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Economía y sociedad
Objetividad meteorológica
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Objetividad meteorológica
sáb
31
jul 2010
| Objetividad meteorológica |
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Escrito por el viernes, 29 de septiembre de 2006 (Ha sido leído 3522 veces) La objetividad de la información es un valor central en cualquier
actividad periodística. La tarea de informar impone el deber de dejar
de lado las opiniones y los gustos personales, así como el de no caer
en la tentación de valorar, de un modo o de otro, los hechos sobre los
que se quiere informar. No viene al caso repetir estas reglas, pues se presumen conocidas por todos, tanto por los informadores como por los consumidores de información. Sin embargo, en algunos casos parece que tanto unos como otros se olvidan de ellas, transgrediéndolas los unos y tolerando su transgresión los otros. ¿Por qué se nos presenta la llegada del calor como una buena noticia? ¿Realmente lo es? En tiempos de cambio climático, de calentamiento global y de crisis en la generación de energía eléctrica, ¿es realmente auspicioso saber que las temperaturas van a subir? ¿Qué beneficios tiene el calor, en términos económicos, sociales o medioambientales, respecto del frío? ¿El brillo irrestricto del sol es lo mejor para nuestra salud y para nuestro estado de ánimo? Quien haya titulado la noticia ¡Bienvenido calorcito! -sin omitir los signos de exclamación- deja entrever su preferencia por el calor, apartándose así de su deber de objetividad. ¿Habrá reparado el periodista en que existen personas -y no pocas- que padecen fobia al calor y a los días soleados? Para estas personas, un anuncio de esta naturaleza, con el sesgo que se le ha dado, no sólo no es una buena noticia sino que en cierto modo constituye un agravio. En un planeta amenazado por la escasez de agua y el avance de la desertificación, lo mejor que podría ocurrir es que llueva y mucho. Creo que va siendo hora de que redefinamos el concepto de "buen tiempo" y no lo relacionemos tanto con "el sol y el calor" sino con lo que, en cada momento, sea necesario y útil para que los seres humanos podamos subsistir de forma sostenible en un lugar determinado. Pongámonos firmes y denunciemos la superficialidad de ¡Bienvenido calorcito!, así como las de aquellos que anuncian lluvias y días nublados como si fuese una tragedia nacional. Digamos no a los pronósticos meteorológicos valorativos, y obliguemos a que las señoras gordas de las oficinas, cuando nos dicen "buen fin semana", nos den derecho a soñar con el clima que queramos. ¡Qué cambio! El calorcito ya no es tan bienvenido Paradoja Hay que destacar que el pronóstico de "calorcito" al final no se cumplió. El anuncio fue seguido de tormentas de granizo y alertas meteorológicos variados para la zona que -supuestamente- sería beneficiada por el calorcito. La relatividad de los pronósticos meteorológicos -confirmada de un modo contundente en este caso- nos aconseja ser prudentes y no echar las campanas al vuelo antes de tiempo. |
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