El gobernador Romero advierte: 'nadie pretenda venir a Salta a vender espejitos de colores' |
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Escrito por el lunes, 02 de abril de 2007 (Ha sido leído 3297 veces) La Provincia de Salta debe continuar por el mismo camino que está transitando desde hace doce años. Debe seguir en él porque es el camino correcto, dijo el gobernador Juan Carlos Romero en su mensaje a la Asamblea Legislativa, el octavo y último de sus tres mandatos de gobierno. Aludiendo al gobierno nacional, aunque sin mencionarlo, el mandatario dijo que se opuso y se opondrá con firmeza “a la interferencia en cuestiones de competencia provincial como la educación, el medio ambiente y la política indígena”, para después rematar con una advertencia: “Que nadie pretenda venir a Salta a vender espejitos de colores”. Faltando ocho meses para finalizar su tercer mandato, Romero anunció que promoverá la derogación de la Ley de Emergencia Económica, vigente desde el año 1990 y que le permitió gobernar con facultades especiales. Según Romero quienes lo votaron lo hicieron no sólo para que los represente “sino también para que los defienda”. Contra los datos de la realidad y del clima que se vivía fuera del recinto, Romero aseguró que “la educación ha sido siempre una prioridad en esta gestión”. “Educar no sólo es pagar sueldos”. Aunque no mencionó la huelga docente, envió un mensaje a los maestros: “sigo creyendo en el diálogo sincero como único camino para la resolución de conflictos”. La oposición estuvo ausenteLa lectura del mensaje del gobernador demandó una hora y quince minutos de esa sesión especial, la número 109 en la historia de la legislatura local. El bloque del Partido Obrero no concurrió al Palacio de la Legislatura. Estuvieron en el edificio, aunque después no ingresaron al recinto los representantes del Partido Renovador de Salta, Frente para la Victoria y Unión Cívica Radical. Tampoco asistieron la mayoría de los legisladores nacionales por Salta, incluidos Susana Canela y Juan Manuel Urtubey. Los renovadores dijeron que no convalidarían con su presencia un acto político partidista que desvirtuaba el carácter de la Asamblea Legislativa. Los militantes del sector de Romero no sólo ocuparon el frente de la Legislatura sino que un grupo ingresó al edificio y ocupó sitios preferentes, junto con una delegación de los centros de ex combatientes en la guerra de Malvinas. “En doce años del gobierno de Romero no se aprobó ningún proyecto de los muchos que presentamos los partidos de oposición. Creo que no hay antecedentes en la historia de esta legislatura de un caso como este”, cuestionó la diputada provincial Fany Velarde, del Partido Renovador de Salta. Tantos policías como simpatizantesEn torno al edificio de la Legislatura y calles adyacentes se desplegó un importante operativo de seguridad, al que fueron afectados entre 600 y 700 efectivos policiales, incluyendo los de la Guardia de Infantería y de la brigada antimotines. Aunque se produjeron algunos forcejeos, no hubo incidentes. Los manifestantes contrarios al gobierno se dirigieron luego a la plaza principal para recordar el segundo aniversario de la llamada Noche de las Tizas, cuando la policía reprimió con una dureza que no se veía aquí desde las dictaduras, a docentes y manifestantes. Las vallas y los cordones humanos impidieron el avance de las columnas de manifestantes que se manifestaron contra el gobierno, pero permitieron el paso de militantes barriales del sector que apoya a Romero, los que portaban carteles que proclamaban: “Romero presidente”. “En sus últimos días y en una provincia sembrada de conflictos, el gobernador de Salta demostró que puede movilizar más policías que militantes de su partido”, opinó un dirigente de la oposición. Salta, ejemplo en el paísEl mandatario dijo que el balance de su gestión es favorable. “Salta es un ejemplo de constante progreso en el país”, repitió. Reconoció la persistencia de la pobreza y la inequidad social pero atribuyó este fenómeno a causas estructurales profundas que no afectan sólo a Salta sino que son un rasgo de todas las provincias del Noroeste argentino. Acusó al centralismo y a la burocracia nacional que traba el progreso de Salta. El centralismo “es una gran excusa para hacer prevalecer los intereses de unos cuantos por encima del de todos”. Añadió que no se detendrá “hasta que podamos lograr que el ingreso per cápita de un salteño sea equivalente al de un habitante del centro del país”.
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