Carlitos Moreno y el tango en el 'bajo' salteño |
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Escrito por el martes, 15 de julio de 2008 (Ha sido leído 1812 veces) Contra lo que podría suponerse, dado el arraigo que tiene aquí el folklore norteño en sus diversas manifestaciones y estilos (desde el campero de Carlitos ABÁN o Marcos THAMES, al almibarado de “LOS NOCHEROS, en donde el erotismo superficial se ha convertido en exitoso reclamo publicitario, pasando por el urbano de “LOS CHALCHALEROS”, o el exquisitamente culto de Daniel TORO), el tango cuenta con un creciente número de cultores en nuestra ciudad capital y en otras localidades vallistas. No habrá de faltar oportunidad para que trace, en estas mismas páginas, perfiles de estas damas -generalmente solas, pícaras y espléndidas- que desde los años 80 vienen imponiendo un estilo de tango elegante pero cargado de erotismo, y sobrio pese a sus destellos diabólicos (esos mismos que llevaron al Papa Pío X a prohibir su baile a los auténticos cristianos). Pero el tango en Salta tiene dos grandes promotores: La Rusa María y Carlitos Moreno. Sobre la más notoria de nuestras empresarias de la noche (doña María Greinstein) se ha escrito mucho: Comenzando por el singular artículo que le dedicara Osvaldo SORIANO, y siguiendo por los textos de varios novelistas y literatos salteños que aludieron a su tiempo y a los ambientes creados por ella (como, por ejemplo, Héctor YARADE: “Los que no alcanzan”; Raúl LÓPEZ BIANCHI: “El testamento de la Rusa María”; y David SLODKY “Las Fronteras”). Queda, que duda cabe, mucho por escribir e investigar sobre doña María, “El Globo”, el “1514” o la ambigua residencia "El Rosedal", sobre los personajes que allí reinaron, sobre sus noches de tango, champagne y amores ocasionales. Ojala alguien emprenda pronto esta tarea, antes de que la piqueta especulativa termine con los monumentos que evocan ese tiempo, o la muerte ciega se lleve a sus últimos testigos (la reciente e irreparable pérdida de quién fuera Jefe de Moralidad en los años 50, nos ha privado de un testimonio invalorable). Ahora que el tango se canta y se baila en el centro (como en el Palacio DAY) y apasiona a doctores, ejecutivos y diputados sin que, para dar rienda suelta a su vocación, tengan que encerrarse en zonas prohibidas. Ahora que abuelas y veinteañeras, que turistas europeas y bellezas autóctonas de pelo renegrido, perfumada piel de nogal y dentadura fulgurante, que licenciadas y amas de casas decentes, que peluqueras y diseñadoras gráficas, que médicas y enfermeras (sobre todo de Guemes), se han lanzado al frenesí del tango sin el peligro de ser socialmente descalificadas. Ahora, digo, puede resultar extraña la afirmación de que el tango en Salta, al menos hasta los años 80, fue un arte, una ceremonia y un espectáculo casi exclusivo de nuestros “bajos fondos” (chico y grande). Hay, afortunadamente, un testigo singular de las noches salteñas en donde el tango lindaba con el pecado. Y este testigo es mi amigo Carlitos Moreno. He aquí una breve reseña de su vida y de su obra: Por esas cosas del destino Carlos MORENO nació en Canals (Córdoba) un 11 de diciembre, el mismo día en el que nacieran Carlos GARDEL y Julio DE CARO. Se crió en Villa Crespo (Buenos Aires), en donde tuvo sus primeros contactos con la música ciudadana. Mas tarde siendo muy joven, se afincó musicalmente en el norte argentino (Salta, Santiago del Estero, Catamarca, Tucumán y Jujuy), en donde animó (y anima) sus noches ciudadanas y sus singulares y apasionados carnavales. Haber actuado en los célebres cabaret de la mítica “Rusa” Maria, en Salta, es, quizás, el antecedente que mejor expresa aquel contacto con las noches profundas de un norte poco conocido, profundo, que logró subsistir pese al oscurantismo y la pacatería de cierta opinión dominante. Desde entonces, sin olvidar a este norte que tanto quiere, triunfó en diversos escenarios de América Latina y de los Estados Unidos. Su debut en la ciudad de Buenos Aires se produjo en la vieja Confitería RICHMOND de la calle Esmeralda, en donde compartió cartel con Julio SOSA y cantó acompañado de las orquestas de Héctor RUBENS y de Armando PONTIER. Eran aquellos, tiempos distendidos en donde los porteños se reunían para escuchar música, tomar el te de la tarde y, porque no, bailar en compañía de amigos. Muchos poetas y hombres del tango se han referido a su personalidad y a su arte. Así, José GOBELLO ha dicho que Carlos MORENO “tiene una sensibilidad muy ancha, abierta a expresiones tanguísticas muy diversas e inclusive contrapuestas”. Resaltando su incansable vocación viajera, Virgilio EXPOSITO destaca que Carlos MORENO supo descubrir “los lugares intactos del país, los menos contaminados, detectando las zonas de pureza del interior argentino, descubriendo una fuente inagotables de riquezas humanas y culturales. Él sabe dónde está, en qué entrañas de esta tierra se conserva intacto el tango”. Para Ariel PETROCELLI, poeta y folklorista salteño, Carlos MORENO “es la voz de todos; el espejo de las secretas multitudes en un solo ser; un ser que se queda en la esquina de las tantas cosas, que se va con su voz y se hace compadre provinciano”. Pero ha sido él mismo quién propuso una atinada caracterización del Carlos MORENO artista, diciendo: “Soy un laburante del tango. Un oficiante de un sentimiento popular” Carlos MORENO grabó su primer disco en Salta, en el sello discográfico local “H y R” en 1965. Esta obra, que contribuyó a cimentar su prestigio en el norte argentino, fue editada bajo el título “Acuarela Tanguera”. Luego y sucesivamente, fue artista exclusivo de los sellos RCA, POLYGRAM. En total ha entregado a su público 25 selecciones de alta calidad, que las editoras han recogido en todos los soportes conocidos, desde el vinilo de los viejos LP, hasta el material de los modernos CD. Su amor por el tango y su afán de conectar con públicos diversos, lo llevó a la difícil tarea de fundar locales, de abrir tanguerías donde ofrecer lo mejor de su arte. Así se instaló en sitios como Punta del Este (Uruguay) y Río Hondo (Santiago del Estero). Este mismo afán lo llevó también a la televisión argentina que lo recibió en sus principales programas: Grandes Valores del Tango, La Botica del Tango, entre otros. El repertorio de Carlos MORENO es amplio, diverso, exigente y de una calidad invariable. De entre los más de 300 temas que ha grabado, destacan “De igual a igual”, “Gólgota”; “Copa de ajenjo”; “Cicatrices”; “Desorientado”; “De gorrión a gorrión”; “Pecado” (bolero en tiempo de tango); “Canción de rango”; “Todo te nombra”; “Un tango y nada mas”; y “Un tal Caín” (de DISCEPOLO y H. EXPOSITO). Más artículos de la categoría Personajes de Salta |


