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Salta, lejos del deseado cambio

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Escrito por Juan V. Cino, el martes, 14 de agosto de 2007 (Ha sido leído 2125 veces)
¿Es don Juan Manuel Urtubey el portaestandarte del cambio? o, por el contrario, ¿es mas de lo mismo?

El candidato inspecciona zanjas pero guarda silencio sobre temas importantes
El candidato inspecciona zanjas pero guarda silencio sobre temas importantes
La larguísima campaña electoral tiene sus inconvenientes pero también sus ventajas.

Entre los primeros, sobresalen la sensación de hastío que se abate sobre una ciudadanía oscilante entre el escepticismo, la apatía y la simple incultura cívica; el agotamiento de las paredes y muros vecinales plagados de apellidos y de eslóganes vacíos, rutinarios e increíbles; el desfile interminable de hombres (muchos) y mujeres (pocas) sonriendo con gesto forzado que, en ciertos casos, deja entrever vicios y debilidades, sin que falten los cuellos exuberantes y sudorosos; y el enorme costo cuyo financiamiento sería motivo de escándalo en una sociedad más abierta y libre que la salteña.

Las ventajas son pocas pero notorias: A medida que transcurre la campaña, las candidaturas (ausentes los Partidos y los Programas) van mostrando un perfil más cercano a la realidad que a los maquillajes diseñados por los sociólogos vocacionales y sin diplomas que intentan aplicar en la Salta Gaucha fórmulas sacadas de los manuales norteamericanos de marketing político.

En lo que aquí interesa, el transcurso del tiempo electoral ha desnudado las semejanzas profundas que emparientan al señor José Manuel URTUBEY con el emérito Sultán que, dicho sea de paso, ha revelado todo su talento (sin que eso prejuzgue sobre las dimensiones y calidades de este atributo) al planificar una transición que deje intacto su poder y bien cubierta sus espaldas “no sea que le pase lo que a Don Roberto con el tal Hernán”.

La primera similitud tiene que ver con un tema de alta sensibilidad: la corrupción política. Al no emitir la más leve crítica respecto de los casos de corrupción que afectan al Gobierno del Presidente Néstor KIRCHNER, el señor URTUBEY ha perdido una enorme oportunidad de mostrarse como un líder decidido a luchar contra esta lacra de la política con independencia de quien o quienes resulten responsables de los hechos sospechosos o abiertamente delictivos.

El inveterado silencio del señor URTUBEY respecto de las prácticas anti republicanas, autoritarias y nepotistas del Presidente KIRCHNER, eran también una señal de su pertenencia a la vieja saga de los caudillos populistas que reniegan de las formas que dan identidad a las modernas democracias. Sucede que, como es notorio, el poder (abundante o escaso) que esgrime este candidato emana directa y exclusivamente de las simpatías que él despierta en el matrimonio presidencial.

Pero, además, el verticalismo del señor URTUBEY respecto del Gobierno nacional le obliga a guardar silencio y a convalidar dos hechos de singular trascendencia para la vida cotidiana y para el futuro de los salteños.

Me refiero, en primer lugar, a la manipulación del Índice de Precios al Consumidor y, en segundo lugar, a la gestión de las flamantes competencias de las provincias sobre sus recursos hidrocarburíferos.

Todo hace pensar que, de resultar ganador en los próximos comicios, el señor URTUBEY obligaría a la Dirección Provincial de Estadísticas a plegarse a la estrategia que la Nación lleva delante de la mano del señor Guillermo MORENO, el poderoso funcionario que supo recrear los productos “Flor de Ceibo” de moda en la Argentina de los señores REVESTIDO y APOLD (1952/1955).

Respecto de la gestión del gas y del petróleo que alberga el norte Salteño (y no el Valle de Lerma), el consenso entre los señores KIRCHNER, ROMERO y URTUBEY es unánime. El hurtar este tema al debate público, es parte de esta coincidencia profunda entre el autócrata de la Patagonia y nuestro espléndido Sultán.

Las simpatías hacia el líder de la burguesía nacional bancaria, es otro sentimiento que comparten los miembros del grupo que gobierna Salta desde hace décadas y del que, por mucho que lo intente disimular, forma parte el señor URTUBEY.

El candidato del autodenominado Frente para la Victoria (nombre horrible donde los haya, dada su vacuidad y su descarada evocación al mero triunfalismo) no ha dicho ni pío respecto de las depredaciones de bosques (nativos y de los otros) que desde hace una década viene autorizando el actual Gobernador; siendo lo más probable que este silencio encubra otra coincidencia entre ambos.

La última de las afinidades que quiero aquí reseñar, es el sometimiento común a los intereses tabacaleros. Al elogiar en Chicoana la estructura de producción, procesamiento y comercialización del tabaco, el señor URTUBEY, además de mostrar su beneplácito con lo hecho por su antecesor, ha desdeñado la oportunidad de abanderar la reconversión de nuestra agricultura vallista.

Las diferencias de talante, de procedencias familiares, de edad, de modales y de talla intelectual que pudieran separar a don Juan Manuel del actual Gobernador o de su candidato preferido, no alcanzan para convertirlo en un líder portador de las banderas de la transformación de Salta en una sociedad libre, republicana, integrada en el mundo, democrática y sin las lacras de la pobreza y la miseria.


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