Las webs en Flash: un horizonte de problemas |
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Escrito por el lunes, 24 de mayo de 2004 (Ha sido leído 17022 veces) Hace algunas semanas, la edición on line del matutino La Nación publicaba un artículo dedicado a elogiar el trabajo de un diseñador argentino de sitios web, que defendía como revolucionario el uso de animaciones Flash en sus trabajos. Los conceptos utilizados en aquel artículo y las conclusiones que lo rematan son de algún modo sorprendentes, pues, a nuestro juicio, demuestran una lectura bastante pobre de la evolución y las tendencias de las tecnologías asociadas al universo web.
Sin ánimo de entrar en polémicas, pensamos que es necesario admitir que las animaciones gráficas (del tipo Flash) desempeñan un papel cada vez más limitado y modesto en la comunicación digital. Partiendo de esa base, creemos que no debe perderse de vista que la web, desde su creación, ha venido evolucionando de una forma asombrosa y muy poco predecible. Lo que parece de algún modo cierto, y definitivo, es que la etapa explosiva de la 'revolución del diseño' se ha cerrado hace por lo menos dos años, en beneficio de una filosofía de diseño más orientada al contenido que a la forma. Este paso ha sido acompañado y en buena medida impulsado por el Consorcio W3 (el organismo internacional que vela por la homogeneización y estandarización de las tecnologías web) cuyos esfuerzos han fructificado en el sentido de separar, hasta donde sea posible, los componentes lógicos y funcionales de un sitio web, de su contenido y de su forma. Pero la evolución no se detiene aquí. La 'revolución del contenido' está llegando también a su fin con la virtual universalización de las tecnologías de generación dinámica de contenidos, asociadas con conexiones plurales a fuentes de datos y con la imparable difusión del lenguaje XML como estándar de intercambio de datos entre aplicaciones. En otros términos, que esta etapa de la evolución de la web se clausurará pronto con la previsible sustitución definitiva del concepto de "página web" por el de "aplicación web". En su corta historia, la web ha sorteado por lo menos tres desafíos muy importantes: primero fue el de su pobre apariencia física y su deficiente soporte multimedia; superado éste apareció el problema del diseño; tras éste el del contenido y junto a él el de su actualización fácil y fluida, resuelto parcialmente por la generación dinámica de contenidos. Los desafíos que enfrenta la web actualmente pueden resumirse en dos conceptos que comienzan a ser cada vez más conocidos y debatidos: el más antiguo de "usabilidad" y el más nuevo de "arquitectura de la información". Ambos conceptos están relacionados con la 'experiencia de usuario', que es lo que hoy proporciona la medida de la calidad de los sitios web. La construcción de éstos se ha ido apartando sucesivamente de los deseos y necesidades de los autores, diseñadores y propietarios de las páginas para centrarse en las necesidades y preferencias de los usuarios de los sitios. La "arquitectura de la información" se ha convertido así en una ciencia que puede ser definida como "el estudio de la organización de la información con el objetivo de permitir al usuario encontrar su vía de navegación hacia el conocimiento y la comprensión de la información." Un proyecto web basado en este patrón de organización de la información debe contemplar cuando menos las siguientes fases: definición de los objetivos, estudio de necesidades de información de los usuarios, identificación de contenido y necesidades funcionales, diseño conceptual, diseño del modelo de gestión de la web, diseño de la imagen corporativa para web, desarrollo de la infraestructura tecnológica, edición y publicación de contenidos y evaluación de la web. Volviendo al tema que nos ocupa, pensamos que los sitios web estructurados alrededor del simple y denostado HTML estático alcanzan con más facilidad estos objetivos, y lo hacen con un plus de eficiencia notable, respecto a los basados total o parcialmente en Flash. Pero es que los problemas que últimamente enfrenta Flash ya no se ciñen a los cuestionamientos de deficiente accesibilidad, pobre usabilidad y casi nula interoperabilidad (problemas que Macromedia ha intentado e intenta corregir a marchas forzadas) sino que se proyectan ahora sobre las preferencias de los usuarios. Algunos estudios recientes revelan que un porcentaje cercano al 80% de los usuarios de Internet odian Flash y rechazan su utilización en los sitios web. Dentro de este porcentaje, la mayoría de los rechazos apunta contra las pantallas iniciales diseñadas en Flash, incluidas aquellas que conceden al usuario la posibilidad de interrumpir la animación con un botón del tipo "skip intro" o "saltar presentación". Lo curioso es que este estudio no ha sido patrocinado por una asociación de enemigos de Flash, ni mucho menos. Proviene de encuestas realizadas entre profesionales del marketing en Internet, lo que debería mover a muchas empresas y organizaciones a revisar sus planes o, por lo menos, a poner en seria duda las promesas edénicas de los diseñadores de Flash o a preguntarse si vale la pena encargar webs más caras sólo porque nos gustan las animaciones y los efectos raros en la pantalla. Se ha revelado que los usuarios detestan Flash en la web por muchos motivos, pero entre los más llamativos, que surgen de la encuesta citada, destacan las siguientes respuestas: 1. Para ver una película, mejor voy al cine. Yo lo que quiero es acceder rápidamente a la información que necesito. 2. Cuando realizo búsquedas en la web mi preocupación principal es el tiempo, es decir, qué tan rápido puedo llegar adonde quiero. Esto me deja muy poco tiempo para las animaciones. 3. El movimiento de imágenes y de objetos no añade nada importante al mensaje, ya que por lo general no contiene información y su contenido, cuando lo hay, es superficial. 4. El botón "atrás" no funciona; el botón "stop" no puede detener la animación cuando yo quiero, no puedo identificar los links por sus colores, y para terminar, no puedo modificar el tamaño del texto. No es menos cierto que lo anterior que Macromedia ha puesto toda su energía en corregir los defectos más clamorosos de Flash y que, en parte, lo ha conseguido (un paso adelante es el hecho de que Google sea capaz ahora de indexar textos insertados en películas de Flash). Pero nada de esto parece suficiente para detener el descenso de Flash en las preferencias de los usuarios. Su futuro como tecnología web es dudoso, no sólo por el papel cada vez menos relevante de las animaciones en la arquitectura de la información y en la comunicación digital, sino por la emergencia de un estándar abierto de animaciones vectoriales basado en XML, que está siendo impulsado por el Consorcio W3, denominado SVG (Scalable Vector Graphics). Esta tecnología web, que ya se aplica en las comunicaciones de teléfonos móviles en países desarrollados, está llamado a superar todos los problemas de interoperabilidad que hoy afectan a Flash. Más artículos de la categoría Tecnología y trabajo |


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