Elecciones en Salta: silencio puertas afuera y discusiones dentro de casa

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Escrito por Matías Beltrán, el martes, 13 de febrero de 2007 (Ha sido leído 8470 veces)
En el caso de las próximas elecciones en Salta no sólo hay que hablar de la posible separación de los comicios locales respecto de los nacionales: también hay que observar el contraste entre el casi absoluto silencio impuesto por los dirigentes políticos, puertas afuera, y las cada vez más intensas y acaloradas discusiones que se agitan dentro de casa. Los temas políticos locales no tienen lugar hoy dentro tupida red de medios de comunicación que responden a directivas del gobierno, cuya consigna es multiplicar la propaganda basada en destacar la obra pública y las ayudas sociales. Ahora sin disimulos, esa red parece puesta al servicio de la candidatura del vicegobernador Walter Wayar.

En su edición de hoy martes 13 “Nuevo Diario de Salta”, se hace eco de la nota que Iruya.com publicó en exclusiva el sábado pasado, informando que el gobierno local considera la posibilidad de desdoblar las elecciones locales, las que se adelantarían casi sesenta días respecto a las nacionales. “Nuevo Diario” recoge íntegra y textualmente la información de Iruya.com en su página central. También lo hace en la portada de su despacho de ayer lunes la Agencia de Noticias DDN, citando como fuente a Iruya.com.

Al silencio del oficialismo local se contraponen algunas voces muy directas, que resuenan con fuerza directas. Ayer el dirigente kirchnerista de “Barrios de Pie” y concejal del Frente para la Victoria, Carlos Morello, calificó como “oportunistas que supieron colarse dentro de las filas del kichnerismo” al vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli y a los ministros Alberto Fernández, Aníbal Fernández y Julio De Vido. “Con este tipo de personas es difícil avanzar en un proceso de cambio”, dijo Morello. El joven concejal kirchnerista cree que esos cambios serán impulsados por las organizaciones sociales de base como Barrios de Pie y Libres del Sur.

Morello dijo que en Salta “la verdadera oposición al gobierno de Romero vendrá desde el kirchnersimo”. En Salta, aseguró, Kirchner tiene el 60% de intención de voto, superando por varios puntos a los magros porcentajes que reúnen los candidatos del oficialismo salteño. También criticó al Partido Obrero porque “jamás planteó una alternativa real de construcción política y social para terminar con el gobierno de Romero” y acusó al Partido Renovador de Salta de ser claramente uno de los sectores garantizaron durante doce años el continuismo de Romero.

Puente de plata


Mientras, teje y desteje posibles tácticas electorales, el gobernador Romero prefiere repetir un esquema que le está sirviendo para eludir definirse en temas de fondo y también para realimentar la ambigüedad respecto al presidente Néstor Kirchner. Romero insiste en presentarse como un justicialista orgánico, frente a un Kirchner que congeló la estructura del Partido Justicialista y tiene más interés en fortalecer al Partido para la Victoria que en reanimar al intervenido Consejo Nacional del PJ. “En las elecciones de octubre, Kirchner debería ser el candidato del Partido Justicialista a presidente de la República”, repite Romero sin mencionar al Partido para la Victoria, en donde el presidente prefiere apoyarse.

A los pocos meses de asumir Kirchner la presidencia de la República, Romero y sus seguidores comenzaron a insistir en una idea aparentemente ingenua: “Kirchner tiene muchas responsabilidades y poco tiempo. Debería ceder la presidencia del Partido Justicialista a Romero”, venían a decir esos dirigentes los que tendiendo este puente de plata, en realidad, estaban desafiando a Kirchner. Este fin de semana, el gobernador de Salta insistió en una entrevista en Radio 10: Kirchner debería ser candidato de una fuerza política; el 28 de octubre el Partido Justicialista no debería repetir la experiencia del año 2003, cuando de tres dirigentes nacionales (Menem, Kirchner y Rodríguez Saa) fueron candidatos a presidente. Romero dijo que espera que en los próximos comicios presidenciales Kirchner "esté dentro del peronismo" y se mostró confiado en lograr la normalización partidaria.

