El periodismo según el gobierno de Salta

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Escrito por Iruya.com, el lunes, 27 de noviembre de 2006 (Ha sido leído 2984 veces)
La celebración de los catorce años de “Nueva Propuesta”, una de las publicaciones periódicas sostenidas por el gobierno de Salta, dio lugar a que el gobernador, el vicegobernador y una docena de funcionarios de la Provincia elogiaran a esa publicación oficialista y explicaran sus criterios sobre el papel de la prensa y de los periodistas.

El gobernador Romero dice que siempre valoró el semanario “como un baluarte de los principios éticos y morales del periodismo”. Según el gobernador la crítica es un “elemento vital de todo medio de comunicación”. Las expresiones del gobernador no coinciden con sus actos, regidos por la nula tolerancia a la crítica. Este temperamento se manifiesta en la exclusión de los medios críticos no sólo del otorgamiento de publicidad oficial sino también del acceso a la información pública.

Para el vicegobernador Walter Wayar, “la democracia se sustenta en el acceso a la información”, aunque los periodistas que no responden al gobierno dicen que en el Senado de Salta, que preside Wayar, permanecen archivados al menos dos proyectos de ley que apuntan a garantizar el libre acceso a la información pública, hoy coartado por el gobierno local.

En agosto pasado, Federico Kossiner, ex presidente del Colegio de Abogados de Salta, pidió el tratamiento de esos proyectos pues una ley permitiría el acceso a la información “en el ámbito de todos los poderes del Estado, no sólo del Ejecutivo”. Sería saludable, añadió Kossiner, que “la Legislatura de la Provincia se aboque al tratamiento de una ley sobre la materia, y las organizaciones no gubernamentales promuevan los debates necesarios”.

El texto de saludo que envío a “Nueva Propuesta" Humberto Echechurre, secretario de Prensa de Salta fue considerado como “no pertinente, desafortunado y agraviante” por periodistas independientes de Salta. Echechurre, que fue redactor y jefe de la sección Economía del diario “El Tribuno”, asumió esas funciones a comienzos del año 2005 en reemplazo de Javier Matus que ocupó pocos días ese cargo.

Texto desafortunado


En el primer párrafo del cuestionado texto del secretario de Prensa de Salta, se lee: “Hoy los periodistas proliferan. Pareciera que ejercer el periodismo en democracia no es fácil. Nacen de la improvisación y su permanencia es tan efímera como su llegada. Son los que degradan el periodismo, ese hermoso género literario, que se aprenden junto a los primeros pasos de la adolescencia, se consolida en la juventud y se ‘repasa’ una y otra vez con los años. Algunos bastardean y se confunden. Llegan a ser periodistas de la mano de sus empresas. Lo importante es recorrer el camino, la pirámide del periodismo de la manera exacta”.

Entre los textos de saludos por el aniversario de ese semanario, se incluyen los de once intendentes municipales que suelen publicar publicidad oficial en ese medio. También se incluyen opiniones de periodistas de otros medios oficialistas. Algunos de ellos critican con severidad las restricciones impuestas por el gobierno de Kirchner y cuestionan los criterios de distribución de la publicidad oficial, pero nada dicen de similares situaciones en Salta.

Los términos que más se reiteran en estos saludos son: “compromiso con la verdad”, “libertad de expresión”; “pluralismo”; “democracia” y “ética periodística”. Sin embargo en Salta, el uso de estas palabras en Salta no se corresponde con las prácticas de la red de medios oficialistas.

Acusados de “nazis”


El 9 de septiembre pasado, “Cuarto Poder” otro de esos semanarios, dedicó su portada y cuatro páginas – de un total de 16 – a atacar a la Asociación de Periodistas de Salta, entidad fundada en mayo de 2006. En la portada de “Cuarto Poder” se leía: “APES ’ ta”. Un micrófono entrelazado con una cruz svástica ilustraba la primera plana de ese semanario dirigido por Álvaro Borella, ex crítico del gobierno local y ahora incondicional defensor de éste.

En una editorial, que no firmó, Borella acusó a los periodistas de esa Asociación de erigirse en “fiscales republicanos en defensa de los valores democráticos”. Según Borella, todo periodista que no comparta los principios de la APES es considerado “un traidor”. “Fuera de la élite que los rodea, todo es corrupción”.

Borella afirmó que los integrantes de la APES son “enemigos de la democracia que son, al fin y al cabo, enemigos de la voluntad popular”. Aseguró que esa Asociación está integrada por “funcionarios de la última dictadura militar”. Añadió que, como los ideólogos nazis, “toleran una sola orientación en el pensamiento”. Aunque Borella lo sabe, omitió mencionar que, entre otros, integran la APES las periodistas Marta César, ahora amenazada de muerte por denunciar el caso Liliana Ledesma, Elena Corvalán, también amenazada en este caso y, hace años, en el del asesinato de María Soledad Morales en Catamarca, y también periodistas exiliados durante la dictadura militar.

Después de ese “ataque por encargo”, una semana después, un aviso oficial cubría toda la contratapa de “Cuarto Poder”. Los periodistas independientes dicen esos semanarios tiran pocos ejemplares y venden aún menos. “Se nutren de los avisos oficiales y de otras ayudas invisibles del poder”.

“Aquí se invirtió el principio universal según el cual el primer compromiso del periodismo libre es con los ciudadanos. En un sector del periodismo de Salta el primer y único compromiso es con el poder. Un periodismo que viste librea y come de la mano del amo no es un ejemplo de periodismo democrático. Sin prensa libre, los ciudadanos están aún más expuestos a la prepotencia y arbitrariedad del poder”.


Presunción de inocencia


Los periodistas independientes añaden que en los últimos años el ejercicio profesional se degradó pues no se respetan los más elementales criterios éticos. No se respeta el derecho de las personas a su propia imagen. Tampoco se observa el principio de presunción de inocencia en las informaciones y opiniones relativas a causas o procedimientos penales en curso.

El tema se actualizó con el reciente caso de un supuesto parricidio. Algunos medios publicaron fotos del menor de edad imputado, además de fotos de grafittis en paredes donde aparece su apodo en mensajes de aliento de sus amigos. “Conviene aquí recordar el código ético aprobado por los periodistas catalanes en octubre de 1992. Allí se hace referencia a la necesidad de tratar con especial cuidado toda la información que afecte a menores, ‘evitando difundir su identificación cuando aparezcan como víctimas, testigos o inculpados por causas criminales, sobre todo en asuntos de especial trascendencia social, como es el caso de delitos sexuales. También se evitará identificar contra su voluntad a las personas próximas o parientes inocentes de acusados o convictos en procedimientos penales”.

La semana pasada, el ministro de Gobierno, Víctor Manuel Brizuela y el secretario de Seguridad, Gustavo Ferraris, formularon declaraciones sobre aquel caso en las que hicieron conjeturas que sólo corresponden a la investigación judicial y emitieron opiniones que constituirían un caso de prejuzgamiento.
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