Las ideas de la libertad son las únicas que protegen los derechos humanos |
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Escrito por el jueves, 24 de mayo de 2007 (Ha sido leído 2292 veces) Soy liberal y nunca lo he negado ni ocultado, estoy orgulloso de serlo. El programa de la libertad debe ser defendido versus sus adversarios históricos, en el mundo de la Política y en el mundo de las ideas. Lo voy a expresar de la forma más clara y persuasiva posible: las personas liberales somos optimistas, creemos en el progreso. Nuestra visión del mundo no es la de Rousseau ni la de Marx. Es una visión hacia adelante. Tenemos un optimismo visceral, somos una fuerza de frontera, valoramos y perseguimos el progreso, la innovación tecnológica. Todo esto es fundamental para poder entender nuestra visión. Creemos en la prosperidad, en las oportunidades. Creemos que el Gobierno debe ser limitado, creemos en los derechos del hombre y el ciudadano, los derechos humanos. En realidad, las ideas de la libertad son las únicas que han cautelado los derechos humanos. Tenemos un sentido de íntertemporalidad, permanencia en el tiempo, valoración del futuro. Hay confianza en insertarnos en el mundo y en este sentido difícilmente un liberal desee aislarse. En Argentina la figura más clásica es Juan Bautista Alberdi, para quien era muy fuerte la idea de insertarse en el mundo, la transparencia en la gestión pública como una forma de imponer el gobierno limitado, el federalismo, el principio de subsidiariedad, el llevar al nivel más cercano al ciudadano la gestión de gobierno. Y entender que el Gobierno es un acto de imposición, de coerción, contrario a la libertad; por eso debe ser limitado. La idea de un Gobierno pequeño no es casual: es para evitar coerción y permitir más voluntad. Se trata de voluntad versus coerción. La voluntad se asocia a la libertad. Y la libertad debe estar acompañada por la responsabilidad: tener autonomía implica hacerse cargo de las propias acciones. En nuestra concepción no existe eso de derechos sin obligaciones. ¿Por qué hago esta referencia? Porque creo que uno de los principales problemas en Argentina es que nadie sabe qué es el liberalismo. Fíjense que el Presidente le echaba la culpa de los recientes disturbios ocurridos en la Estación Constitución al liberalismo. Eso está en las antípodas de la libertad y la racionalidad. Ustedes saben que en esas visiones conspirativas suele meterse tenebrosamente la superstición. Cuando se comienza a demonizar resulta muy fácil distorsionar los argumentos. Yo me esfuerzo en exponer estos argumentos de la ausencia de paternalismo, ética del trabajo, del mérito y el esfuerzo. Es verdad que nuestra cultura, nuestros valores, han excedido nuestras fuerzas políticas. Por ejemplo, las ideas sostenidas por Alberdi son asumidas prácticamente como una cultura por parte de la humanidad. En el sentido más amplio donde a veces se formulan estas ideas, porque uno podría decir que la socialdemocracia europea, el conservadurismo, toman ese marco conceptual. Si uno restringe el sentido amplio de los valores de la democracia liberal y ve cuáles son los enemigos de las ideas de la libertad, ve que los modelos alternativos han sido básicamente tres: el fascismo corporativo, con sus experiencias de la Europa del período de Entreguerras, el franquismo, los regímenes que han sido una pesadilla en la historia de la humanidad. Por otra parte también está el colectivismo marxista, la dictadura del proletariado, experimentos que se han cargado a sus espaldas más de 120 millones de muertos. Estos regímenes están muertos en el mundo, aunque queda la versión anacrónica en Cuba y en Corea del Norte. Pero fíjense qué caricatura: han quedado como monarquías hereditarias donde el padre es sucedido por el hijo en el gobierno. El sistema ha degenerado hacia algo tan anacrónico como las monarquías hereditarias. A mí me parece que el muro de Berlín cayó y la rémora quedó acá. Algunos piensan que cayó de este lado, pero la verdad es que cayó de aquél. En tercer lugar, una versión actual de los adversarios de las ideas de la libertad son las teocracias totalitarias, que han dado lugar al crecimiento del terrorismo. Este fenómeno permite ver que la cultura del fascismo ha quedado: es la cultura de la violencia, la intolerancia, el escrache. Yo diría que la cultura fascista a veces se viste de rojo, otras veces de azul, negro, pardo, pero siempre es una rémora de los regímenes totalitarios. Sobre si existe una alternativa liberal en Argentina, yo creo que es lo que nosotros expresamos y lo digo con toda franqueza. Lo he dicho en todos los lugares, hemos salido a defender estas ideas y no expresan simplemente una organización política sino una visión del mundo y de la vida. Excede a la práctica política y a la lucha por el poder. Aunque por supuesto integramos a nivel nacional e internacional las organizaciones que ejercen este marco cultural en una práctica política concreta donde nuestros rasgos de propuestas probablemente sean reducidos hoy, pero como vamos a competir en las elecciones les pido que aguarden nuestros discursos de campaña y van a tener la adaptación a la Argentina de la propuesta liberal que se defiende urbi et orbi con una extraordinaria capacidad de persuasión y convicción. Yo creo que en América Latina enfrentamos hoy un dilema que excede lo político. La verdadera discusión es cultural. Nosotros estamos en frente de esa demonización que se hace de las ideas de la libertad. Lo decimos con franqueza y orgullo. El mayor atributo de la libertad, y lo decía Alberdi, es ser el programa de preservación de la concordia. Sólo bajo la atmósfera de la libertad se puede convivir en la diversidad. Ese es el mensaje de fondo que como organización política le transmitimos a la sociedad argentina. Le tendemos la mano aún a los que nos enfrentan y a veces nos agraden. Porque creemos que bajo estas ideas van a tener la oportunidad de expresar su gusto y preferencia de la forma en que se hace en los países más exitosos del mundo. Gracias. * Exposición del líder de “Recrear” en el panel "¿Existe una verdadera alternativa liberal en la Argentina?”. Además de López Murphy expusieron allí Jorge Pereyra de Olazábal, Diego Guelar, Patricia Bullrich y María Eugenia Estenssoro. El panel fue organizado por Centro de Estudios Internacionales y de Educación para la Globalización de la Universidad del CEMA, CADAL y la Fundación Friedrich Naumann. Más artículos de la categoría Política |






