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Menem dice que Romero lo acompañará para enfrentar a Kirchner

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Escrito por Iruya.com, el viernes, 27 de abril de 2007 (Ha sido leído 2349 veces)
El ex presidente de la Nación Carlos Saúl Menem dijo que está dispuesto a encabezar una cruzada para enfrentar al presidente Néstor Kirchner, “que está destruyendo los avances que hizo la Argentina en los años ’90 y llevando al país a una nueva y grave crisis”.

Menem - De la Rúa
Menem - De la Rúa
Menem añadió que en este intento contará con el apoyo del senador nacional y ex presidente provisional Adolfo Rodríguez Sáa y del gobernador Juan Carlos Romero, su compañero en fórmula presidencial del Frente por la Lealtad en las elecciones del 27 de abril de 2003 la que, en una decisión sin precedentes en la historia electoral mundial, no compitió en la segunda vuelta prevista para el 18 de mayo.

En Salta, hasta ahora, ningún dirigente del oficialismo comentó las declaraciones de Menem. Por su tono y contenido, los dichos del ex presidente de la Nación y actual senador nacional por la Provincia de La Rioja no suenan a un anacronismo o a una falta de información.

La mención de Menem a Romero como aliado en una ofensiva opositora puede ser adjudicada a de las típicas astucias con la que el ex presidente acostumbraba a descalificar o a poner en aprietos a sus adversarios. Algunos interpretan que, con estas declaraciones, Menem dio “una mano de cal viva” al gobernador de Salta.

Sucesivos virajes


Las últimas noticias que Menem recibió de su ex aliado salteño aseguraban que Romero no apoyaría la candidatura presidencial de Kirchner o de su esposa si esa postulación no recibía el aval del Partido Justicialista. Menem habría decidido embestir contra Romero al enterarse que éste acaba de comprometer el apoyo del justicialismo salteño Kirchner sin contar con esa contrapartida y sin esperar la aprobación del Congreso Provincial. Durante la campaña del año 2003 Romero atacó a Kirchner diciendo que era “antiperonista y candidato de una nueva Unión Democrática”, coalición que enfrentó a Perón en las elecciones de febrero de 1946.

Contra el texto de la Constitución reformada en 1994, de la opinión de los más importantes constitucionalistas del país y la de la mayoría de los partidos políticos que cuestionaban la pretensión de Menem de un tercer mandato, el 17 de julio de 1998, el gobernador Romero propuso que el Congreso Nacional del Partido Justicialista proclamara la candidatura de Carlos Menem para una segunda reelección, expresamente prohibida por la Constitución.

Para eludir esa norma, Romero propuso tres fórmulas: un acuerdo parlamentario, la convocatoria de un plebiscito nacional o un fallo favorable de la justicia. La moción de Romero fue aprobada por aclamación, aunque sólo votaron a favor poco menos de 400 del total de 788 congresales reunidos ese día en Parque Norte. Ni los delegados que respondían a Duhalde ni los de Santa Fe que respondían al gobernador Reutemann se plegaron a esta iniciativa. Horas después, Menem renunció a esa postulación.

Lo mejor de los años ’90


Aunque las relaciones de Romero con el menemismo eran estrechas en el Senado de la Nación a través de Eduardo Menem, hermano del entonces presidente de la Nación, se estrecharon a partir de diciembre de 1995 cuando Romero asumió como gobernador de Salta, promediando la gestión de Menem. A mediados de 1996, durante un acto en Salta, Romero dijo: “Menem gobierna para todos. No hay que olvidar que Menem recuperó el país al borde de la disolución. Con Menem como presidente la Argentina está en camino de volver a ser una de las principales potencias”.

En los primeros meses del año 2002, Romero se auto postuló como candidato a presidente de la Nación. Durante los primeros siete meses del año, la candidatura de Romero no aparecía registrada en las encuestas de intención de voto. En junio dijo que era “bueno que haya distintas posiciones dentro del justicialismo, que rescaten lo mejor y más racional de la década del ’90 y lo proyecten hacia el futuro”. Poco después esa candidatura presidencial se convirtió en su nominación como vicepresidente acompañando a Menem. A finales de noviembre, el Congreso Provincial del Partido Justicialista de Salta decide su apoyo a la fórmula Menem- Romero.

Romero dice que esa fórmula “es la de la sensatez y la que expresa el federalismo menor que cualquier otra”. A mediados de enero critica a Lavagna y comienza a aumentar el tono de sus ataques a Duhalde y a Kirchner, a quien consideraba un testaferro de Duhalde. “Lavagna maquilla los problemas, no los resuelve. Kirchner es el modelo de Duhalde, el del aislamiento, de la postergación, de los problemas, mientras que Menem propone estabilidad. Menem no quiere volver a al pasado, sino confrontar con este modelo”, aseguró Romero.


