La democracia en la era de la globalización

Imprimir E-Mail
Índice de este artículo
La democracia en la era de la globalización
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10
Página 11


II.- LA GLOBALIZACIÓN. UNA APROXIMACIÓN CONCEPTUAL

Desde bendición de finales de milenio, capaz de expandir la riqueza, el conocimiento y el horizonte de libertades a despecho de las fronteras nacionales y hasta límites nunca antes conocidos, a plaga bíblica que amenaza con aniquilar identidades, uniformar ideologías y ahogar a los espacios, sociedades e individuos más pobres, la palabra globalización atesora en su imprecisión un amplio abanico de contenidos y contradicciones.

Su utilización como arma arrojadiza en la lid política, especialmente a niveles locales, introduce, si cabe, aún mayores dosis de imprecisión conceptual y contribuye sustancialmente a la pérdida de calidad del debate político en torno al fenómeno de la globalización y sus implicancias socioculturales.

Por encima de las coyunturales e interesadas disputas locales el panorama no es definitivamente más alentador: de un lado, los partidarios de la integración internacional suelen anatematizar a sus oponentes colgándoles el rótulo de proteccionistas y achacándoles ser incapaces de comprender los principios de las ventajas comparativas y las complejidades del marco normativo e institucional de los negocios internacionales; del otro, los críticos de la globalización suelen culpar a los economistas de esgrimir una visión estrecha y tecnocrática de los procesos de integración económica y de autoconvencerse de la eficacia de modelos teóricos que se apartan del modo de funcionamiento del mundo real (Rodrik 1997).

Pero mientras el futuro del debate sobre la globalización amenaza con continuar ensombrecido por la puja de intereses, desde el mundo académico se insinúan ya los primeros intentos de dotar al término globalización de su carta de ciudadanía científica. A pesar de las ya apuntadas imprecisiones conceptuales y la aparente falta de neutralidad ideológica del concepto, pero fundamentalmente a causa de ellas, el fenómeno de la globalización parece convocar a los autores a la tarea de echar las primeras luces sobre la oscuridad de sus contornos. Así, desde finales de los años ochenta numerosos autores han abordado, desde diferentes plataformas, esta cuestión: Barnet y Cavanagh, 1994; Dicken, 1992; Greidner, 1997; Kanter, 1996; Rosenau, 1996; Krugman, 1996; Thurow, 1996 y Rodrik 1997.

Las posiciones de estos autores oscilan entre la valoración de la globalización como una fuente de oportunidades digna de ser explotada (por ejemplo, Kanter, 1996) y la consideración crítica de un fenómeno al que culpan, sin más, de la destrucción o, quizá mejor, la disgregación del tejido social en varias comunidades (Greidner, 1997; Barnet y Cavanagh, 1994). Una tercera posición parece aceptar a la globalización como una realidad, pero al mismo tiempo se preocupa por advertir que, sin la oportuna introducción de adecuados mecanismos de equilibrio, la globalización es capaz de proyectar, en el corto plazo, efectos sociopolíticos sumamente negativos para los estados soberanos.

Hasta aquí parece claro que al hablar de globalización nos estamos refiriendo a un fenómeno que nace y se expande en el campo de las relaciones económicas transnacionales y que -cuando menos en sus primeros pasos- se revela peligrosamente ambivalente: fuente de nuevas oportunidades para la creación y la distribución de la riqueza, por un lado; fuente de desintegración social y política, por el otro.

Lo que pocos discuten es que el fenómeno de la globalización tiene como eje y motor a los procesos económicos transnacionales. No en vano el más grande beneficiario de las tendencias hacia la integración a escala global es el capital financiero. Esta centralidad de la economía en los procesos de globalización se advierte con nitidez en algunas de las definiciones ensayadas por los autores: Así, Hitt, Ireland y Hoskisson, 1997, sostienen que la globalización consiste en la difusión de las actividades económicas alrededor del mundo y en los ajustes -especialmente culturales y políticos- que acompañan esta difusión. De acuerdo con estos autores, estas actividades suponen el movimiento y la circulación más o menos libre de bienes, servicios, personas, cualificaciones e ideas a través de las fronteras geográficas. En otros términos, que la globalización parece manifestarse como un fenómeno que involucra un proceso de centralización de la toma de decisiones en materia económica.


 

Publicidad

Nuestros números




visitas acumuladas

Hay 7 invitados en línea
ok
eXTReMe Tracker