Iruya: su gente y su fiesta |
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Página 1 de 4 Escrito por el martes, 19 de septiembre de 2006 (Ha sido leído 4402 veces)El sentido de la fiesta "La fiesta es el tiempo que se destaca de la totalidad de la duración como particularmente potente" y se realiza en un momento especial de la sucesión, marcando un cambio total frente al tiempo cotidiano. Durante las fiestas el hombre se comporta de un modo totalmente diferente que en los días comunes y corrientes. Se viste las mejores ropas y se mantiene lejos del trabajo rutinario. El calendario es por esencia, calendario de fiestas, esto era ya así en la más remota antigüedad egipcia y lo que fue también en Grecia y Roma. Pero también el calendario de nuestros campesinos es un calendario festivo que destaca las épocas sagradas, el tiempo de la siembra y de la trilla, de la orgía. La fiesta es el perfeccionamiento de una creación, es ese su sentido "volver a empezar, anular el pasado, para renacer con mayor vigor". Por ello son importantes los rituales, donde el hombre vuelve a situarse en el momento mismo de la creación, en el comienzo del tiempo, con la imitación y la repetición. El rito religioso comprende una serie de actos que se cumplen para actualizar una realidad sagrada y provocar ciertas emociones, crear una atmósfera distinta y atraer hacia el centro de lo sagrado. Mediante los rituales el hombre vuelve a situarse en el momento mismo de los hechos, con la imitación y la repetición quedan aseguradas la realidad y la duración de todas las cosas. "Debemos hacer la que los dioses hicieron al principio, así hicieron los dioses, así hacen los hombres" tanto de los pueblos primitivos, arcaicos como de los más evolucionados. La celebración de la fiesta junto con el ritual opera un corte en el tiempo profano o cotidiano, que le permite situarse en lo más profundo del espíritu humano. Del mismo modo toda fiesta, toda "hierofanía" cambia el espacio común, en un espacio sagrado. Un lugar se tornará sagrado porque allí se cumplió un acto ejemplar, se hizo presente la divinidad y el templo, lugar sagrado por excelencia es la imitación de un modelo celestial. En ese lugar deben realizarse las fiestas y los ritos para mantener la presencia de lo sagrado. Es el sitio del culto. Estos sitios no son elegidos por los hombres, se manifiestan a ellos, los hombres no tienen "libertad" para elegir el emplazamiento de un lugar sagrado, no hacen sino buscarlo y descubrirlo mediante la ayuda de signos misteriosos, así ocurrió con Jerusalén, La Meca, Roma, El Cuzco, etc. Por otro lado toda fiesta junto con su ritual está expresada a través de un lenguaje simbólico que se manifiesta por medio de la danza, la música, la vestimenta, la palabra. Por otra parte toda fiesta es un medio de comunicación, comunicación que se establece a partir de un "culto" o "ceremonia" que une a toda una comunidad y que se percibe por la transmisión de generación en generación. Gracias a ello han llegado hasta nosotros los conocimientos de las más diversas y remotas culturas. Si bien es cierto que la vivencia religiosa está casi desacreditada en la vida espiritual del presente y que nuestras sociedades se han desacralizado, sin embargo las fiestas religiosas siguen teniendo vigencia en todos los pueblos, aunque sus celebraciones están teñidas de algunos elementos profanos. El pueblo construye sus propios mitos y sigue celebrando las fiestas, su calendario está regido por ellas, por un "antes" y un "después" de su celebración. Las espera y se prepara para participar en ellas, se nutre con sus vivencias y ellos alimentan su esperanza. En América Latina la fiesta religiosa continúa vigente y en ella se mantienen los elementos propios de los pueblos indígenas como los aportados por el cristianismo a través de la conquista, la fiesta religiosa y la orgiástica no son sino dos caras de una misma moneda que buscan expresar aquella parte íntima y misteriosa del hombre. |
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