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Confirman el anticipo de Iruya.com: Salta elegirá cargos provinciales el 2 de septiembre

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Escrito por Matías Beltrán, el sábado, 03 de marzo de 2007 (Ha sido leído 4880 veces)
En Salta, las elecciones para cargos provinciales se realizarán el domingo 2 de septiembre y las internas abiertas y simultáneas de los partidos políticos se harán el 24 de junio, según el decreto 830 del Poder Ejecutivo que se publica hoy. En poco más de tres meses, los ciudadanos salteños habrán concurrido tres veces a votar. De este modo, veintiún días después, el anuncio oficial acaba de confirmar lo que Iruya.com anticipó en exclusiva: que el gobierno de Salta había decidido adelantar las elecciones para cargos provinciales para el primer domingo de septiembre, separándolas de los comicios para elegir legisladores nacionales y presidente y vicepresidente de la República.

Un paréntesis sobre otra cuestión: aunque el gobierrno y los medios de comunicación oficialistas locales aún no mencionaron el tema, hoy -tres días después de otra exclusiva de Iruya.com- fuentes del Hospital de Tartagal, al Norte de Salta, confirmaron que se registraron los dos primeros casos de dengue aquí. La información sobre la llegada del dengue a Salta fue difundida por el canal TN Noticias de la Ciudad de Buenos Aires. No es la primera vez que los salteños se enteran de graves problemas locales por medios de comunicación de Buenos Aires o por periódicos digitales. Dos personas, cuyas identidades se mantienen en reserva, se encuentran hospitalizadas con diagnóstico de dengue, mientras en Bolivia aumentan se denunciaron más casos de personas con esa enfermedad.

El mismo día 2 de septiembre habrá elecciones provinciales en Santa Fe y en Córdoba, dos distritos difíciles para Kirchner. Al desdoblar las elecciones el gobierno de Salta busca desenganchar la candidatura a gobernador de las boletas electorales nacionales donde el apellido Kirchner, sea el actual presidente o la senadora Kirchner, atraerán votos a los candidatos kirchneristas en Salta, en perjuicio del oficialista Wayar, que sigue a la cabeza de la intención de voto. Sin embargo, con este medida “Romero logra que, en la boleta electoral, su nombre quede pegado al apellido Kirchner, aunque le provoque alergia”, dicen dirigentes kirchneristas locales.

En los últimos sesenta días, la notoria distancia inicial entre Wayar y sus rivales se redujo, lo que forzó al gobierno a separar ambas elecciones buscando perjudicar las chances del, hasta ahora, su más serio competidor: el diputado nacional Juan Manuel Urtubey, amigo personal del matrimonio Kirchner y el único que dispone de recursos económicos para afrontar una campaña de más de un millón de dólares. Montar tres elecciones consecutivas, en ciento veintiséis días, costará al Estado provincial más de cinco millones de pesos, sin contar con los recursos que debe aportar la Nación. “A esa cifra hay que añadir los fondos en negro que el gobierno ya está desviando para apuntalar a Wayar como gobernador, a Romero como senador nacional y a Miguel Isa como intendente de la ciudad”, cuestiona el Partido Obrero.

Un año teñido de política


A partir de ahora los partidos políticos en Salta tendrán poco más de cien días para hacer campaña electoral de sus internas. Setenta días separan las elecciones internas abiertas y simultáneas de las provinciales. Una vez que las internas concluyan, los partidos dispondrán de ciento ochenta y un días para hacer proselitismo para las elecciones del 2 de septiembre. Los cien días posteriores hasta la toma de posesión del nuevo gobernador, seguirán teñidos intensamente de política, ya que acallado el ruido de las elecciones aparecerá el de las presiones y las intrigas palaciegas en las disputas por los cargos no electivos: ministerios, secretarías de Estado, direcciones generales, jefaturas y hasta los de amanuenses y de abre puertas.

Aunque alrededor de 700.000 ciudadanos están habilitados para votar, menos del 40% del padrón está afiliado a algún partido político y de ese total menos del 20% participa en las elecciones internas. El año 2006 en las elecciones internas donde debían elegirse autoridades del Partido Justicialista, la participación perforó el piso histórico y en algunos distritos importantes no superó el 10%. Las últimas elecciones señalan una tendencia de menor participación de los ciudadanos en las elecciones en las, oficialmente, que el gobierno gastará un millón y medio de pesos y a la que el oficialismo destinará no menos de diez millones de pesos, mientras los partidos menores dispondrán de menos de cien mil pesos para sus campañas. Mientras al oficialismo cada voto le puede costar entre $50 y $80, al Partido Obrero es posible que le cueste $3.

El pasado 10 de febrero Iruya.com informó en detalle sobre la intención del gobierno de desdoblar los comicios nacionales del 28 de octubre de los locales. Separando ambas elecciones, y anticipando cincuenta y seis días éstas respecto de las nacionales, el gobierno de Salta consigue reducir el margen de maniobra de la oposición y también de los dos precandidatos del gobernante Partido Justicialista que se proponen competir con el actual vicegobernador Walter Wayar, que en diciembre próximo habrá completado doce años en ese cargo. Wayar, uno de los pocos dirigentes que se declaró seguidor de Menem hasta el año 2005, aparece hoy como el postulante que tiene la bendición del gobernador Romero para sucederle en ese cargo, que desempeñó interinamente –cada vez con más frecuencia- en ausencia del gobernador.