Caudillos riojanos y salteños


El gobierno de Salta no está solo en la intención de alterar el calendario electoral. Otras provincias están analizando esa misma posibilidad. Las aguas se agitan en La Rioja y en La Pampa, donde el ex gobernador y actuar senador nacional Rubén Marín aspira suceder al actual gobernador Carlos Berna y volver a ejercer ese cargo. El oficialismo de La Pampa quiere desdoblar los comicios para cerrar el paso a las pretensiones relacionistas de Marín, a quien adjudican la intención de impedir la renovación dentro del Partido Justicialista, impulsando “internas cerradas”. La decisión de algunas provincias de adelantar las elecciones y la posibilidad que otras como Salta adopten ese criterio, es uno de los argumentos que está utilizando el gobierno pampeano para separar los comicios.

El propósito de adelantar las elecciones provinciales es uno de los ingredientes de los muchos que se mezclan en la disputa entre el gobernador y el vicegobernador La Rioja. Los dirigentes del sector que lidera el gobernador Ángel Maza le están pidiendo que firme el decreto convocando elecciones anticipadas, para neutralizar el "intento de golpe institucional" de su oponente, el vicegobernador, Luis Beder Herrera.

Cansado de esperar el momento de pasar de vicegobernador a gobernador, Beder Herrera está dispuesto a derogar el artículo de la Constitución de La Rioja que, en 1986, habilitó la posibilidad de la reelección indefinida del gobernador, cláusula pensada para que Carlos Menem pudiera cumplir sus sueños de poder vitalicio pero que su llegada a la presidencia de la República trasladó del pequeño escenario local al nacional. Si por estar terminando su tercer periodo de gobierno, Maza se parece al gobernador Romero de Salta, el vicegobernador riojano Beder Herrera es distinto del disciplinado vicegobernador salteño Walter Wayar.

Wayar esperaba suceder anticipadamente a Romero en mayo del año 2003, cuando el gobernador de Salta acompañó a Menem como candidato a vicepresidente de la República. La derrota de la fórmula Menem-Romero desvaneció esas expectativas. A desgano, Wayar tuvo, que resignarse a esperar otros cuatro años para postularse como candidato a gobernador. Mientras en La Rioja, Beder Herrera se dispone a usar el poder que le da tener a su favor a18 de los 23 diputados provinciales para impedir las pretensiones de Maza, éste acaba de decir que él tiene el apoyo de 16 de los 18 intendentes riojanos.

‘A lo que Wayar no se animó’


En el mismo momento que los dos caudillos riojanos medían sus fuerzas, de modo parecido al que lo hacían los caudillos de esos llanos en el siglo XIX, en Salta, Walter Wayar aseguró que de los 40 intendentes de extracción justicialistas, el 98% apoyarán su postulación como gobernador. “Este es el fruto del trabajo mancomunado que hacemos con los intendentes, con quienes estamos cualquier día de la semana y a toda hora”, explicó Wayar. Los opositores a Wayar dentro del justicialismo dicen que el vicegobernador hace alardes de manejar el aparato y los recursos oficiales y que su criterio electoral es sumar a todos sin importar los antecedentes penales de algunos de esos intendentes. “Wayar es un Beder Herrera reprimido. Lo que él no se animó a hacer, lo está haciendo el riojano”, dicen en los comandos de campaña de los otros candidatos.

Con silencios o sin ellos, cada día está más claro que la vida política en la Argentina de la primera década del siglo XXI se está pareciendo demasiado a la s prácticas políticas de comienzos del siglo XX cuando, antes de sancionarse la Ley Saénz Peña que mejoró las garantías electorales, dominaban los caudillos locales empeñados en pasar del sillón de gobernador a la segura banca en el Senado de la Nación para, años después, dejar esa banca para recuperar el sillón provinciano al que dejaban a un fiel seguidor o pariente para que lo "cuidara" hasta su inevitable retorno.

Claro que en el siglo XXI los clanes familiares ya no garantizan esa puntual devolución. En nuestra época la viveza de la política criolla manda y se rige por un antiguo dicho: "El que fue a Sevilla, perdió su silla". De allí, que la sucesión se haya convertido en la mayor preocupación de esos caudillos que se resisten a dejar la silla y rechazan la mala idea de ser clonados o de que sus segundos pasen a ser primeros, únicos y vitalicios.
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