Escrito por Iruya.com, el viernes, 18 de mayo de 2007 (Ha sido leído 1979 veces) “Nosotros no tenemos rencores, odios, cuentas pendientes. Nuestro destino está en el porvenir. No estamos añorando las frustraciones, odios y revanchas del ayer. Decimos, como dijo Juan Bautista Alberdi en la antesala del Acuerdo de San Nicolás: basta de degollarnos”, dijo el líder de “Recrear”, Ricardo López Murphy al exponer su Propuesta de Gobierno en un acto académico en la Universidad de Belgrano, en la Ciudad de Buenos Aires. Iruya.com estuvo en el acto y recogió las palabras del López Murphy, las que reproducimos aquí.
 Ricardo López Murphy, líder de Recrear “Nuestro país necesita de una alternativa seria, racional, constructiva, firme, que de a los argentinos un mensaje de esperanza, tranquilidad, mesura. Ha habido demasiada falta de mesura, demasiada tendencia a la crispación y al conflicto. Nuestro mensaje es, ante el clima de crispación en que hoy vivimos, extender la mano con una actitud diferente. El odio, el rencor, el conflicto, no son el camino que crea las mejores oportunidades para nuestros ciudadanos, para nuestro país y para el progreso.
En última instancia, además de cautelar la libertad, además de crear las condiciones para defender nuestra autonomía personal, está en juego el derecho a la felicidad, que no es posible en un clima de antagonismo permanente. El mensaje comienza, en un momento de fuerte enfrentamiento en nuestra sociedad, con un llamado a la concordia. Nunca se ha construido nada bueno y valioso bajo las banderas del odio y del rencor.
¿Cuál va a ser el eje de nuestro Programa de Gobierno? Nuestro Programa va a en primer lugar asegurar reglas básicas para que el talento, el mérito y el esfuerzo se puedan expresar. Nosotros confiamos en el potencial del ser humano y apostamos a la libertad. La libertad sólo es posible en un determinado marco institucional. Es nuestro compromiso generar el marco institucional que el país no ha tenido. Sin esa certeza institucional, no es posible el desarrollo del potencial humano y de la libertad. Quiero ser claro: vamos a hacer una campaña basada en principios.
Recuperar la cultura del esfuerzo
Una de las crisis más importantes de nuestro tiempo es la pérdida del respeto y la reputación de los liderazgos. Los liderazgos recuperan el respeto y la reputación cuando están a la altura de las demandas y exigencias de su tiempo.
Nuestro compromiso institucional de recrear las condiciones para el ejercicio de la libertad va a ser irrenunciable, como también lo será recuperar la cultura del trabajo, del mérito y el esfuerzo. A veces me critican por expresar que mis consignas son “a estudiar y a trabajar”. No concuerda con el clima que muchas veces vemos hoy, de “derechos sin obligaciones”. Sin embargo, yo estoy convencido que sólo la apelación a los mejores valores del ser humano creará las condiciones culturales de desarrollo.
Tendremos un énfasis en los principios, que será en este marco de concordia, para todos los argentinos, no para nuestra facción. Se gobierna para todos los argentinos. Cuando uno pide paz, concordia, progreso, lo pide para todos los argentinos. Nosotros lo soñamos y lo vamos a construir, bajo esta bandera luminosa de la Asamblea del año XIII: en unión y libertad. Esto será irrenunciable. Van a escuchar a lo largo de la campaña un énfasis muy grande en la importancia de las instituciones de la libertad, que son las instituciones de la República, la de la división de poderes, el federalismo, las que cautelan la libertad de prensa, las que cautelan la libertad de opinión, las que cautelan la seguridad de cada individuo.
Hoy, con la reciente agresión ocurrida a una ministra del Poder Ejecutivo se toma conciencia del peligro que implica permitir mecanismos de acción violenta. Cuando les toca a los que callaban, se dan cuenta de lo que significa. En realidad, la sociedad argentina debe volver a reconstruir la idea de la convivencia en paz, el pluralismo, el respeto y valoración del disenso. La capacidad de reconstruir el valor de la tolerancia va a ser vital y decisivo, porque lo es para las sociedades exitosas.
