedad. Por un lado, la decisión de la Audiencia Nacional española de no excarcelar al etarra Ignacio de Juana Chaos, a pesar de que la salud de éste se encuentra seriamente comprometida a raíz de una huelga de hambre y, por el otro, la decisión del Tribunal Constitucional de aceptar -por primera vez en toda su historia- la recusación de uno de sus miembros, cuya imparcialidad había sido objetada por haber emitido una opinión previa sobre la constitucionalidad del nuevo Estatut de Catalunya.

Es bueno recordar que en los dos casos, a pesar de las opiniones a favor y en contra, la mayoría de los políticos ha emitido declaraciones en la que afirman respetar y acatar la decisión de los tribunales, confiando plenamente en su independencia y ecuanimidad.

Sin embargo, una tercera decisión ha pasado un poco más desapercibida: Es el fallo del juzgado de lo Contencioso Administrativo de Santa Cruz de Tenerife que ha resuelto suspender cautelarmente la celebración en la calle de los muy famosos carnavales de esta capital insular. El juzgado ha comunicado al Ayuntamiento de la ciudad que la suspensión afecta a las cabalgatas, desfiles, bailes y conciertos en la calle. La medida ha sido adoptada por pedido de un grupo de vecinos, cansados ya del ruido y las molestias que provocan estas celebraciones.

Frente a esta decisión judicial, tan independiente, ecuánime y respetable como las anteriores, la respuesta de los políticos no ha sido anunciar precisamente su acatamiento. El partido Coalición Canaria, que tiene representación en el Parlamento de la Nación, ha pedido a los vecinos de Santa Cruz de Tenerife que "se movilicen en defensa de sus fiestas", en lo que se considera un abierto desafío a la decisión del juez. Por su parte, el alcalde afirma que la decisión judicial "es un hecho sin precedentes" que "mutila el carnaval" y que "ataca al corazón los sentimientos y la historia de Santa Cruz de Tenerife". Todo un canto al cerrillanismo.

Aquel intendente cerrillano se quedó corto. En vez de propiciar una ley, debió haber elevado al carnaval cerrillano (y a todos los carnavales del mundo) a los altares constitucionales. ¡Qué pena que aquella transitoria afasia nos haya privado de conocer sus, seguramente, muy sólidos fundamentos!
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