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Los políticos de Salta no quieren hacer política
El 'arreglo' con el carnicero militar
La 'militancia' destruye la libertad e inutiliza a la política
iToilet, una aplicación polivalente para el iPhone
Los políticos de Salta no quieren hacer política
La vieja idea de política como la actividad que persigue la conciliación de los intereses divergentes en una sociedad, sean éstos morales o materiales, ha sido virtualmente abandonada por los políticos de Salta y por los de la Argentina en general.

A pesar de que la política está siendo sustituida entre nosotros
El 'arreglo' con el carnicero militar Dos ilustres hombres de armas de nuestra Provincia, ambos lamentablemente fallecidos de forma prematura, protagonizaron a comienzos de los años 90 una divertida anécdota en la que se entremezclan algunos elementos del realismo mágico, con otros relacionados con el honor militar y, de modo profundo, con la idiosincrasia de nuestra gente.

Ambos militares, de graduación muy dispar, desempeñaban por entonces funciones críticas en el acuartelamiento local
La libertad y la política frente a la militancia Un joven funcionario de Salta ha venido matizando mis mañanas con unos tweets en los que anuncia -para él y para los suyos- un día 'pletórico de militancia'.

Aún no he tenido tiempo de felicitar al joven funcionario por dedicar su tiempo y sus energías a esa tarea tan ilusionante que -yo supongo- debe ser la dichosa militancia.

Entre otros motivos, no lo he felicitado porque
En el cuarto de baño con un iPhone Muchas personas sufren de una especie de angustia literaria cuando se enfrentan a la necesidad de utilizar un baño público o el cuarto de baño de una casa ajena, en el que abundan las velas perfumadas, los grifos dorados y los aceites esenciales pero escasea el buen papel impreso. Yo soy uno de ellos.

En alguna ocasión, la desesperada costumbre de clavar la vista (generalmente con los ojos lagrimeantes) en diarios, libros y revistas, me ha llevado a echar mano al bolsillo trasero del pantalón
Juan Carlos Dávalos
Pantagruel en Salta

Los salteños estaban orgullosos de Juan Carlos Dávalos. Celebraban la aparición de sus libros, sus viajes, su presencia en las calles de la ciudad y el reconocimiento de escritores consagrados como Manuel Gálvez.

El regreso de uno de esos viajes dio lugar la convocatoria de un masivo "convite lírico" al que asistieron más de trescientas personas.

El jueves 18 de agosto de 1921, al volver de Buenos Aires, Dávalos fue recibido en la estación del Ferrocarril Central Norte con un entusiasmo que sólo despertaban algunos gobernantes, dignatarios de la Iglesia católica y deportistas.

El 6 de agosto de ese año, Dávalos había leído su conferencia "Añoranzas montañesas" en la Biblioteca Pellegrini del Jockey Club de Buenos Aires. Allí el escritor salteño se presentó como un "humilde poeta de la montaña, perezoso y reacio al trabajo metódico", más acostumbrado a contemplar que a pensar, en contraste con aquellos hombres y mujeres "de la metrópoli", de "mentalidad aguda, múltiple, vigorosa y rápida".

Los organizadores del agasajo al escritor aprovecharon esa concentración para distribuir invitaciones al almuerzo campestre "en obsequio al inspirado cantor de la tierra nativa". El precio de la tarjeta personal o del "cubierto", como decían los periódicos, era accesible: 10 pesos, que se podían pagar hasta la tarde del sábado 20 en "El Buen Chopp", en calle España, frente a la plaza 9 de Julio.

La quinta "La Cabaña" de don Celso López, extramuros de la ciudad, fue el lugar elegido para realizar la comida que alborotó la ciudad aquel invernal domingo 21 de agosto.

Cuando ya circulaba el vino, y antes que comenzaran a servirse los platos, Dávalos leyó un breve texto en el que enmarcó este salteñísimo menú que encontré entre los papeles que conservamos en nuestra Biblioteca Privada J. Armando Caro.

La desmesurada carta que Dávalos imaginó, incluye nombres de personajes y lugares de Salta, no disimula sus debilidades golosas, rebosa de arcaísmos y regionalismos, está condimentada música, bailes, además de pizcas de afrancesamientos y reminiscencias quijotescas:

La Tierra al Aeda

Y, pues, evocasteis mi alma secular, en el seno mismo de la ciudad turbulenta, de orillas del Plata;

y cuidasteis a mis montañas azules, a mis vallecitos rientes, a mis ríos impetuosos, a mis selvas enmarañadas;

y fuisteis como el eco de mis aquilones zumbantes, de mis erques, del plañir de mis quenas, del llorar de mis bumbunas;

y, pues, dijesteis de mis guanacos perfilándose a la luna, del zorro enlazador, de mis luciérnagas que pasean brillantes entre la noche y de mi asno fantasmal y solitario;

y os ofrezco aquestos:

Potajes
fiambres

Charqui guachipeño al mortero
Arrollao de visacara a lo Cruz Guíes

Sopas

Caldo de verdolaga con choquizuela
Guascha-locro chicoanenses
Chuchoca vallista con chalona
Tulpo de harina

Entradas

Empanadas genuinas a la Negra Celestina
Sajta a lo Tata Sarapura
Picante de panza

Asados

Currito au pommes de terre runas
Chivito ovejero a la cancana
Ñascha de toruno

Ensaladas

Berros ocorocos de la Quebrada de San Lorenzo
Zapallitos de zipincos
Pickles de porotos
Quituchos avinagrados

Entremeses

Api con leche a la señor de Viniegra Herze
Anchi's plum-pudding

Postres

Higos rajeteados de El Carril
Tortitas de leche a lo opa Vivorón
Chirimoyas de Betania
Quirusillas con ázúcar
Naranjas de Orán
Chañares en compota
Quesillo con miel de Valapuca
Matos
Dulce de moras
Pasacanas
Chalchal de Calvimonte
Piquillines en su tinta
Guagas de orejones
Guisadillas a la Fidela
Turrón Dávalos
Suspisos a la usanza de misia Romualda de Torres y Gaete

Quesos

Mantecosos de Carahuasi
Picantes de la Frontera
Requete requesones de Alavila del Pichanal

Bebidas

Aloja de algarroba de la Coya Bola
Vinos tintos de Colomé
Aurea chicha de la Sinforosa
Etampe de Lorohuasi
Topacios traslúcidos de Tolombón
Eaux minerales de Los Los et Sauce Redondo
Pata i' cabra anacreóntica

Cigarros

Villagranes angélicos para armar
Puros de Tilián
Armados de Chivilmes

Café

De Yungas, bajo la fe de Paulus Haustein
Coca hacienda y llista ternura de pasacanas

La Estirpe al Hombre

Y ahora que os he brindado agradecido, porque fuistes generosos y nobles con mis hijos humildes de la montaña, de la ciudad y la selva; Ahora, mientras escuchais los cielitos, las chilenas, tristes, chacareras, estilos, gatos, vidalitas, presagiadores de otras más hondas y conmovedoras (...) *

Ahora (...)* asomaos: Aquí está mi esencia, mi alma inmortal, allí la Luz.

En la Ciudad de Lerma del Valle de Salta, hoy domingo de San Joaquín a veintinuno de agosto de mil novecientes veinte y uno.

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* Palabras ilegibles en el texto original.

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