En énfasis en el aspecto institucional va a ser decisivo, no porque lo sea para el proselitismo, sino porque la gente debe saber qué es lo vital y decisivo en el desarrollo de una sociedad. La verdad es que hay cosas que tocan nuestras vísceras. No digiero la falta de integridad, la intolerancia. No digiero tener un gobierno que es propiedad de los gobernantes, la cuestión feudal, bárbara que se ha apoderado de nuestra Patria. En este punto no habrá ninguna indefinición ni vacilación.
La seguridad personal en riesgo
El segundo punto que desarrollaremos en la campaña será lo que yo creo es vital para un sistema pluralista y democrático: la actitud hacia la resolución de los problemas. La gente elige gobernantes para que éstos enfrenten los problemas. Se trata de resolver los problemas reales, no los inventados, no aquellos que nacen de una concepción absurda del Estado, sino los que nacen de una sociedad que convive.
Nuestra actitud va a ser ir a corregir con eficacia las políticas públicas. Y quiero ser claro: en nuestro país está en riesgo la seguridad personal. La seguridad personal es un atributo de la libertad. Si vivimos angustiados por la carencia de seguridad, todo lo demás es una creación ilusoria. Nosotros vamos a reconstruir la tranquilidad y la confianza, lo cual implicará dejar atrás ese inmenso temor colectivo que existe ante un accionar delictivo casi descontrolado, la sensación de que hemos renunciado a ganar esta batalla.
En ese sentido, nuestro compromiso es muy claro y transparente. Nosotros no creemos, como dice el gobernador Solá, que ahora hay más actividad delictiva “porque hay más bienes para robar”. Y en un giro de 180º, la vicegobernadora dice que hay más actividad delictiva “porque hay más pobres”. Para rematar, el Ministro de Seguridad dice que el problema es que “los que viven fuera de los countrys deben hacerse cargo de su seguridad”.
Esa no es la actitud que nosotros vamos a tener. No es cierto que los problemas de seguridad no se puedan enfrentar. Vamos a transmitir a la sociedad argentina la tranquilidad espiritual de decir lo que pensamos, de la forma más franca y constructiva posible.
La Ley de Educación es centralista
¿Qué vamos a hacer en materia educativa? Ustedes han visto el enorme conflicto que se ha armado luego de la nueva Ley de Educación y las declaraciones del ministro Filmus, que hizo anuncios absolutamente al margen de su responsabilidad ejecutiva. La Ley de Educación genera un enorme conflicto, porque fue pensada para ignorar el federalismo, afianzar el centralismo y sobre todo, para defender el corporativismo.
Nosotros creemos que el sistema educativo argentino debe pensarse desde otra perspectiva: desde el producto, el resultado que queremos obtener. Y el resultado que queremos obtener es muy claro: queremos tener estudiantes y profesionales que sean cada vez más competentes para enfrentar el mundo laboral y estén más cultivados espiritualmente para tener valores morales. Que sean más sanos y más constructivos para la vida social.
No se puede ser eficaz en políticas públicas, si se desconocen los objetivos que se quiere alcanzar. Así como en materia de criminalidad nos vamos a poner metas precisas para abatir el delito, en materia de Educación nos vamos a poner metas precisas para obtener resultados. Y para eso vamos a hacer lo que la Ley de Educación vigente no quiere hacer: medir.
Imagínense que ustedes hicieran dieta renunciando a usar la balanza – o usando una balanza kirchnerista-. Ustedes no podrían chequear si los resultados son acordes a las metas que se pusieron. En Educación existe el mismo mecanismo: para ver resultados es necesario realizar mediciones.
Esta campaña la vamos a nutrir, dada la escasez de medios económicos, de una nota de humor extraordinaria. Debemos ir a la campaña electoral con una enorme alegría. Yo tengo una enorme alegría y serenidad. Primero, porque no saben lo que yo valoro el poder votar. ¿Ustedes se imaginan lo que debe ser tener desde hace 48 años el mismo gobernante y que encima, luego de que estuvo unos cuantos meses en un hospital, no se pueda hablar de él? Frente a esa tragedia, el poder votar cada dos años me parece un canto a la vida.
Nosotros, al revés que el Gobierno, queremos ver los resultados de la educación actual aunque sean malos. Porque estemos en el lugar que estemos, nos fijaremos la meta de progresar sistemáticamente. Esto es lo que han hecho los países exitosos.
Sistema competitivo y transparente
Y como pensamos en un sistema competitivo, no sólo en Educación, sino en Economía, Salud y en todos los ámbitos, vamos a darle transparencia a la información. Los alumnos, padres, profesores, van a saber cómo funcionan las unidades educativas, escuelas, universidades.
