Romero dice que 'no se puede pertenecer a dos religiones ni a dos partidos políticos' |
|
|
|
Escrito por el viernes, 20 de abril de 2007 (Ha sido leído 2428 veces) El desembarco en Salta de dirigentes nacionales de “Compromiso K” para apoyar la candidatura a gobernador del candidato oficialista Walter Wayar forma parte del acuerdo electoral del presidente de la Nación, Néstor Kirchner con el gobernador de Salta Juan Carlos Romero. La presencia parte de la plana mayor de Compromiso K en un acto de inauguración de un local de apoyo a la campaña de Wayar es la primera señal pública del pacto no escrito entre Kirchner y Romero. El vicegobernador Wayar tiene intenciones de viajar a los Estados Unidos para recibir lecciones de idioma inglés, se dice aquí. Entre los argumentos a los que apeló para descalificar a Juan Manuel Urtubey, el gobernador dijo que “que no se puede pertenecer a dos religiones y, del mismo modo, no se puede estar en dos partidos políticos ni ser socio de dos clubes de fútbol a la vez”. La comparación que hizo el gobernador entre religión y política abre un interrogante: ¿aquí en Salta, quién es el dios de este doméstico y provinciano culto monoteísta? Romero adelantó que el Partido Justicialista sancionará a Urtubey no con su expulsión sino con la cancelación de su ficha como afiliado a ese partido. Entre líneas, Romero descalificó a Urtubey por su edad, olvidando que Wayar asumió como vicegobernador cuando tenía la edad que hoy tiene Urtubey y que el propio Romero fue elegido senador nacional a la misma edad que Urtubey. Olvidó también sus reiterados elogios a sus jóvenes funcionarios, entre ellos al actual ministro de Hacienda, Javier David, a quien se menciona como candidato a vicegobernador en la fórmula con Wayar. Romero tomó distancia de los ataques a Urtubey de su esposa Carmen Marcuzzi que cuestionó la moral de Urtubey y a su familia, a la vez que su candidatura producía “cansancio moral”, haciendo un incorrecto uso de una frase de Alfredo Orgaz, jurista y ex ministro de la Corte Suprema en los años 1956-1957. Marcuzzi llamó “traidor” y “soberbio” a Urtubey. Según la esposa del gobernador, todo agente de la administración pública local, incluido funcionarios de mayor rango, “comen de la mano” del gobernador al que, por eso mismo, deben lealtad. Devolución de favoresEn retribución a ese apoyo y a la promesa de volcar recursos y facilitar equipos de asesores a Wayar, el gobernador Romero confirmó ayer que su sector apoyará la candidatura a presidente de Néstor o de Cristina Kirchner. Según dirigentes del oficialismo de Salta este giro no debe ser interpretado como “una kirchnerización del romerismo” y tampoco puede ser adjudicado a una necesidad impuesta por la postulación de Urtubey a quien Romero aludió en tono de un paternalismo, más cargado de subestimación que de condescendencia: “No se advierte que Juancito Urtubey tenga experiencia para gobernar”. Para Romero, ninguna de las fuerzas de oposición a su gobierno está capacitada para gobernar. De ese modo, el oficialismo insiste en negar cualquier posibilidad de alternancia, principio básico de la democracia. El gobernador volvió a utilizar el argumento que repite desde hace doce años: sólo el justicialismo, y dentro de él los llamados “leales” a él están en condiciones de gobernar la Provincia. En una democracia sin opciones alternativas y sin posibilidades de actualizar sus ideas y tampoco de renovar sus dirigentes, lo único que queda por hacer es pedir que el último apague la luz. Esta vez no sólo reiteró su acusación contra la administración de Roberto Augusto Ulloa y del Partido Renovador (1991-1995) sino que también incluyó la del dirigente justicialista Hernán Cornejo (1987-1991). Las gestiones de Ulloa y Cornejo que, a su vez heredaron el quebranto dejado por Roberto Romero, fueron sometidas a la estrategia de acoso y derribo por parte de su hijo Juan Carlos Romero. Ruptura de las reglas de juegoEn las últimas horas el gobernador Romero hizo algunas afirmaciones y produjo algunos hechos que arrojan más dudas sobre, al menos, dos cuestiones de la mayor importancia en un sistema democrático. La primera cuestión, se refiere al respeto a las reglas de juego. Al modificar las reglas de juego electoral definidas por el propio gobierno el 2 de marzo pasado, Romero vuelve a demostrar que no tiene problemas en romper una y otra vez esas reglas. La modificación de la Constitución de Salta en agosto de 2003, para permitir su segunda reelección fue un ejemplo de ese estilo. La segunda cuestión, tiene que ver con el reconocimiento de principios y mecanismos democráticos. La sistemática negación de capacidad de partidos y candidatos de oposición para gobernar la Provincia de Salta constituye no sólo una abierta negación de la regla de la alternancia, uno de los principios básicos de la democracia, sino que introduce un criterio que niega legitimidad a todo partido, dirigente, candidato o ciudadano que no pertenezca ha llamado grupo de los “leales” a la persona del gobernador. Si todos los partidos y los dirigentes de oposición sin ineptos para gobernar, también están inhabilitados para ser convocados a buscar consenso en temas de Estado. Las reiteradas afirmaciones del gobernador Romero, repetidas en tono monocorde y hasta el hartazgo, por los hombres más “leales” de su entorno, no deberían ser interpretadas como inofensivos juegos de artificio propio de las disputas electorales. La falsedad del esquema histórico sobre el que se asientan estas descalificaciones proporciona una base en la que se sustentan argumentos falaces con los que no se busca sólo descalificar a partidos o a personas sino que se persigue el objetivo de quitar legitimidad a cualquier oposición. Fuertes contrastesEl botón que permite el “zapping” abre infinitas combinaciones de imágenes y contrastes de sonidos. Anoche, mientras en un canal local el gobernador Romero decía que el cambio del calendario electoral era por razones prácticas y para evitar mayores gastos y ufanaba por ello y mientras volvía a cargar contra la oposición y sus candidatos acusándolos fracasados, inexpertos e ineptos; en televisión española el líder de la oposición Mariano Rajoy insistía en la importancia de respetar tanto las reglas de juego como la alternancia. Dos valores y dos prácticas absolutamente devaluadas por el régimen que gobierna la Provincia de Salta. Más artículos de la categoría Política |





