El oficialismo de Salta sangra por la herida abierta tras la ruptura de Urtubey |
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Escrito por el jueves, 19 de abril de 2007 (Ha sido leído 2555 veces) El partido gobernante en Salta aparece sangrando por la herida que acaba de abrir la candidatura a gobernador del diputado nacional Juan Manuel Urtubey. Al formalizar su postulación, Urtubey rompió lanzas con la estructura del Partido Justicialista controlado desde hace más de quince años por el gobernador Juan Carlos Romero. Urtubey pasó de ser considerado un peronista con linaje y un dirigente dotado mayor capacidad que la media de los dirigentes del oficialismo local, a ser llamado “traidor”, “desagradecido”, “desertor”, “chico”, “pendejo”, “imberbe” y responsable del armado de un frente electoral que se propone “frenar el progreso de Salta”. Urtubey no respondió esos ataques pero anunció que en las próximas horas hará una presentación en la justicia en el que pide se declare inconstitucional el decreto del gobierno de Salta que unifica la fecha de las elecciones municipales y provinciales con las elecciones nacionales. Urtubey entiende que el gobierno modificó su criterio inicial favorable a desdoblar esos comicios, fijado en un anterior decreto que ahora desconoce. El gobierno de Salta sabe que su candidato no tiene buenos resultados en los sondeos de intención de voto y que, por eso, trata de ganar tiempo rompiendo sus propias reglas de juego, dijo Urtubey. Cuestión de sentimientosHasta ahora, el oficialismo reaccionó con agravios, insultos, golpes bajos y sarcasmos ante la decisión de Urtubey de romper con la cerrada estructura del justicialismo de Salta, a cuya conducción provincial renunció el lunes. Walter Wayar, vicegobernador de Salta y ahora candidato a gobernador por el Partido Justicialista, comenzó a mencionar a Urtubey como “ese dirigente del Partido Renovador”, al que recuerdan como un partido fundado por funcionarios de la dictadura militar (1976-1983). Recurriendo al sentimiento, uno de sus temas preferidos, Wayar dijo que “esa persona (Urtubey) no siente el peronismo”. Dramatizando, Wayar juró que piensa “seguir viviendo y morir dentro del Partido Justicialista y asegurar la continuidad del proyecto de Romero”. Otros se refieren a la candidatura de Urtubey con Zottos como un matrimonio producto “del ímpetu de la juventud, en la que se pasa rápidamente del odio al amor”. Sin mencionar el nombre de Urtubey pero aludiendo a él, Wayar aludió a los "aprendieron lo malo de la política". "Ser progresista no es escribir con la izquierda y cobrar con la derecha". Aunque Wayar no dijo que entiende por “cobrar con la derecha”, queda claro que tiene una idea rentística de la política. A Urtubey se enrostra “lo que Romero le dio”, “las puertas que se le abrieron”, “las manos que le tendió el partido” o lo que de éste “recibió”. A nadie se le ocurre hacer un inventario inverso: lo que un dirigente da a un partido. ‘Los bien nacidos’Ayer, en el acto de proclamación de la Wayar, el senador nacional Marcelo López Arias fue más lejos y afirmó que “los bien nacidos” del justicialismo, no se comportan como lo hizo Urtubey, quien presentó su candidatura fuera del partido. Los reproches a la actitud de Urtubey ponen al descubierto la mentalidad verticalista, autoritaria y patrimonialista del partido gobernante y sus dirigentes que ven en toda discrepancia un acto de traición que se debe castigar una expulsión que “haga tronar el escarmiento”. “Mas allá de las sanciones internas yo confío en el comportamiento de la gente. Si alguien propone la expulsión de Urtubey del Partido Justicialista yo votaría a favor”, dijo hoy Pablo Kosiner. Hasta ahora no se presentó ningún pedido formal para expulsar a Urtubey como afiliado al Partido Justicialista. De llevarse adelante esa sanción, la misma arrastrará la de cientos de dirigentes y afiliados que apoyan a Urtubey. En las últimas horas, el honor, la ética y la moral se han