Contra lo que el propio gobierno había prometido, los dirigentes de los partidos políticos de Salta se enteraron por los medios de comunicación del decreto con ambas convocatorias. El domingo 2 de septiembre, los ciudadanos salteños deberán elegir 348 cargos, incluidos los de gobernador y vicegobernador con mandato hasta el 10 de diciembre de 2011. Ese día se elegirán, además, once senadores provinciales; 30 diputados provinciales; 59 intendentes municipales y 246 concejales. Aunque son 21 los partidos políticos con implantación nacional y provincial reconocidos y hay 22 agrupaciones municipales y vecinales, sólo cinco tienen posibilidades de lograr representación: Partido Justicialista (oficialista), Partido de la Victoria (kirchnerista), Unión Cívica Radical (centro izquierda), Partido Obrero (trotskista) y Partido Renovador de Salta (centro derecha).

Fragmentación y concentración


Cuando no hay partidos, reaparecen los caciques locales. En el paisaje político local, no demasiado diferente de otras provincias argentinas, destaca un contraste: el que hay entre la fragmentación de los partidos políticos y su debilidad o inexistencia institucional y la fortaleza de esos caciques locales, cuya voluntad personal suplanta a las organizaciones y sustituye a las normas. La casi totalidad de los partidos políticos está fracturado, incluido el Justicialista, del que en el año 2003 se desprendió el sector que apoya al presidente Kirchner desde el Partido de la Victoria, agrupación que logró entonces un diputado nacional (Antonio Lovaglio Saravia), varios legisladores provinciales, intendentes y concejales.

Pese su reciente conformación, la fragmentación también alcanza al kirchnerismo donde la disputa entre varios liderazgos amenaza frustrar la constitución del Frente para la Victoria, cuya hipótesis de máxima es aglutinar a todos los sectores kirchneristas, sumar a Juan Manuel Urtubey y Andrés Zottos, presidente del Partido Renovador y diputado nacional. Aunque en política nunca dos más dos son cuatro, algunos dirigentes confían que una alianza de esa amplitud pueda arrebatar el gobierno al oficialismo, cuyo piso histórico ronda el 26%.

También el Partido Renovador está quebrado en dos mitades irreconciliables. La actual conducción del PRS, en manos de Zottos, sellará una alianza electoral con el kirchnerismo, en tanto que el ahora opositor sector del senador Ricardo Gómez Díez vacila entre aliarse con Mauricio Macri, Ricardo López Murphy o Roberto Lavagna. En la Unión Cívica Radical las cosas no están mejor y no parece que la elección de autoridades, prevista para estos días, vaya a aclarar el cuadro. La UCR está desgarrada por tensiones entre sectores ahora definidos como kirchneristas, otros que darán su apoyo a Lavagna y quienes defienden la independencia del partido. El único partido que parece no tener esos problemas es el Partido Obrero que, también, es el único cuyo caudal electoral fue en aumento, elección tras elección. Según Claudio del Plá, líder del partido obrero, el gobierno hizo del calendario electoral “un traje a su medida”.

Trescientos días más de campaña


Aunque, desde la semana pasada, el anticipo de elecciones era un secreto a voces, hoy voceros de casi todos los partidos políticos opositores manifestaron su rechazo a la medida del gobierno y al modo en que fue anunciada. Aunque el dirigente del PRS, Andrés Zottos, valoró que con esta medida, se haya puesto fin a la incertidumbre respecto al calendario electoral. Hace unos días el ministro de Gobierno insinuó que los partidos políticos serían consultados o, al menos, informados antes de aprobar el calendario electoral y que para ello se convocaría una ronde de diálogo. “Esto no ocurrió y el gobierno prefirió, una vez más, este estilo. En los años 1972 y 1982, los gobiernos militares convocaron a los partidos para informarles antes que a la prensa”, se quejaron. “Romero dice que Kirchner es autista y autócrata, pero el no se queda atrás pues hace lo mismo en Salta”.

Aunque, según la ley, las campañas proselitistas no pueden comenzar antes de los 60 días previos a la fecha de las elecciones, en Salta todos los precandidatos del oficialismo están violando esa norma pues lanzaron sus campañas con 360 días de anticipación. El oficialismo está excedido en 300 días, respecto a lo que marca la ley que ellos mismos firmaron. Los candidatos del gobierno lanzaron su ofensiva en septiembre de 2006 cuando, si respetasen la ley, deberían haber lanzado sus campañas recién el 1° de julio de 2007. Grupos de ciudadanos pidieron a la justicia que ordene a Wayar, Urtubey y López Arias el cese de sus campañas publicitarias, pero no hay ninguna señal que el pedido vaya a ser atendido. “Eso si, a Wayar hay que reconocerle sinceridad: ofrece más de lo mismo”, dicen sus oponentes. Sea como fuere, los que soportan la ofensiva publicitaria están votando con un largo bostezo.

Mientras tanto, las paredes de las ciudades siguen siendo empapeladas con los rostros de sonrientes candidatos y los ciudadanos asisten a un constante bombardeo de sonidos y de imágenes con mensajes cargados de promesas y de buenas intenciones que la mayoría de los ciudadanos parecen escuchar como las gotas de las constantes lluvias que, desde comienzo de este año, caen en casi toda la Provincia.

Que la piñata electoral esté cada vez más inflada de promesas no parece, de momento, conmover a los descreídos votantes que siguen su vida apretujados en los micros, siguen haciendo largas colas, esperan que sus hijos comiencen las clases, salen con las bolsas de compras cada vez más flacas y livianas, pagan más caro por peores servicios y se apagan el televisor cuando el rostro de un tele predicador político trata de convencerlo de que las puertas del paraíso están a la vuelta de la esquina. De su segura y experimentada mano de estadista, claro está.


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