Los candidatos justicialistas esperan que la mano de Kirchner les dé la bendición |
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Escrito por el martes, 21 de noviembre de 2006 (Ha sido leído 2831 veces) En Salta, a comienzos del año 2003, los seguidores de Kirchner se contaban con los dedos. Su único acto de campaña electoral fue discreto y alcanzó un pequeño salón de actos para albergar a sus seguidores. A finales del año 2006, la situación es muy distinta. La disputa aquí y ahora está pasando por exhibir títulos de antigüedad y pureza kirchneristas. Los candidatos justicialistas salteños, antes que confiar en el voto de los afiliados en elecciones internas, esperan que la mirada o la mano del presidente Kirchner se pose sobre alguno de ellos, confiando que ese toque resulte milagroso. La suerte de la política local parece no depender tanto de la voluntad de los ciudadanos y, menos todavía de la calidad de los candidatos y de sus propuestas. Se piensa que esa fortuna venga de la mano de presidentes o gobernadores taumaturgos, esto es, de políticos dotados de poderes sobrenaturales, como aquellos reyes de la Edad Media que curaban multitud de enfermos colocando, a cada uno, su mano sobre la parte enferma de su cuerpo. Aquel tacto real estaba rodeado de ceremonias rituales en las que los gestos tenían un importante papel. El poder del soberano excedía lo terrenal y lo político: se irradiaba más allá, reforzaba su poder y éste se derramaba benéficamente sobre sus súbditos. La semana pasada la firma de un convenio entre el gobierno nacional y las provincias, para construir viviendas, desató el apetito, la imaginación y las conjeturas de los seguidores del vicegobernador Walter Wayar, presente en ese acto en representación de Salta. Kirchner presidió el acto, al que asistieron casi todos los gobernadores provinciales. En un instante, tan fugaz como los flashes, Kirchner saludó a Wayar sin incorporarse de la silla desde la que presidió el acto. Un apretón de manos y el dedo pulgar hacia arriba del presidente fueron suficientes para que la prensa oficialista interpretara aquello como la “aparición de señales” destinadas a “formatear el futuro mapa político” de Salta. “Contá conmigo”Esa misma prensa se encargó de difundir la foto que captó aquel saludo a la que añadió varias versiones de la frase que Kirchner había dicho a Wayar: “Ya sabés que tenés que contar conmigo”, es una de esas versiones. Otra: “Me parece bien que seas el futuro gobernador de Salta” y una última: “Vos sabés que te vamos a apoyar”. “¿Cuál es su lectura del apretón de manos de Kirchner?”, preguntó un semanario oficialista a Wayar. Éste respondió que desde hace años conoce a Kirchner, desde los tiempos que era gobernador de Santa Cruz. “Siempre me trató con deferencia y respeto, siempre me trató con cercanía. Siempre mantuvo conmigo esa calidez, esa afecto, esa valoración”, añadió. “Ese trato no fue recíproco”, responden desde el kirchnerismo de Salta. “Fue Wayar quien, en la campaña del año 2003, dijo que Kirchner sería un títere de Duhualde y mandó empapelar la ciudad con una foto trucada donde aparece Kirchner como muñeco sentado en las rodillas de Duhalde, que hace de ventrílocuo. Wayar está atacado por la furia del converso: su santuario de peregrinación ya no es Anillaco (pueblo de Menem) sino el Calafate (donde Kirchner tiene una mansión)”, aseguran aquí los seguidores de Kirchner “de la primera hora”. Wayar está considerado como el penúltimo de los seguidores de Menem. “Quedó como el último de Filipinas”. No sólo fue al casamiento de Menem con Cecilia Bolocco, sino que fletó varios micros a La Rioja. Después de eso y cuando ya Kirchner era presidente, Wayar viajó a Chile para saludar a su amigo Menem de quien ahora no quiere acordarse demasiado, dicen sus críticos. ¿Cómo interpretar ese saludo? Según Wayar, “tal vez por un sentimiento de afecto, de reconocimiento a mi trabajo, a mi persona. Eso es lo que puede haber trasmitido a través de esa mirada y ese saludo afectuoso que nos dimos en el salón de las firmas”, interpretó el vicegobernador. Al final de la entrevista, Wayar añadió una frase que no habrá caído bien al gobernador Romero y a sus más cercanos seguidores: “Soy un candidato que va en busca de un espacio por derecho propio, nadie me regaló nada y nada le debo a nadie”. Frase extraña, dicen quienes le conocen, pues el propio Wayar no se cansa de repetir que Juan Manuel Urtubey, su rival en la interna, le debe sus inicios a él de cuya mano, políticamente hablando, comió.
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