Lotes 55 y 14. Las farsas del referéndum |
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Escrito por el domingo, 13 de noviembre de 2005 (Ha sido leído 6787 veces) Tras el referéndum sobre los lotes 55 y 14, el gobierno provincial repitió una y otra vez que su propuesta ganó con el 98% de los votos. A un plebiscito amañado para obtener la respuesta que buscaban, los funcionarios añadieron una estratega de comunicación cuyo principal objetivo parece ser la desinformación o el sesgo de cualquier dato que se brinda. La victoria "contundente" de la que el gobierno habla es sólo esto: el SI no obtuvo el 98 % de los votos, sino menos de la tercera parte (30.12%) de los votos de un padrón 16762 inscriptos, del que más de 6000 ni siquiera viven en los lotes. "Con el 98 por ciento de votos por el SI ustedes demostraron que quieren ser protagonistas de su propio destino y aquí estamos nosotros para decirles que vamos a cumplir con la palabra empeñada", dijo el Secretario General de la Gobernación, Raúl Romeo Medina, en una reciente reunión en Misión La Paz. En tono de apoteosis, el gobierno provincial presentó los resultados del referéndum como una aplastante victoria para su plan de entrega de tierras de los lotes 55 y 14. Según la información oficial, en Santa Victoria "unas 500 personas, entre criollos y aborígenes recibieron bajo un añoso algarrobo a los funcionarios". O el algarrobo era muy grande y había que incluirlo en el Guiness, o la frase es una muestra elocuente de cómo el gobierno ha sesgado la información de acuerdo a sus propios intereses. Si se da crédito a lo primero, bajo ese árbol seguramente mitológico todos se "abrazaron para sellar el acuerdo" de la entrega de tierras. Por el contrario, siguiendo un estilo que había precedido al referéndum, la versión oficial del resultado de los comicios ha contrariado las mínimas normas que debería regir la información sobre asuntos públicos. La entrega de las tierras incumbe directamente a los aborígenes y criollos de los lotes fiscales (unos diez mil), pero el gobierno provincial dispuso que del referéndum participaran todos los electores del departamento de Rivadavia: exactamente 16.762. Según los registros de la Junta Nacional Electoral sólo votaron 9.192 inscriptos en el padrón, (54.84%): de esos 9192 votos, el SI obtuvo 5.048, los votos en blanco fueron 3978, y 131 los votos por el NO. Completan el listado, los nulos (30), los recurridos (2) y los impugnados (3). ¿A qué se refiere entonces Medina cuando dice que el "SI obtuvo el 98% de los votos? Unicamente al porcentaje obtenidos por el SI sobre el total de los votos emitidos por el SI o por el NO, excluyendo los votos en blanco. Pero el artículo 60 de la Constitución Provincial dice que para la validez y eficacia del referéndum la decisión debe corresponder "a la mayoría absoluta de los votos válidos emitidos". Y el voto en blanco, para el juzgado electoral nacional, es un voto válido. Por lo que el funcionario no podría haber dicho que el SI sacó el 98 % de, los votos, a no ser sacrificando la menor imparcialidad. Los porcentajes, teniendo en cuenta todos los votos válidos –por el SI, por el NO, y en blanco-, son los siguientes: 55.13% por el SI, 43.44 % de votos en blanco, y 1.43% por el NO. El SI ganó. Pero una cosa es decir –con absoluta falta de ética- que ganó por el 98 % de los votos, y otra muy distinta decir que ganó con el 55.13% de los votos de menos del 55 % del padrón. Mucho más teniendo en cuenta que el SI era explicítamente inducido. ¿Quién iba a votar para que NO se le entreguen las tierras en la que habita? Así, desde otra interpretación de los resultados se puede decir también: Solamente votó por el SI un 30.12 % del padrón de 16762 inscriptos del más de 6000 personas no viven en los lotes. O dicho de otro modo, más de dos de cada tres ciudadanos inscriptos en el padrón no votaron o votaron en blanco. En porcentajes, esto es el 68.89 % del padrón. ¿Esto es un resultado contundente? ¿Cuáles hubieran sido los resultados si