Estuvo 63 días clausurado por falencias ambientales, desde el sábado retomó su actividad, poco más de dos meses de clausura cumplió el frigorífico Arenales que desde el sábado último retomó la faena de animales y venta de carne. El miércoles de la semana pasada la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) restableció la matrícula comercial de la empresa, último trámite que necesitaba para volver a operar en el mercado cárnico local.

Desde el sábado último, la planta volvió a faenar carne y hoy continuará con esta tarea ya que dispone de los tres permisos obligatorios en este rubro: la habilitación municipal -por disposición del Tribunal de Faltas que le levantó la clausura-, la del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) que le restituyó la matrícula nacional para operar, y ahora también tiene vía libre en el área comercial.

El pasado 11 de agosto, el frigorífico que está camino a Atocha, fue clausurado por el municipio como consecuencia de falencias en la eliminación de efluentes líquidos y de desechos sólidos tanto en las redes internas del edificio como en el terreno circundante.

Restos de vísceras en estado de putrefacción, efluentes con grasas y sangre que se derivaban por canales a cielo abierto y llegaban hasta el río Arenales, fueron los motivos de la primera sanción municipal. Además, según el acta realizada por los inspectores municipales el 11 de agosto, en el terreno circundante al edificio había restos de grasas, cabezas y pezuñas que estaban a medio quemar.

En pocas horas, la sanción fue levantada a través de una polémica disposición del juez administrativo de Faltas, Francisco Sosa Catala, ya que su accionar fue cuestionado por funcionarios municipales que consideraban que el edificio no estaba en condiciones de continuar en actividad.

Esto generó que en pocos días y tras una segunda inspección de la auditoría ambiental de Obras Públicas municipal, se volvieron a cerrar las puertas del Arenales.

El 29 de agosto y por segunda vez, el juez Sosa Catala suspendió la clausura y le aplicó al frigorífico 5.000 pesos de multa más la obligación de efectuar obras en los siguientes 15 días para que quedara en condiciones sanitarias y ambientales adecuadas. La sanción económica incluida 2.000 pesos por contaminación de la atmósfera por la quema de residuos y emanación de malos olores, otros 2.000 pesos por la ineficiente gestión de los residuos, y 1.000 pesos más por incumplimiento a las medidas de higiene y seguridad.

Con el visto bueno del juez de Faltas, el Arenales inició los trámites para que le restituyeran las habilitaciones para faenar animales y vender carne. Primero recibió el permiso del Senasa y el miércoles pasado le llegó la del organismo del control comercial.

COFAIN sigue en espera

Aunque la Justicia hizo lugar al recurso de amparo que presentó para seguir faenando, la cooperativa COFAIN aún no retomó su actividad en el matadero municipal porque no cuenta con los permisos sanitarios ni comercial. Hace 70 días la firma fue clausurada por el municipio por falencias sanitarias en la eliminación de sus efluentes líquidos.

"No me explico por qué no estoy trabajando, sólo sé que estoy en un ir y venir entre la Municipalidad y la Secretaría de la Producción para que me otorguen el Certificado Ambiental Municipal y la habilitación sanitaria provincial", dijo ayer el gerente de COFAIN, Gabriel Tuyá. Al no tener estas dos habilitaciones, el frigorífico tampoco dispone del permiso comercial que otorga el ONCCA.

Tras la clausura municipal, la concesionaria del matadero presentó un recurso que le salió favorable a través de una medida de no innovar, disposición judicial que el viernes último fue ratificada a través del otorgamiento del amparo definitivo. "Vamos a ver qué pasa esta semana con esta decisión del juez", añadió Tuyá.
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