• Historia Gráfica
  • Kiosco Digital
  • Portal de Noticias
  • Estilo Salta
Kiosco Digital América
Portal de Noticias
Estilo Salta

Apocalipsis climático y frivolidad

Imprimir E-Mail
Escrito por Iruya.com, el domingo, 08 de abril de 2007 (Ha sido leído 3009 veces)
Por si faltaba sumar una voz más al inquietante coro que intenta convencer al mundo de los peligros del cambio climático y, en especial, del llamado "calentamiento global", el pasado viernes santo la ONU salió a la palestra y dio a conocer, desde Bruselas, un preocupante informe sobre el tema.

Este documento ha sido debatido por especialistas de más de cien países y coordinado por la Secretaría Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC).

Su conclusión es que, por primera vez, el conocimiento científico cuenta con una visión de los impactos del calentamiento global inducido por el hombre en todo el planeta, con una abrumadora cantidad de datos y observaciones contrastadas.

El apocalipsis


Los efectos previstos en el informe son verdaderamente apocalípticos, si bien lo más preocupante de todo es que los expertos reunidos por la ONU no hablan tanto ya de "frenar las emisiones de CO2", sino que plantean ahora la necesidad de reunir fondos para ayudar a la que se prevé sea una enorme masa de afectados a adaptarse a los efectos de un clima adverso. La ONU avanza, pues, la posibilidad de que algunos efectos del cambio climático sean ya irreversibles.

Aunque el informe no lo dice abiertamente, las aterradoras previsiones son capaces de modificar, y mucho, la agenda política de los principales países del mundo. Especialmente en el hemisferio Norte, en donde se prevé una creciente escasez de agua dulce, probables hambrunas, el desplazamiento de millones de personas que adoptarán el estatus de "refugiados medioambientales" por las influencias adversas del calentamiento en sus regiones, la reducción de cosechas, la extinción de hasta un 30% de las especies y la correlativa aparición de nuevas y más complejas enfermedades que, paradójicamente, tendrán "menos naturaleza" en donde encontrar medicamentos y curas.

La ONU advierte en su informe que junto al Ártico y el África subsahariana, las regiones más afectadas serán los grandes deltas fluviales, el área mediterránea y el sur de Europa.

La frivolidad


Resulta en cierto modo curioso y extravagante que frente a catástrofes de tales dimensiones, en países como España los medios de comunicación sigan empeñándose en considerar "buen tiempo" al calor, la ausencia de nubes y de lluvia.

La última demostración de insensatez en este aspecto ha tenido lugar en la semana santa que hoy concluye: Desde su comienzo, con la llamada "operación salida" del pasado viernes de dolores, en prácticamente toda la península no ha dejado de llover y las temperaturas se han mantenido regularmente bajas en casi todo el territorio, sin contar con que en algunos puntos del norte las precipitaciones de nieve han sido abundantes. El río Ebro ha registrado cotas históricas a su paso por Aragón y alcanzado niveles de espectáculo en algunas regiones de Cataluña.

Sin embargo, para los "comunicadores" -seguramente influidos por el discurso afín a los intereses económicos del sector turístico- el "mal tiempo" ha arruinado la semana santa. Algunas procesiones no han podido salir en Sevilla y otro tanto ha ocurrido en Valencia, representando estas suspensiones una "catástrofe nacional" que deja al temible cambio climático como una inocente amenaza de canícula.

Es paradójico y hasta cierto punto cómico saber que algunos "procesionistas", de esos que se autoflagelan hasta tener la espalda ensangrentada, pueden haber dicho: "hoy no salgo porque están cayendo cuatro gotas". Al fin y al cabo, un Via Crucis con lluvia es mucho más duro que salir con los pies descalzos y encadenados.

Nadie ha reparado en que el frío y la lluvia han representado una auténtica bendición en semana santa, por lo menos para un país que se pasa cinco meses del año rezando para que llueva entre mayo y octubre. A pocos le ha importado que las abundantes lluvias hayan contribuido a aumentar la cota de los embalses de agua, que son los que abastecen el riego y el consumo humano durante los duros meses de sequía estival.

Con esta insensibilidad, mañana bien pueden la ONU o el Vaticano anunciar el fin del mundo para dentro de un par de semanas, que a ciertos españoles sólo les importará saber si el día señalado hará sol y "buen tiempo" en sus playas favoritas.

Una lección para aprender


Ojalá que los salteños podamos tomar buena nota de esta irresponsabilidad y sepamos ofrecer al mundo atractivos turísticos sanos y sostenibles, que no adoptemos eslóganes o poses que supongan "asegurar" al visitante un clima determinado, que sepamos cuidar nuestros ríos, bosques y montañas y preservarlos tanto del dañino fundamentalismo ambientalista, del atavismo de los caciques, así como del poder destructor del desarrollismo oficial y de la voracidad de los nuevos terratenientes surgidos al abrigo de las prebendas gubernamentales.


Más artículos de la categoría Sociedad
 

Nuestros números




visitas acumuladas

Hay 4 invitados en línea