No confundamos alternancia con periodicidad de los cargos públicos |
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Escrito por el jueves, 16 de noviembre de 2006 (Ha sido leído 3401 veces) ¿Es posible una nueva reforma de la Constitución de Salta para incluir una cláusula que diga que los poderes del actual gobernador de Salta emanan directamente del Señor del Milagro y que su ejercicio no reconoce intermediarios de ninguna naturaleza? El reciente "activismo constituyente" en Salta parece responder afirmativamente a esta cuestión, más aún si se tiene en cuenta la existencia de sectores que abiertamente abogan por la "continuidad indefinida" del gobernador Romero. En un artículo titulado "Reeleccionismo y alternancia" que publica hoy el matutino La Nación, el historiador Natalio Botana reflexiona acerca de la poca gravitación que la alternancia tiene en la praxis de nuestro federalismo. Sostiene Botana que "de 23 provincias más una ciudad autónoma que componen el mapa federal del país, hay nueve provincias en las cuales, desde 1983 y con referencia a la elección de sus gobernadores, nunca hubo alternancia entre el partido de gobierno y un partido de oposición". No es necesario recordar que entre las provincias citadas por Botana no se encuentra Salta, que entre 1991 y 1995 fue gobernada por el marino Roberto Augusto Ulloa, perteneciente al Partido Renovador de Salta. Pero después de que el vicegobernador Wayar considerara "extranjerizante" cualquier ejercicio comparativo de la democracia salteña con otras democracias avanzadas del mundo, parece inútil perseverar en la línea de exaltar las virtudes de la alternancia democrática. Para Wayar y otros demócratas salteños, hablar de alternancia es tanto como mentar al diablo y relacionarla con la democracia equivale a negar validez a los pronunciamientos electorales del pueblo salteño. En Salta no es preocupante la falta de alternancia tanto como la falta de periodicidad de los cargos públicos. Así como la alternancia es un factor propio de las democracias sólidas, la periodicidad de los mandatos es un rasgo propio del carácter republicano de nuestra forma de gobierno. La posibilidad de permanecer en el poder por más de 24 años, no sólo debiera preocupar al electorado, sino también quitarle el sueño al propio vicegobernador Wayar. Personalmente no creo que su lugar en la Historia vaya a ser más o menos importante en función del tiempo que pase desempeñando sus magistraturas. Aunque no hay que descartar que a nuestro vicegobernador le interese más el libro Guinness de los records que los libros de historia y de educación democrática. Pero hablando de educación democrática, no puedo menos que recordar a un antiguo profesor del Colegio Nacional de Salta que en sus memorables clases solía hacer hincapié en que nuestro diseño constitucional estableció que las magistraturas ejecutivas sean limitadas, no por capricho. Por algún motivo -decía- nuestros "padres republicanos" rechazaron la idea de un gobierno "de expertos" en beneficio de un gobierno de ciudadanos (no expertos), limitado en el tiempo. Por entonces ya se sabía que una burocracia ordenada y permanente podía gestionar mejor los asuntos de Estado, pero que este sistema, a la larga, era fuente de injustos privilegios que se tendía a desterrar. " Un gobierno de ciudadanos que se suceden unos a otros puede ser menos eficiente, pero ésa y no otra es la verdadera esencia de la República". Ha estado muy oportuno Natalio Botana con su análisis, pero se ha quedado a mitad de camino. Si su prédica a favor de la alternancia llegara a calar entre nuestros políticos, la solución para el oficialismo es muy fácil: la alternancia que tanto se cacarea por la oposición se llevará a cabo mediante la transferencia periódica del mando del gobernador Romero al Señor del Milagro y viceversa. Si alguna vez lo hizo el gobernador Todd, ¿por qué no ahora? Más artículos de la categoría Política |