Agitando fantasmas


Días después, extiende esos cuestionamientos a De la Rúa y a Chacho Álvarez: “Duhalde y Kirchner no tienen principios, ideas o denominadores comunes. El frente anti menemista de Duhalde y Kirchner es una nueva Alianza como la de Fernando de la Rúa y Chacho Álvarez”. El enfrentamiento con Duhalde es mayor a medida que el entonces presidente de la Nación mueve los hilos para eludir las elecciones internas en el Partido Justicialista. “Si no nos permiten ir con el Partido Justicialista, iremos por fuera y ganaremos igual”, aseguró Menem. Romero propone establecer un virtual sistema de lemas para dirimir la disputa entre Menem, Rodríguez Sáa y Kichner.

El 14 de enero, los congresales de Menem se retiran del Congreso del Partido Justicialista reunido en Lanús después que la mayoría duhaldista anulara las elecciones internas el 23 de febrero. Esas tres candidaturas tenían vía libre. Asistieron al Congreso 700 delegados, custodiados por 650 policías. Romero dijo entonces: “Lo que pasó estaba preanunciado y no nos sorprendió: la prepotencia. Duhalde debería irse del partido si quiere armar su frente antiperonista. Que se vayan, que se vaya Duhalde y arme su frente antiperonista con Kirchner y Carrió. El peronismo siempre tuvo que enfrentar alguna Unión Democrática. Son antiperonistas, porque nosotros somos el PJ. Si quieren ir por fuera, que lo hagan”.

Kirchner atrae al antiperonismo


A comienzos de marzo, en un acto en Tafí del Valle (Tucumán), Romero volvió a usar el mismo argumento para descalificar a Kirchner: “El antiperonismo se reunirá detrás de Kirchner. El antiperonismo disfrazado de anti menemismo tiene su máxima expresión en Kirchner. Si gana Kirchner sumará fracasados como Chacho Álvarez”. Al día siguiente insiste: “La falta de gobernabilidad comenzó cuando Menem dejó el gobierno”.

Romero repitió una y otra vez que: “Menem sacará una ventaja de más de diez puntos. Será una tendencia de revertir si hay segunda vuelta”. A comienzos de abril en un acto en el Club Regatas opina que: “Duhalde está gobernando para la Provincia de Buenos Aires, para sus amigos, para la patota”.

Días después al hablar en la Sociedad Rural Argentina, Romero explica que, “si hay segunda vuelta me gustaría competir con Kirchner porque de ese modo se podría optar entre una Argentina que avance con gobernabilidad y estabilidad y esta, que es quedarse en el tiempo, con prácticas política absurdas, con prepotencia, con atraso, con la pobreza y esa técnica de no resolver nada e ir emparchando todo”.

Ganar en la primera vuelta


A mediados de abril, en un acto en San Pedro de Jujuy asegura que “con Menen vamos a gobernar para devolverle la felicidad al pueblo argentino. No hará falta segunda vuelta porque está descontado el triunfo. Todos los días las encuestas serias dan ganadora a la fórmula Menem-Romero”. El 20 de abril dice que “Menem representa la experiencia y la posibilidad de que vuelva en la Argentina la gobernabilidad. La gobernabilidad se perdió en 1999. Ningún presidente después de Menem pudo terminar el mandato, por renuncias o por haber abandonado el cargo. No habrá segunda vuelta porque ganaremos en la primera vuelta”.

Después de relativizar la importancia de la candidatura de Kirchner y aludiendo a él, dice: “El país tiene que elegir entre un programa y un experimento con malos antecedentes. Tenemos que terminar con esta política extorsiva de Duhalde. El ballotage es entre Menem y Duhalde. Menem es la propuesta más válida para la Argentina. Un triunfo de Kirchner no sería positivo para la Argentina”.


Imberbes de Franja Morada


El 25 de abril en el acto de cierre de campaña en el estadio de River Plate, dice: “Ratifico el compromiso de devolver a la Argentina la grandeza que tuvo en la época de Menem. Menem actuó con grandeza durante su gobierno pero fue víctima de la injuria y de la difamación. Con Menem se comía y se vivía en seguridad. Tenemos experiencia para terminar nuestro mandato. A Menem no lo van a echar veinte imberbes de Franja Morada”, la agrupación universitaria de la Unión Cívica Radical.

Días después y con el argumento contundente de las encuestas que no le eran favorables, Menem y Romero abandonar la confrontación electoral en la segunda vuelta con ese candidato no deseado que era Néstor Kirchner, el mismo que, desde la semana pasada, aparece junto a Romero en los carteles que piden el voto para los “auténticos candidatos peronistas”. Atrás quedaron aquellos otros carteles que mandó a pegar el vicegobernador Walter Wayar en los que aparecía un Kirchner sentado en las rodillas de un Duhalde colocado en posición de manejarlo como muñeco de ventrílocuo.


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