Partimos de que son los resultados y no el poder corporativo, los que van a nutrir el esfuerzo del apoyo público. Esta mentalidad de conseguir mejores resultados va a producir en la educación argentina la misma revolución que produjo en Suecia, Finlandia, Irlanda. La educación argentina ha bajado dramáticamente los standards. Ha habido un retroceso cultural nefasto.
Vamos a dar enorme énfasis a las Ciencias básicas y a las Ciencias duras. Vamos a ser exitosos en Argentina, el día que volvamos a admirar la belleza estética de las matemáticas. Digo esto con un gran sentido de responsabilidad. En el mundo de hoy, la ciencia, la técnica, lo digital ha pasado a ser decisivo.
Eso requiere una formación rigurosa, exigente. No sólo vamos a medir y exigir más, sino que vamos a pedir que tenga un sesgo importante hacia las Ciencias duras. Hemos experimentado un retroceso enorme en esta área en la educación argentina. Siempre recuerdo a la célebre vicegobernadora de la Provincia de Buenos Aires, autora de la reforma educativa del 96, decir que el problema de la educación es la reforma –que hizo ella-. Esa reforma tuvo un sesgo que me impactó profundamente: bajó drásticamente los requerimientos en Matemáticas.
Nosotros no tenemos sólo el objetivo cuantitativo de que haya más gente en las escuelas. Nuestro objetivo es que esa gente esté aprendiendo, no que esté “contenida”. Sobre esto vamos a librar el debate, y lo vamos a hacer desde un lugar que duele: la medición hecha con transparencia. Vamos a usar esa información para orientar la política educativa. Eso está en las antípodas del programa Filmus, basado en “no midamos, metamos gente al sistema, aumentemos el número, y si sale algo bueno, qué suerte”. Para nosotros lo importante será mejorar sistemáticamente los resultados para el mayor número de los argentinos.
Salud y capital humano
Educación y Salud son el corazón de la formación del capital humano. Las sociedades igualitarias, aquellas que ofrecen igualdad de oportunidades, son aquellas que han hecho un enorme énfasis en la igualación del capital humano. No en forzar la igualdad de resultados, sino en crear las oportunidades para que todos podamos obtener resultados. Para eso es fundamental recibir formación del capital humano. En materia de Salud seguiremos tres principios cruciales: el primero es que la batalla de la futura educación de las personas se libra en la alimentación y cuidado que reciban entre el útero y los dos años de vida.
Si no aplicamos políticas correctas allí, el resultado será irreversiblemente malo. Allí es donde se forma la materia neuronal, donde está el futuro del desempeño de los seres humanos. Vamos a impulsar de la forma más inclusiva nuestro programa integral de nutrición, vacunación, protección de la madre, de la persona por nacer y del nacido, para que estén en condiciones de absorber el esfuerzo.
En segundo lugar, vamos a desarrollar una tarea decisiva en materia de prevención. Ustedes saben que en la gran mayoría de los temas, prevenir es mucho menos costoso que curar. En materia de Salud, cuando usted llega a la instancia en que tiene que curar, sabe que es costoso, muy complejo de afrontar. Y en general el mundo vive –producto del envejecimiento poblacional- un drama en relación a los gastos de Salud.
En sentido contrario, lo que ayuda a enfrentar el problema de Salud son las actividades preventivas. Vamos a hacer un esfuerzo sistemático en este sentido, implementando también aquí las mediciones. Vamos a hacer esfuerzos para prevenir las adicciones: la droga, el tabaquismo, el alcoholismo, los hábitos que llevan a la obesidad: aquellos problemas que si no los combatimos luego nos quiebran el sistema de salud. Si actuamos con lucidez - y eso implica enormes definiciones en materia deportiva, sanitaria, escolar- vamos a poder enfrentar los dramas que generan esas patologías, las cuales se vuelven muy difíciles de resolver.
No a los cuasi monopolios
Otro punto en Salud es que nuestro programa no será corporativo. Hoy somos siervos de la gleba de cada organización sindical que provee en condiciones cuasi monopólicas servicios de Salud. Argentina gasta fortunas en Salud y obtiene muy bajos resultados. Esto es porque la organización de los servicios de Salud atiende más a los Hugo Moyano (secretario general de la CGT) que a los pacientes. El sistema educativo está capturado por los proveedores.
