Escrito por Matías Beltrán, el jueves, 08 de marzo de 2007 (Ha sido leído 4195 veces) La política tiene razones que la razón no conoce, y tampoco reconoce. Poco años atrás resultaba imposible e impensable que el Partido Renovador de Salta (PRS), organizado para capitalizar la gestión de siete años de gobierno provincial durante la última dictadura militar (1976-1983), dando cauce a residuos del conservadorismo, del centro derecha y del populismo provincialista, se debata hoy en una fractura entre aliados de Mauricio Macri y una conducción oficial integrada por conversos al kirchnerismo, que se presenta como paradigma del izquierdismo violento de los años ’70.
Para hallar un contraste tan intenso, habría que remontarse a las polarizaciones dentro del justicialismo, cuya plasticidad le permitió pasar de la admiración a Cámpora al acatamiento a López Rega, del entusiasmo por el rumbo “neoliberal” de Menem al giro ortodoxo de Duhalde y de allí a los actuales gestos “camporistas” y “chavistas” de Kirchner. ¿Qué afinidad puede haber entre aquellos dirigentes del PRS que tienen compromisos con el centro derecha de Macri, sin cerrarse a Lavagna, de aquellos otros que buscan sellar un acuerdo con el kirchnerismo? No se trata de matices sino de un blanco y negro, intensos e irreconciliables.
Para los dirigentes tradicionales del PRS, seguidores del ex gobernador Roberto Augusto Ulloa y del actual senador nacional Ricardo Gómez Díez, la disputa interna se fue cocinando al fuego lento de las pasiones y los rencores personales, más que al calor del debate de ideas. Contra todo cálculo, a finales del año 2006, el diputado nacional Andrés Zottos derrotó en los comicios internos al sector de Gómez Diez.
Esa ajustada victoria electoral no sólo puso en sus manos la presidencia del PRS: también que avaló su deseo de arrinconar, primero, a sus adversarios para, luego, triturarlos no sólo dentro de la estructura del partido sino también en los cargos fuera de él. El desplazamiento de la concejal Cristina Fiore Viñuales de la vicepresidencia del Concejo Deliberante fue parte de ese propósito.
Impulsos personales sin proyectos políticos
La próxima renovación de autoridades de la Cámara de Diputados de la Provincia puede ser una nueva oportunidad para poner en marcha esa trituradora. Hasta ahora, la vicepresidencia segunda de esa Cámara es ejercida por el diputado Teodoro Becker, que no pertenece al sector de Zottos. “Las embestidas de las actuales autoridades del Partido Renovador responden a inquietudes individuales y no a proyectos políticos”, dijo Becker.
Ahora, Zottos intentará desalojar de ese cargo a Becker para instalar allí al diputado Julio De Vita, dirigente cuya flexibilidad política le permite compatibilizar su, ahora olvidada, adhesión al “proceso” de 1976 con desmesurados elogios al gobernador Romero y otros no menos enfáticos al presidente Kirchner. El presidente de la Cámara de Diputados dijo no se hará "ninguna alianza entre bambalinas”. La vicepresidencia que corresponde al PRS, será para el bloque mayoritario, o sea al que pertenece Becker, dijo Santiago Godoy. El presidente del cuerpo reconoció haber recibido llamados Zottos y de De Vita, proponiendo llegar a un acuerdo similar al del Concejo Deliberante.
Becker dice que este tipo de postulaciones “no son serias". Becker cree que en la elección de autoridades de la Cámara de Diputados puede repetirse lo que pasó en el Concejo Deliberante. El hecho que los diputados seguidores de Gómez Díez sean siete sobre cinco que son fieles a Zottos no garantiza que el justicialismo respete la norma de la mayoría. Becker admitió que los dos sectores de su partido consideran la posibilidad de unificarse en un solo bloque legislativo, pero no dijo si las conversaciones avanzaron. “Condición previa para unificar el bloque es la unificación del partido alrededor de un proyecto político y de un sistema de alianza coherente con ese proyecto. No tiene sentido formar un bloque unificado con un partido fracturado y con caminos bifurcados”, dicen los opositores internos a Zottos.
El Frente Cívico y Social
Para Ricardo Gómez Díez la actitud de Zottos y De Vita en el Concejo Deliberante “fue una actitud increíble. En este caso, el justicialismo y el intendente Miguel Isa operó sobre un sector interno del PRS y se puso de acuerdo para ignorar la voluntad de la mayoría de los concejales”. En todos los órganos deliberativos se respeta la regla de la mayoría, añadió el senador.
Zottos acaba de reiterar que el PRS debe sellar una alianza local con el kirchnerista Partido para la Victoria, acelerando los pasos para conformar un Frente Cívico y Social, al que podría sumarse Juan Manuel Urtubey. Es posible que esta noche que, durante su participación en "Cara a cara", programa periodístico en un canal de televisión local, Urtubey se muestre más crítico respecto al gobierno local y más próximo a la ruptura con el oficialismo local. Las declaraciones de Urtubey incluirían fuertes cuestinamientos a dirigentes más afines a Romero.
“El Frente debe constituirse como alternativa para la Provincia y para la inclusión de 600.000 salteños que hoy viven bajo la línea de pobreza, ya que los últimos doce años, el gobierno que termina su mandato está dejando una gran deuda social en la provincia”, explica Zottos en un lenguaje casi indéntico al de Urtubey.
Por su parte la diputada nacional Susana Canela (kirchnerista) admitió la posibilidad de constituir ese frente electoral, lo que deberá definirse en las próximas semanas “pues se acortan los tiempos”. Canela, que fue detenida y torturada durante la última dictadura, dijo que “hoy esa gente tendrá que dar respuesta a la sociedad, esté donde esté”, en alusión a Sergio Nazario, ex secretario de Seguridad del gobierno de Juan Carlos Romero al que, según dijo, sigue asesorando en las sombras.
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