nuestros legisladores justicialisrtas, en vez de preocuparse ridículamente por la penetración inglesa, se hubieran ocupado por asegurar un mínimo de calidad democrática para el referéndum y por disponer que se haga en un día diferente de las elecciones legislativas? Por el contrario, el gobierno dispuso que el voto del referéndum se emitiera el mismo día, en la misma urna y con el mismo sobre que en las elecciones legislativas. Esta modalidad impidió saber a ciencia cierta qué porcentaje del electorado se abstuvo. Dato fundamental si se tiene en cuenta el artículo 60 de la Constitución Provincial que establece que para que un referéndum sea válido es necesario que haya votado el 50% del electorado. Pongamos un ejemplo. Un simpatizante del Partido Renovador quería votar por sus candidatos a diputado nacional o diputado provincial. Pero quería abstenerse de votar del referéndum. Entonces puso sus boletas para los cargos electivos y ninguna por el referéndum. ¿Cómo computó la justicia electoral ese "no voto" del referéndum? Lo computó como voto en blanco que computaba por tanto para disminuir el porcentaje de abstención. De este modo, la única manera de abstenerse en el referéndum –cuya participación era optativa- era no ir a votar tampoco a las elecciones legislativas, que eran obligatorias. El derecho a la abstención al referéndum sólo podía ejercerse en la medida en que se incumplía con la obligación de votar por los cargos legislativos. Así de absurdo. El artículo 60 de la Constitución Provincial también dice que "los poderes públicos realizan publicidad con carácter estrictamente institucional y facilitan a los partidos políticos en forma equitativa, los medios para que den a conocer sus posiciones". Teniendo en cuenta cómo el gobierno ha manejado a discreción la información después del plebiscito, es indudable que antes del plebiscito tampoco ha cumplido con ese precepto constitucional de dar "información institucional". Por el contrario, sus funcionarios y legisladores se han prestado a difundir ideas falsas con el único propósito de desacreditar a quienes se oponían a este referéndum absurdo. Que el presidente de Lhaka Honhat quería convertirse en un gran terrateniente de los lotes fiscales 14 y 55 fue una de ellas. Se distorsionó así el reclamo por un título único que habían hecho decenas de comunidades indígenas. Otra mentira fue convertir a los opositores al referéndum en opositores a la entrega de tierras e intentar convencer a la población de que el gobierno luchaba como un titán contra los que se oponían a la entrega. Medina dijo en Misión La Paz y lo repitieron los boletineros ofciales que la Asociación Lahka Honhat propociaba el NO. Pero Lhaka Honhat nunca impulsó esa postura. Por otra parte, si hubieran querido acatar con ese precepto constitucional de dar información institucional deberían haber informado qué consecuencias hubiera tenido el triunfo del NO. No lo hicieron. Borges dijo que la democracia es un abuso de la estadística. Ningún demócrata puede aceptar esta idea como definición de la esencia de la democracia. Pero la actuación de los funcionarios tras el referéndum nos habilita a pensar que en la democracia sí puede hacerse un abuso de la estadística. Y este es un ejemplo. Hubo un abuso de la estadística y un abuso de la desinformación. Abuso de la estadística, porque con menos de la tercera parte de los votos de un padrón mucho más numeroso que el número de aborígenes y criollos que viven en los lotes, se pretende avanzar en un proyecto propio de entrega de tierras que no han querido someter a votación. Puede haber muchos más abusos. Los habrá en la medida que –como quieren los afiches oficiales- los salteños nos embriaguemos en el "orgullo de haber nacido en esta tierra" y estemos pendientes del próximo partido de Boca que organice el gobierno provincial. Si esto ocurre así, los comicios se parecerán cada vez más a una farsa, que a un ejercicio responsable de la democracia. Más artículos de la categoría Política y gobierno |