El sistema de Salud está capturado por los agentes intermediarios, que en nuestra organización corporativa son las grandes cúpulas. Nuestra propuesta no puede estar más en las antípodas de la del Gobierno. El gobierno va a hacer rígidos los mecanismos de transferencia entre las obras sociales y fortalecer el financiamiento espurio de las mismas. Nosotros vamos a proponerle al país abandonar el régimen corporativo y reconstruir la libertad para reconstruir el seguro de salud. Eso va a ser decisivo, central. Sin restablecer los mecanismos competitivos, la decisión autónoma, la elección de cada ciudadano, jamás podremos mejorar la performance de curación, terapia, que son los grandes costos que afronta la sociedad argentina.
En nuestro país, que gasta cifras fabulosas en Salud, las empresas prestadoras están quebradas. Ustedes saben que Kirchner, ante cada problema no tiene una solución, tiene una respuesta particular, un “parche” que termina en una situación de crisis como la que hoy vive la provincia de Santa Cruz. Cuando uno pone parches a todo, llega un momento en que la estructura de parches no permite ver la realidad. El clima de ahogo, frustración, invasión de la privacidad es tal, que todo depende de ser amigo del poder. Nosotros queremos terminar con eso: queremos reglas, no soluciones personales, subjetivas. Y una de esas reglas es que con nosotros se acaba la captura del sistema de Salud por parte del sistema sindical corporativo.
Si no libramos esa batalla, los Moyano se multiplican. Y no sólo están los hijos. Eso amenaza la propia vida pluralista, porque implica cada vez más control, más poder, más abusos. Nosotros vamos a volver a la racionalidad. Vamos a volver a utilizar criterios razonables para las políticas públicas. Significa terminar con este régimen donde nadie sabe qué es rentable y qué no lo es, porque todo está sujeto a un régimen de subsidios escandaloso.
La infraestructura está en crisis
El país está viviendo una crisis en infraestructura que a veces no se percibe en su totalidad. En primer lugar, mencionaré el problema del tráfico aéreo, donde resulta muy difícil esconder el problema que ha implicado la desinversión. Los radares están o no están. Debemos recomponer en la sociedad argentina la idea de que vamos a mantener la infraestructura, al menos al nivel de Chile, Uruguay.
Los cortes de electricidad en la Ciudad de Buenos Aires y en Córdoba son inaguantables. La causa es la desinversión. Y no se puede invertir, si se hace con el mecanismo Skanka. El mecanismo Skanka es como el de las obras sociales. Frente a todo esto, nosotros vamos a volver a la racionalidad, que implicará poner reglas para que sea factible la inversión en infraestructura. Fíjense que el nivel de accidentes de tránsito que hay en Argentina también muestra la enorme crisis en infraestructura.
Se ha generado también una falta de respeto a la autoridad, a las normas, a las regulaciones adecuadas, que termina en el corte de calles y rutas. Cuando uno autoriza esos mecanismos y convive con ellos, terminan invadiendo la sociedad, en un sistema que ha sido completamente tergiversado.
Cuando nosotros defendemos la libertad, lo hacemos en el marco del Estado de Derecho. Para nosotros la libertad no es la de la jungla, la de los animales que se exterminan unos a otros. Es la libertad para cautelar los derechos de todos, de las mayorías, minorías, normas de convivencia que hacen al éxito colectivo. Vamos a devolverle racionalidad al sistema, con inversión pública y privada.
He quedado muy impactado con la carta de la madre del piloto del avión Mirage que se estrelló recientemente en Tandil. Allí hay un descuido estratégico esencial. No es casualidad lo que le pasa a nuestros aviones, lo que le pasa al rompehielos Almirante Irízar. Todos esos accidentes están ocurriendo sistemáticamente. Debemos devolver el criterio de racionalidad, que implica que las cosas no van a seguir funcionando simplemente por nuestros deseos. Van a seguir funcionando porque vamos a seguir un manual.
Ustedes vieron que el Presidente Kirchner se solaza en apartarse de los manuales. Nosotros vamos a hacer lo contrario: nos solazamos en seguir las reglas que han permitido a tantos países del mundo ser exitosos. No creemos que el revestimiento del sillón de Rivadavia nos permita redescubrir la rueda y el plano inclinado. Vamos a hacer lo que ha dado resultado en el resto del mundo y no vamos a pagar los costos que hoy estamos pagando por esas aventuras. Vamos a construir una infraestructura acorde a nuestro nivel de desarrollo, posibilidades y evaluada con el mismo criterio que se utiliza en el resto del mundo.
