En Salta los partidos no se renuevan, no debaten y tampoco elaboran propuestas |
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Escrito por el domingo, 19 de noviembre de 2006 (Ha sido leído 3106 veces) La casi totalidad de los partidos políticos de Salta están aquejados de los mismos males: falta de renovación de dirigentes, manejo personalista, nepotismo, escaso o nulo funcionamiento institucional interno, mínima participación de afiliados y dirigentes intermedios, ausencia de debates, desinterés por la formación política y por la formulación de propuestas y programas de gobierno. Desde hace casi 15 años el gobernador Juan Carlos Romero es presidente del Partido Justicialista, cargo que mantendrá cuatro años después de conformar una lista única que evitará las elecciones internas que debían realizarse en marzo de 2007. El 2 de septiembre pasado, Romero y ex gobernador de Misiones Ramón Puerta firmaron un documento en el que reclaman la normalización y democratización del Partido Justicialista nacional a través de elecciones internas para elegir autoridades. La confección de una lista única canceló las elecciones internas que, para elegir autoridades de la Juventud Peronista, que debían realizarse el próximo domingo. Romero lleva 21 años en cargos electivos en una carrera que comenzó, el 3 de enero de 1986, cuando se incorporó como convencional constituyente provincial y siguió ese mismo año cuando la Legislatura de Salta lo eligió senador nacional, en reemplazo del justicialista Francisco Villada. Romero fue senador durante nueve años consecutivos. En 1992, Romero protagonizó un episodio sin precedentes en la historia del Senado de la Nación cuando, para permanecer nueve años en esa banca, renunció a la misma para hacerse reelegir nuevamente por la Legislatura local. Las fuertes críticas que desató esta maniobra fueron adjudicadas por Romero a “prejuicios periodísticos”. Los veintiún partidosDe un total de 21 partidos políticos con personería, 14 son nacionales y 7 de distrito. De ese total, sólo seis tienen representación parlamentaria. Únicamente tres de ellos -Justicialista, Renovador y Unión Cívica Radical- superan los 4.000 afiliados. El Justicialismo que tiene 143.000 inscriptos. En junio del año 2005, las elecciones internas que son abiertas, votaron 109.000 personas. Y en las legislativas de octubre, el Justicialismo logró 154.000 votos. En esas mismas elecciones el Renovador, con 33.000 afiliados, reunió 100.000 y el Partido Obrero, con sólo 2.453 afiliados, obtuvo 46.170 votos. Los 18 partidos restantes oscilan entre un máximo de 3.328 afiliados del Partido de la Victoria (kirchnerista) y los 240 del Partido Conservador Popular. Los casi 258.000 afiliados a esos 21 partidos representan el 34,8% de los ciudadanos inscriptos en el padrón electoral. Un fenómeno nuevo es la sostenida tendencia a una menor participación electoral. En las elecciones de 1999 votó el 76% de los ciudadanos habilitados y en 2005 esa participación cayó al 64,4%. Aunque, en los últimos 23 años, el Justicialismo gobernó la provincia durante 19 años, durante cinco mandatos y tres gobernadores, su mayoría electoral sufrió en ese lapso sus dos mayores derrotas, electorales desde febrero de 1946: la primera, la elección a gobernador del año 1991 cuando obtuvo el 35,8% de los votos; y la segunda, en los comicios de renovación parlamentaria de 2003, cuando descendió al 31%. Esclerosis múltipleAnte estos datos los dirigentes se defienden explicando que la situación de los partidos políticos en Salta no es diferente a la del país donde pueden encontrarse los mismos rasgos. No sólo eso: los mismos síntomas también aparecen en la mayoría de las organizaciones sindicales y en no pocas organizaciones no gubernamentales. Esa esclerosis se reproduce en la Legislatura local, en los ejecutivos municipales y en los concejos deliberantes. La mayoría de los legisladores, intendentes y concejales ocupan cargos desde hace quince años y un segmento importante lo hace desde diciembre de 1983. En mayo de 1999, 49 de los 58 intendentes de ciudades y localidades de Salta, se presentaron a reelección. Sólo 9 de ellos no lo hicieron. De ese total, 8 se postularon como legisladores y sólo uno no fue en ninguna otra lista. Esa tendencia apenas se modificó desde entonces. Muchos de los relevos en esos cargos se explican porque quienes los ocupan pasan a otras funciones, de concejales a intendentes y de intendentes a legisladores, o porque dejan esos sitios en manos de parientes directos. El justicialismo tiene 40 de las 60 bancas de la Cámara de Diputados y, desde 1983, controla la mayoría absoluta del Senado. Entre los muchos casos de parentescos se menciona el de, María T. Díaz de Wayar, madre del vicegobernador Walter Wayar, docente jubilada. También los de la familia Hatti Thomas en Metán; Rallé en Orán y General Güemes; Abraham en Tartagal; San Millán en Guachipas y la familia Salva en La Poma. Ayer Norma Formeliano, concejal en La Poma por el vecinal partido Unión Popular, denunció que en esa localidad del Valle Calchaqui “se vive en un feudo creado por los Salva”. “El clan Salva maneja todo el municipio a su antojo”, afirmó. Telmo Salva es senador provincial; Luisa Salva, diputada provincial y David Choque, primo hermano de los Salta es el intendente. “No hacemos nada pero a la hora del voto, con un fardo de alfalfa las ovejas me siguen”, suele decir el senador Salva, según relató la concejal Formeliano quien aseguró que el senador, robó un dinero que iba a ser destinado a la construcción de un club deportivo. “En el año 1993, cuando ganó las elecciones a intendente, recogió un dinero del club social del Potrero en La Poma y nunca lo devolvió”. Añadió que “el Concejo Deliberante de La Poma no funciona, pues todo lo decide el intendente quien no responde ningún pedido del Concejo. En mi pueblo hay una oligarquía manejada por tres personas”. Denunció que no se constituyó el Consejo Consultivo, que el que debe controlar la distribución de los recursos que envía la Secretaría de Acción Social, los que “son manejados para las campañas políticas. La harina que se envía para el Programa Pan Casero no llega a los vecinos”.
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