Secuestro de cocaína: una rutina en la frontera |
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Escrito por el jueves, 14 de diciembre de 2006 (Ha sido leído 3787 veces) Cincuenta kilos de cocaína, transportados en un camión ocultos en cajones con bananas, fueron interceptados por soldados de Gendarmería Nacional, cerca de Colonia Santa Rosa (Departamento de Orán, al Norte de Salta). El camión, con patente de Salta, salió de la ciudad de Orán con destino a la Ciudad de Buenos Aires. Sesenta kilos de cocaína colocadas en cuatro valijas enviadas desde Buenos Aires a Madrid y encontradas en un depósito del aeropuerto de Barajas. El secuestro de cocaína es casi una rutina en el Norte de Salta, sobre todo en los pasos fronterizos con Bolivia de donde proviene la droga. En los últimos meses, Gendarmería desbarató al menos seis intentos de contrabando de cocaína con cargas de cien kilos, en cada uno de ellos. Horas después de este operativo, personal de Gendarmería encontró un laboratorio precario y móvil donde se elaboraba cocaína. El laboratorio fue descubierto en El Sauzal, paraje distante a diez kilómetros de Salvador Mazza. El pasado martes 12, la policía encontró en Salvador Mazza el cadáver de un hombre de mediana edad. Esta muerte tiene todas las características de un ajuste de cuentas del submundo del narcotráfico. El hecho que, en la última década, se haya incrementado la captura de cocaína, es interpretado de diferente modo. Para unos, esas cifras son una señal de mayor eficacia en la represión del narcotráfico. Para otros, la interpretación es la opuesta: hay más captura porque el tráfico se incrementó de forma notable. Según los parámetros internacionales, la droga que se secuestra oscila en porcentajes que van del 5% al 7% del que pasa por un país. Según datos oficiales, en Salta en el año 2003 se capturaron 884 kilos de cocaína; en 2004, se llegó casi a los 1.120 kilos y en los primeros seis meses se decomisó casi la misma cantidad de kilos que la del año 2003. Aunque no se conocen datos oficiales, se puede estimar que, en los últimos cuatro años, se secuestraron 3.500 kilos de cocaína, aplicando aquél parámetro internacional, habrían atravesado la frontera Norte de Salta, 50.000 kilos de cocaína. Se estima que, en los últimos cuatro años, circula por la Argentina un promedio anual de 50 toneladas. Si se multiplica esta cantidad por lo que cuesta el kilo de cocaína en Europa, el valor excede los ingresos anuales de varias provincias argentinas. La cocaína ingresa desde Bolivia, en donde se procesa, por rutas, caminos y hasta por sendas. Lo hace utilizando vehículos, de “mulas” -personas que cruzan la frontera de a pie- y también avionetas. Hace dos años el diario “La Nación” de Buenos Aires señaló que el paso internacional de Salvador Mazza, en Salta, “es un conocido punto de entrada del narcotráfico”. “Como los narcotraficantes tienen sus propios centros de acopio, donde almacenan los diferentes cargamentos minoristas que gotean por las fronteras, hasta los envíos postales son usados como vías válidas para el mercado de drogas. A partir de esos centros pueden abrir novedosos caminos transversales por el país. La frontera Norte es porosa a los vuelos ilegales por falta de control aéreo, situación que el Ministerio de Defensa procura evitar con una ley que habilite el derribo de aviones. No hacen falta pistas clandestinas, sino apenas una ruta o un campo donde arrojar desde el aire los cargamentos”, añade un informe de Daniel Gallo de “La Nación”. La estructura del narcotráficoEntre los delitos del tráfico ilícito, el transporte de estupefacientes “es uno de los injustos más característicos y propios de la actividad delictiva debido a que, más allá del abyecto propósito de lucro en desmedro de la sistemática destrucción de la salud pública”, se distingue por la dinámica y el efecto propagador de la droga de los procederse que lo integran. “Para que la droga llegue a los centros de producción hasta los sitios de consumo habitual, inexorablemente, debe ser transportada”, anota el juez federal Abel Cornejo. Según el magistrado, “el tráfico ilícito es una de las perversas caras con las que se muestra el crimen organizado; su estructuración se basa en distintos niveles y jerarquías que va desde los jefes y financistas hasta los eslabones más bajos de la cadena, los encargados de transportar y distribuir la droga, Una de las características más notables del tráfico es la superación de las fronteras nacionales por parte de sus personeros y el aprovechamiento de la economía globalizada, no sólo para distribuir la droga, sino para el lavado de ingentes activos procedentes de esta abierta actividad” Las características de la frontera Norte hacen de Salta un territorio de un intenso tráfico a cargo de personas contratadas para ello y que son considerados “autores inmediatos”. Según el juez Cornejo sólo través de comprender el papel de los “autores mediatos”, los que utilizan a otras personas como instrumento para cometer un hecho, se puede comprender el modo en que se organiza y financia el tráfico ilícito y la manera de dirigir este tipo de actividades criminales, organizada como empresas. Los organizadores y los financistas, conocidos como “hombres de atrás”, jamás asumen roles visibles. Ellos se valen de “instrumentos humanos” a quienes encargan la tarea de trasladar, comprar, vender o distribuir la droga. Ese “instrumento humano” actúa como una cosa o como un animal, de allí que sean denominados “mulas”. El narcotráfico requiere de una organización estructurada con estrictos criterios jerárquicos. Citando a Enrique Kaplan, Cornejo añade que el narcotráfico “se identifica con una empresa delictiva, a realizarse con autonomía, eficacia y productividad, para el logro del lucro y rango, status y poder. Sin desconocer la
importancia que
tienen estos
operativos contra el
mediano y pequeño
contrabando de
droga, el volumen de
lo secuestrado
revela que afecta
hasta un 7% del
total de lo que
circula por esta
frontera. “En estas
redes de control
todavía siguen
cayendo sólo los
mosquitos. Los
elefantes eluden
estos cercos”. Más artículos de la categoría Sociedad |