convertido, súbitamente, en la principal obsesión del oficialismo de Salta. Los reproches morales están cayendo sobre Urtubey y los dirigentes que emigraron de la estructura controlada por Romero. Algunos se preguntan si estas quejas se sostienen en códigos de cierto tipo cuestionadas sociedades, de hermandades de sangre o las de la “virtuosa compañía”, antes que en pautas éticas. Lealtad sin reciprocidadAquí y ahora en la política de Salta los conceptos de honor y lealtad circulan por una calle angosta y de una sola mano. No sólo se entiende por lealtad al acto de subordinación incondicional a determinadas personas, sino que se sugiere, y también se acepta, una idea de lealtad sin reciprocidad. La “lealtad” es algo exigible a que quien está escalones más abajo del “superior”, pero es algo que jamás se puede pedir ni esperar del “superior”. Se trata, pues, de una “lealtad” sin reciprocidad. Aunque ni Urtubey ni los dirigentes justicialistas que decidieron acompañarlo, han renegado de los dogmas contenidos en la llamada doctrina justicialista, el oficialismo decidió considerarlos incursos en el delito de deslealtad y en el pecado de herejía. En realidad Urtubey sólo no abjuró de ninguno de esos principios sino que, ni siquiera, sometió a crítica rigurosa los doce años del gobierno de Romero. Lo único que hizo fue apartarse de la estructura de un partido político con una larga historia de este tipo de mudanzas. Si algún cargo le se podría hacer a Urtubey, es el de cismático sin renegar del dogma. El kircherismo apoyando a WayarEl oficialismo ahora tampoco podrá impugar a Urtubey porque emigró hacia el kircherismo. No lo puede hacer porque Wayar está buscando, y también recibiendo, claros apoyos de algunos de los más altos funcionarios de la presidencia de la Nación. Entre ellos dos de los más próximos a Kirchner: los secretarios técnicos y legales Parrilli y Zanini. Pero este apoyo del kirchnerismo viene únicamente de Buenos Aires. Ayer dos notorios kirchneristas de Salta, como la diputada nacional Susana Canela, y el director de la filial Salta de Radio Nacional, Daniel López, estuvieron en el podio junto a Wayar en el acto del lanzamiento de su candidatura, lo aplaudieron y consintieron los ataques a Urtubey. Esta tarde, como anticipó Iruya.com, desembarcarán en Salta una delegación enviada por Kirchner para acompañar a Wayar en el acto de apertura de una nueva sede de campaña. El senador nacional Marcelo López Arias, habló en el acto de Wayar para anunciar que renunciaba a su candidatura a gobernador del PJ local. Añadió que resignaba esa posibilidad para lograr "la unidad del Partido Justicialista". En realidad la postulación de López Arias se redujo a parcos y desganados gestos y a algunas pintadas y pegatinas. "No se puede renunciar a algo que no hubo. Lo de López Arias fue un amago, no una candidatura. Su conocida habilidad asegurará su condición de legislador vitalicio". López Arias dijo que Urtubey cometió un grave error al alejarse de la estructura del Partido Justicialista. López Arias confesó que sintió “una fuerte desilusión” por la actitud comportamiento de Urtubey que fue uno de los delfines del gobernador Romero. “Esa candidatura no sirve para nada”, disparó Jorge Vidal Casas que preside el Concejo Deliberante de la Ciudad de Salta. Vidal Casas cree que discrepar es “una falta de respeto a la sociedad”. Según el diputado provincial Pablo Kosiner, “no se puede entender que alguien que, hasta dos días, formó parte un proyecto político, hoy mire el mismo proyecto desde la vereda del frente”. Lo que no dicen los dirigentes del justicialismo salteño es que esas mismas acusaciones les caben no sólo a los miles de radicales que, en 1945, emigraron al peronismo y a muchos peronistas como Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saa y al propio Néstor Kirchner que fueron candidatos a presidente de la República con siglas que no eran las del Partido Justicialista. Más artículos de la categoría Política |





