Escrito por Por Matías Beltrán, el miércoles, 02 de mayo de 2007 (Ha sido leído 3406 veces) Molesto por los excesos en la pegatina del cartel que abrió la campaña electoral del Partido Justicialista y por el estilo de ese afiche y descontento con el tono de la propaganda, gobernador Juan Carlos Romero decidió prescindir de los servicios Julio Castillo, el principal agente publicitario del gobierno y de la campaña electoral de Walter Wayar. La información del cese de Castillo fue difundida por el director de FM Aries, Mario Peña, quien invitó a Castillo a ratificar o rectificar esa noticia.
 Captionable Ciudades y pequeñas localidades de toda la Provincia aparecieron literalmente cubiertas de carteles, donde Romero y Wayar aparecen sonrientes pidiendo el voto para ellos y para Kirchner. La pegatina afectó a cientos de fachadas de viviendas, paredones, vallas publicitarias reservadas, columnas de alumbrado público, señales de tránsito, semáforos y también puentes. A poco menos de 180 días de las elecciones generales y faltando aún 117 días para el comienzo formal y legal de la campaña proselitista, la intensidad de la propaganda política en Salta se parece más a las de su cierre que la de su prematuro e ilegal comienzo.
Larga, costosa y tediosa
El hecho que ahora propaganda no sea progresiva sino que se vuelque intempestivamente, en un solo impulso, está indicando que hay más inseguridad que confianza, más incoherencias que coherencia en el comando de campaña del oficialismo local. La impresión del ciudadano de a pie es que, de este modo, el oficialismo está quemando, en un solo acto, los cartuchos y los fuegos artificiales de más importantes.
Una campaña de casi 180 días de duración demandará gastos millonarios, además de una enorme paciencia por parte de ciudadanos que ya comienzan a sentirse agobiados por los mismas voces, las mismas palabras, los mismos rostros e idénticas promesas. Aunque el oficialismo es el pasado, hace veinte años que controla el gobierno local, pretende presentarse como el futuro y el único garante de la gobernabilidad de la Provincia. Se propone convencer de eso a través de una campaña larga, costosa y tediosa.
Más caras que propuestas
Además de manejar las cuentas de publicidad del gobierno, Julio Castillo fue uno de los responsables de la cuestionada administración del Estadio Mundialista de Salta y actúa como intermediario en la venta el predio donde se instalará el mega centro comercial Unicenter. Castillo fue responsable de la publicidad del Partido Renovador de Salta, durante el gobierno de Roberto Augusto Ulloa. A mediados de 1995 pasó a cumplir esas tareas con Romero. Hasta el cierre del programa que dirige Peña en FM Aries, ni Castillo ni ningún dirigente del Partido Justicialista llamó para desmentir la información difundida por esa radio, una de las cuatro que tienen mayor audiencia en Salta.
Además de repetitiva hasta la saturación, la propaganda electoral del oficialismo salteño consiste en la mera reproducción de los rostros y los nombres del gobernador y del vicegobernador. En esta campaña, incluso las frases y consignas rituales –tales como “para seguir creciendo”, “somos la esperanza” - fueron desplazadas por rostros y nombres, hasta el extremo de desaparecer por completo.
Cruel en el cartel
La voz y el estilo del “Polaco” Roberto Goyeneche, de Alberto Podestá, ambos en 1973 y, años después, los de Adriana Varela, son quizás las mejores interpretaciones de “Afiches”, el tango escrito en 1956 en el que estrecharon manos el talento poético de Homero Expósito y el musical de Atilio Stampone. Si bien los versos de Expósito aluden al impudor de una mujer que posa para la publicidad, sin forzar la analogía, su contenido puede extenderse a la actual batalla de la propaganda electoral. Parece pertinente recordar sus dos primeras estrofas:
“Cruel en el cartel,
la propaganda manda cruel en el cartel
y en el fetiche de un afiche de papel
se vende una ilusión,
se rifa el corazón…
Y apareces tú
vendiendo el último girón de juventud
-cargándome otra vez la cruz-
Cruel en el cartel te ríes, corazón,
-¡Dan ganas de balearse en un rincón!”
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