Salteños ricos y espléndidos (IV) |
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Escrito por el miércoles, 14 de febrero de 2007 (Ha sido leído 3860 veces) 4. Los nietos del General Don Luis y don Adolfo Güemes Castro fueron dos de los nietos del General Martín Miguel de Güemes que tuvieron destacada actuación pública en las primeras décadas del pasado siglo XX. Ambos completaron su formación en Europa, donde se doctoraron. Los dos sobresalieron tanto en las ciencias médicas (don Luis fue miembro de la Academia Nacional de Medicina; don Adolfo alcanzó renombre como médico en Buenos Aires) como en la actividad política (mientras que don Adolfo fue Gobernador de Salta y candidato a vicepresidente de la Nación por la Unión Cívica Radical acompañando al finalmente proscrito Marcelo T. de Alvear, su hermano Luis llegó a presidir el Senado de la Nación). La brillante actuación en el ámbito de la medicina científica y en la docencia, explica el monumento que en Buenos Aires honra la memoria de don Luis Güemes Castro. Aquellos salteños que recorremos diariamente la Avenida Córdoba (paso obligado de la línea 132 de ómnibus), volvemos discretamente la vista hacia la derecha para rendir un silencioso homenaje a nuestro comprovinciano y experimentar una íntima sensación de orgullo. A su vez, muchos salteños perseguidos, antes y ahora, en razón de sus ideas buscan consuelo en el ejemplo de don Adolfo Güemes Castro, un demócrata que sufrió el acoso de la intolerancia. Los dos hermanos se singularizaron además por su cultura, su espíritu solidario y su magnanimidad. Entrando de lleno al objeto de estas líneas (que, evidentemente, no se proponen biografiar a los nietos del General), cabe recordar que don Luis hizo importantes donaciones para obras de interés público. Así, por ejemplo, cedió los valiosos terrenos donde hoy se levanta el edificio conocido con el nombre de Antipalúdica, y donó las 9 manzanas que, en la zona norte de la ciudad de Salta, componen el predio que lleva el nombre de “Legado Güemes”. Como se sabe, en nuestra Provincia no siempre se respeta, lamentablemente, la voluntad de los muertos, ni aún cuando ésta se haya revestido de las formalidades del código civil. Ya en el año 1955 el entonces Gobernador Ricardo J. Durand, cediendo a las presiones del inventor de aquella gaseosa injustamente derrotada por la Coca Cola, autorizó a una entidad privada, el Club Central Norte, a usar permanentemente una parte del predio para sus actividades deportivas (la mayoría de ellas profesionales). Por estos días han surgido nuevas amenazas a la última voluntad de don Luis Güemes Castro. En efecto, desde Las Costas y también desde Cachi, se trazan planes para burlar el legado y destinarlo a fines distintos de los que sabia y generosamente previó el donante. Algunos rumores, no confirmados, pretenden ver en aquellos planes, ciertas similitudes con los que usaron a un club de béisbol como pretexto y trampolín para una operación especulativa millonaria. También don Adolfo Güemes Castro enriqueció el patrimonio común de los salteños con la donación, por ejemplo, de valiosas obras de arte al Museo Colonial, y con el diseño y equipamiento del (desaparecido o abandonado) Rosedal del Parque San Martín bajo cuya sombra se tejieron miles de romances entre uniformados y endomingadas. Pero el legado mas significativo de este nieto del prócer salteño, fueron las 290 hectáreas donde funciona la Escuela Agrícola a la que el donante imaginó como el aula donde los jóvenes salteños adquirirían los conocimientos imprescindibles para mejorar la agricultura y la ganadería de los valles y montañas de nuestra Provincia. Un proyecto ilusionante que tan bien supo interpretar, en los años 60, su director el Ingeniero Gallo. Con toda seguridad, el héroe gaucho y su numerosa descendencia tiemblan de furia y espanto cada vez que escuchan las peregrinas teorías jurídicas con las que el candidato a perpetuarse durante 24 años en el poder pretende justificar la violación de los legados. Más artículos de la categoría Sociedad |