A contrapelo del mundo
En materia productiva, vamos a dejar el criterio del capricho. Con nosotros se termina eso de que si a usted el Presidente lo señala es venturoso y rentable, y si no lo señala usted es desgraciado aunque tenga las circunstancias internacionales más favorables. Hay dos productos que hoy están viviendo una euforia en materia de precios internacionales: la carne y la leche. Y sin embargo nuestra industria láctea está quebrada. ¿Por qué ocurre esto? Porque estamos yendo contra el manual. Hacemos todo al revés de lo que se hace en el mundo, y pagamos las consecuencias.
En materia productiva, vamos a devolverle a los incentivos su rol. Y vamos a terminar con el intervencionismo que nos hace padecer las patologías que hemos tenido y perder las oportunidades que hemos estado perdiendo. En particular, haremos especial énfasis en quitar la carga impositiva irracional que se ha instalado en nuestra sociedad. Tenemos un régimen enfermizo de impuestos, tenemos impuestos extravagantes que no se cobran en el mundo y que han producido enormes problemas.
En primer lugar, es crucial bajar los impuestos al trabajo. Necesitamos que los impuestos al trabajo bajen sustancialmente. Ahí está la clave para volver a cultivar la cultura del esfuerzo, mérito y va a dar una enorme oportunidad a nuestras pequeñas y medianas empresas. Las PYMEs sufren tanto la dificultad económica porque están sobre gravadas, básicamente en los impuestos al trabajo. Con la reducción de estas cargas lograríamos dos efectos: el retorno de la informalidad a la formalidad, y la expansión de miles y miles de emprendedores en los mercados formales con oportunidades de crecer. Necesitamos que se revalorice el rol del emprendedor, de la actividad productiva.
Debemos volver a generar admiración por el que invierte, crea trabajo, asume riesgos, genera oportunidades para el futuro. Eso es decisivo para crear los controles y balances de una sociedad. Cuando en una sociedad sólo hay sector público, subsidios, dependencia de la regulación y regalos del poder, hay corporativismo y arbitrariedad. Nosotros queremos recomponer la cultura del emprendimiento, la libertad, el mérito y el esfuerzo.
Impuestos extravagantes
En Argentina los impuestos son extravagantes. Yo asumo el compromiso de bajar los impuestos extravagantes: impuestos al trabajo, al cheque, a las exportaciones, a las amortizaciones. Los impuestos deben ser pocos y racionales, porque no son voluntarios, implican violencia. Por eso la idea de ampliar el Estado implica ampliar la violencia. Nosotros no sólo somos pacíficos para la concordia, sino para evitar todo impuesto que sea extravagante y nos violente.
Además, vamos a impulsar un esfuerzo decisivo en investigación y desarrollo. Y vamos a impulsar la vocación por el emprendimiento, el esfuerzo científico. Allí es donde tenemos que hacer un esfuerzo decisivo para aumentar la capacidad de absorción de conocimiento de nuestra sociedad. Yo creo que si hacemos esto, con reglas racionales que nos den previsibilidad, vamos a tener resultados excepcionales, como los hemos tenido en el sector agropecuario.
‘Basta de degollarnos’
Sobre todo, será esencial crear en la sociedad la confianza en que los esfuerzos, méritos, ahorros que hagan no se los va a rapiñar nadie. No tienen que votarnos por cómo vamos a administrar el país. Tienen que votarnos porque con nosotros se acaba la rapiña, porque vamos a gobernar con la mentalidad de que no va a ser mi señora la que me va a suceder, con la mentalidad de ser inquilinos del poder, con las reglas, instituciones y prácticas que tienen las repúblicas del siglo XXI. Y lo vamos a hacer tendiendo la mano, con espíritu de concordia.
Nosotros no tenemos rencores, odios, cuentas pendientes. Nuestro destino está en el porvenir. No estamos añorando las frustraciones, odios y revanchas del ayer. Decimos, como dijo Juan Bautista Alberdi en la antesala del Acuerdo de San Nicolás: basta de degollarnos. Decimos: venga y vamos, póngale el hombro al país. Tenemos una Patria hermosa para construir”, concluyó López Murphy.
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