El carnaval cerrillano en blanco y negro |
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Escrito por el lunes, 15 de marzo de 2004 (Ha sido leído 6936 veces) El carnaval cerrillano conserva una fama bien ganada, a pesar de los delirios de grandeza de algún intendente iluminado y de los atropellos a la convivencia que se cometen por unos y se padecen por otros. Su fama no proviene de estas inconsecuencias, precisamente, sino de una autenticidad y una frescura que se han ido perdiendo al compás del paradojal progreso de la civilización y la cultura salteña. Al igual que en muchas otros terrenos de nuestra vida cotidiana, en nuestro carnaval se demuestra de qué modo los salteños hemos sido capaces de invertir el sentido de la historia, sin apenas preocuparnos por ello. Los duros años 70 fueron en cierto modo más llevaderos gracias al carnaval y al confuso "Reinado de Momo". En jurisdicción de este peculiar monarca no penetraron, más que ocasionalmente, las garras de la dictadura, y tan solo les fue permitido a algunos represores efectuar disparos al aire en señal de algarabía y reverencia a sus mandos superiores. El territorio del Rey Momo era en Cerrillos un verdadero Estado dentro de otro Estado, con sus propias reglas y mandamientos, entre los que destacaban la abolición de la rutina, la melancolía y, desde luego, la abstinencia. Bajo esta ejemplar monarquía -temporal, donde las haya, a despecho de su carácter teocrático- los cerillanos disfrutaban de una amnistía profunda y duradera propiciada por la fiesta y de la alegría de los vinos, las mujeres y el baile. |










