La orientación de la escritura |
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Escrito por el jueves, 17 de mayo de 2007 (Ha sido leído 2289 veces) La orientación está concernida en el conocimiento del estado humano en los tiempos arcaicos de la Tradición Primordial, en la simbología de todas las culturas que reconocen un principio común, en la escritura de los distintos idiomas y en la concepción metafísica en relación a los comportamientos de los seres humanos, por citar algunas de sus implicaciones. Lo que en este breve estudio se quiere resaltar es la orientación de la escritura si, como sabemos, hay lenguas que se escriben de derecha a izquierda a diferencia de todas las llamadas “lenguas vivas” que se escriben de izquierda a derecha. Es obvio que no se trata de un simple capricho idiomático, sino que tiene sus raíces enterradas en una concepción unitaria de lo sagrado, que se evidencia en el mundo del conocimiento profano como una curiosidad inexplicable y en el mejor de los casos, como meramente histórica. En La Gran Tríada, p. 41, ed. Obelisco, Barcelona 1986, expone René Guénon que en los primeros tiempos el hombre estaba perfectamente equilibrado en relación al complementarismo del yin y del yang, siendo él mismo el yin (pasivo) respecto al Principio, y el yang (activo) en relación al Cosmos entendido como la totalidad de la manifestación. Este pensamiento es la punta del ovillo que desovillaremos porque conviene a nuestro estudio si reparamos que la orientación como cuestión metafísica nace como consecuencia de la pérdida de la espiritualidad del hombre de los hielos que, en una fatalidad dramática, con el fluir de los ciclos se aleja cada vez más de las condiciones interiores de sus orígenes para desembocar en una ostensible desorientación existencial que se traduce en todos los órdenes de su vida personal y social. Ese fluir de la luz a la oscuridad que envuelve a los ciclos cósmicos contagia de manera irreversible a los estados múltiples del Ser incluyendo, obviamente, al estado humano como especie. La primera observación que ha de ser hecha consiste en destacar que la izquierda o la derecha son, como se acaba de decir, orientaciones complementarias, pero que dependen del punto de vista del observador o del propio objeto observado. Y esto es algo semejante a lo que acontece con la analogía como método de conocimiento de ciertas cuestiones que de otro modo resultan difíciles de explicar; la resultancia es siempre inversa mas, no en su descripción exotérica sino en la interpretación de su simbolismo. Tomemos por caso el emblema papal de las dos llaves que, como se sabe, la de oro representa la autoridad celestial y la de plata la terrenal. Están cruzadas formando una "X" que es el Crismón de Jesucristo. ¿Cuál está a la derecha y cuál a la izquierda? La primera respuesta será sin duda, que a la izquierda está la de plata y a la derecha la de oro mas, esta orientación es la del observador pues, para el Papa si portara las llaves cruzadas, tendría ante sus ojos la orientación contraria. Y es la orientación que de sí mismo tiene ese objeto si pudiera observar. Como el hombre puede observar la realidad y observarse a sí mismo, su reflejo en el espejo es también inverso a su propia realidad. Con las fotografías acontece otro tanto.
El símbolo papal significa el poder de gobernar la vida y la muerte y la orientación verdadera es la que muestra a las llaves cruzadas, la de oro a la izquierda y la de plata a la derecha, porque es la orientación del objeto en sí mismo y no como algo observado. Aclarado esto, es conveniente recordar que en las culturas más arcaicas se ha tenido siempre a la izquierda como la orientación de grado superior, pues señala el norte. Para los hebreos la derecha siempre ha significado el sur y la izquierda el norte, al igual que en la India. Esta orientación surge como consecuencia de tener al Este como punto fijo de observación (es el sitio por donde aparece el sol cada día). Mirando al Este, se tiene a la derecha el Sur y a la izquierda el Norte.
En la actualidad y desde hace bastante tiempo, todas las cosas creadas en vista al servicio público están diseñadas para ser usadas por diestros. A los alumnos que desde niños tratan de escribir con la mano izquierda se les tuerce la natural tendencia para obligarlos a ser diestros. Esos estadísticamente pocos niños nacen con un residuo casi extinguido de una antigüedad en la que lo izquierdo era la orientación dominante por ser la de grado superior respecto de la derecha, inferior. Observando escribir a los “zurdos” se llega a la conclusión de que les resultaría más cómodo escribir de derecha a izquierda y no como lo hacen de izquierda a derecha. Este simple gesto de ver cómo escriben los zurdos nos permite afianzar la interpretación del cambio de orientación en la escritura que en algún momento del fluir histórico de la humanidad cambió de rumbo. La importancia de la orientación viene dada por el hecho de que el Este (el Oriente) es por donde sale el sol y es por lo tanto, la evidencia de lo luminoso; mientras que el Oeste (el Occidente), es donde nace la oscuridad, el magreb árabe (donde se pone el sol). El camino a recorrer será, pues, desde el Sur (la orientación derecha) hacia el Norte (la orientación izquierda) es decir, desde la oscuridad a la luz, desde la ignorancia al conocimiento, desde el caos al orden, desde lo malo a lo bueno...
La Tradición primordial enseña desde siempre que la Vía Celestial es la que prefiere la izquierda y la Vía Terrenal, la derecha. Sin embargo, con la llegada de la época conclusiva de los ciclos, y aun desde mucho antes, el hombre ha preferido la Vía Terrenal (de orientación derecha) o lo que es lo mismo decir que cuando escribe, lo hace desde la luz hacia las sombras, tal como acontece con la sensibilidad preferida en la vida actual, y su símbolo más evidente es la orientación de la escritura de las “lenguas vivas”. Sin embargo, en las lenguas sagradas la evidencia es otra; precisamente, la contraria, pues se escribe de derecha a izquierda; es decir, desde las sombras de la ignorancia a la luminosidad del conocimiento. Es así en la lengua hebrea y en la árabe. En cuanto a la china, más de lo mismo y por partida doble ya que el método es de arriba abajo y de izquierda a derecha. Lo explicamos: de arriba abajo significa que respeta cabalmente el significado axial que se orienta de esa manera (desde el polo norte al polo sur); y en cuanto a que se escribe de izquierda a derecha, es la orientación del movimiento solar de quien lo observa mirando al Sur, que es la usual también en la tradición hindú. Como se advierte, en este caso la orientación izquierda surge en razón de la posición del observador respecto del “movimiento” solar y no como resultado de una inversión de las orientaciones en sí mismas. Finalmente un último apunte: si el corazón está en el centro del pecho pero volcado ligeramente hacia la izquierda, y siendo el corazón donde reina la inteligencia sensible y la intuitiva, es la izquierda la orientación principal del hombre, y la derecha la de orden secundario. El hombre visto por otro hombre muestra su corazón inclinado ligeramente hacia la derecha. Es la visión errónea y que lamentablemente preside toda la existencia actual de la humanidad, porque se da preeminencia a una realidad sólo aparente con renuncia de la verdadera que es la del punto de vista del propio sujeto y no la de quien lo observa. Dicho de otro modo: la verdad o la realidad cierta es la de cada cual y no la que los demás observan. También se podría decir que el ser humano ve todas las cosas con una orientación invertida y no como debiera verlas; esto es, con la orientación que cada objeto tiene en sí mismo. Este colofón está en armonía con la teoría de la superposición enunciada por los metafísicos de advaita, según la cual, la Realidad absoluta está obstruida, desaparecida a los ojos del hombre a causa de una serie de superposiciones o mantos de encubrimiento que permiten ver las cosas representando lo que no son. Más artículos de la categoría Contribuciones |


