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Marcelo E. Virgili Canaves

En los alrededores de Chicago, "la ciudad de los vientos", centro de una de las regiones económicas más poderosas del mundo, vive y trabaja, desde hace décadas, el doctor Marcelo Eladio Virgili. Salteño, cirujano, hijo y hermano de cirujano, el doctor Virgili es un profesional eminente que en la actualidad Salteño, cirujano, hijo y hermano de cirujano, el doctor Virgili es un profesional eminente que en la actualidad se desempeña como jefe de la Seccion de Cirugía de Trauma, presidente del Directorio del Centro de Cirugía Ambulatoria, jefe de Cirugía de la Elmhurst Clinic de Illinois y miembro del Comite Ejecutivo del Departamento de Cirugía del Hospital. Amante de su provincia natal y frecuente visitante de nuestro sitio www.iruya.com, ha accedido muy gentilmente a nuestra requisitoria de entrevista.

Cuéntanos acerca de tu origen y cómo estaba conformado tu entorno familiar.
Dr. Marcelo Eladio Virgili Nací en la maternidad del Hospital Del Milagro de Salta el 16 de diciembre de 1945. Mi padre, el doctor Ferdinando Marcelo Virgili, era por entonces médico interno de aquel hospital salteño, y mi madre se llama María Elvira Canaves.

Por parte de mi padre, mi familia es italiana de pura cepa. Mi abuelo paterno vino a América cerca del 1900, nada más comenzar el siglo XX. No le gustó Buenos Aires y por ello decidió establecerse en Asunción del Paraguay, ciudad en la que nació mi padre y falleció mi abuela Lucía en 1922. Desde allí la familia se trasladó a Salta, estableciéndose en la capital, aunque mi abuelo trabajaba en la construcción del ferrocarril en el Chaco Salteño. Eran doce, entre hermanos y medio hermanos. Uno de ellos, mi tío Daniel, que era mayor que mi padre, ayudó económicamente para que papá pudiera iniciar su carrera universitaria.

Se recibió de médico cirujano y se vino a trabajar a Salta. Allí se casó con mi madre. Los Canaves son originarios de Pollença, en la isla de Mallorca. Abandonaron aquel lugar probablemente hacia 1885 ó 1887 cuando hubo una depresión económica muy grande en Mallorca. Mi bisabuelo materno se casó con su mujer, Catalina, en Barcelona y allí nació mi abuelo, en una casa que está a unos pocos metros del castillo en donde los Reyes Católicos se encontraron con Colón tras el regreso de su primer viaje. Aquel bisabuelo fue quien trajo la familia a Salta. Todo indica que era un empresario muy emprendedor, pues llegó a tener una sólida posición económica y a él se debe la fundación de la primera panadería a gran escala en la ciudad de Salta. Completando el cuadro, tengo que recordar que la madre de mi bisabuela era de origen irlandés.

{sidebar Id=6} ¿Qué recuerdos tienes de tu infancia en Salta?


Tuve una infancia bastante privilegiada dado que mi padre y mi madre tenían una buena posición. Fue en San Lorenzo donde aprendí a caminar (nunca gateé), a correr y a andar a caballo. Desde entonces tengo un gran cariño por aquel lugar.

Comencé mi educación en la Escuela Dr. Benjamín Zorrilla, en donde me enamoré de mi maestra de jardín de infantes y de todas las que siguieron hasta el segundo grado. De allí salté a cuarto grado en el Colegio Belgrano en donde debo decir que recibí una educación muy sólida, en lo académico y en lo moral. En este establecimiento terminé la secundaria.

¿Qué nombres recuerdas de tus maestros de aquellas épocas?


Recuerdo a Porota Alonso, maestra del jardin de infantes, a Rosa Estela Moreno y a Elsa Manero de Navarro, de primero y segundo grado. Del Colegio Belgrano recuerdo a todos los curas: Luis Barrena, Benito, Juan, Rafael, Benito joven, Daniel ("Puente roto") y el otro Daniel. También a Francisco, que después fue cura párroco y obispo auxiliar en The Bronx-New York. Por supuesto, no me olvido de Ramón (posiblemente el mejor de los sacerdotes que conoci), el padre Garay, el padre Pío y el padre Arana: ¡un hombre de acero!. Era profesor de Castellano. Hasta las paredes temblaban cuando entraba en el aula.

¿Fue aquella formación una buena base para empezar tus estudios universitarios?


Desde luego. Me alejé de Salta para proseguir mis estudios universitarios en la escuela de Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba. En general fui un muy buen estudiante. Pasaba las vacaciones de verano entre Salta y San Lorenzo, en donde socializaba con bastante intensidad: bailes, guitarra, caballo, moto y novia. Me recibí de médico en 1969 y para entoces mi padre ya era uno de los cirujanos de más prestigio en la ciudad.

¿Comenzaste a trabajar con tu padre?


Sí. Comencé a trabajar con él. Una disposicion del gobierno nos obligaba en aquel entonces a trabajar en el interior de la Provincia durante un año, por lo menos, antes de poder ejercer en la capital. En mi caso, trabajé en Rosario de Lerma. Allí, en su hospital, operé mi primer apéndice. Tambien volé con el avión sanitario de la Provincia a distintos lugares como Hito Uno, Misión La Paz, Rivadavia y otros. Volar con los pilotos de la Provincia me entusiasmó. Esta experiencia me permitió luego aprender a volar en el Aero Club de Salta, en donde me recibí de piloto en 1971.

¿En qué momento decides completar tu formación en el extranjero?


Despues de un año de trabajar en la ciudad con mi padre, me di cuenta de que para poder competir con mis colegas iba a tener que prepararme muy bien. En ese momento, ser Virgili Jr. implicaba una responsabilidad muy grande. Virgili Padre era un cirujano extraordinario por naturaleza, y era una persona tan íntegra y fuerte, en todo sentido, que social y profesionalmente no tenía par...

Yo representaba un blanco perfecto, el "talón de Aquiles", para los que de alguna forma no apreciaban tan diestro profesional. Asi es que decidí (en consulta con mi madre y mi padre) salir de Salta a perfeccionarme.

¿Buenos Aires o U.S.A? Ésa era la cuestión.

En uno de mis viajes a Córdoba, hablé con Daniel Allende, uno de mis profesores de Cirugía. El doctor Allende conocía a mi padre y me recomendó que conectara con el Dr. Charles B. Puestow, profesor de Cirugía y jefe de cirujanos del Sistema de Hospitales para Veteranos en los Estados Unidos. Martín Allende, padre de Daniel, era amigo del Dr. Puestow y solían navegar juntos en velero en el lago Michigan.

El contacto rindió sus frutos y fue así que conseguí una posición como interno en Chicago, en el "Henrotin Hospital".

¿Para entonces ya estabas casado?


Contraje matrimonio con María Marta Quevedo, mi novia de la infancia. Luego partimos para los Estados Unidos. Para ser aceptado en aquel puesto tuve que rendir un par de exámenes, pero como siempre fui un buen estudiante no tuve problemas. Cursé mis años de residencia en Cirugía en la Universidad de Loyola, aquí en Chicago, con la idea de que al terminar mi educación en Cirugía volveríamos a Salta para trabajar otra vez con mi padre.

En el ínterin visitamos Salta repetidas veces. Nacieron dos vástagos: Marcelo y Esteban, que vinieron con nosotros a conocer la familia desde pequeños, casi recién nacidos. Maria Marta enfermó gravemente de sus riñones y falleció en 1978.

¿Cómo afrontaste esta situación traumática?


Dr. Marcelo Virgili en Chicago Traté de volver a Salta pero se me hizo cuesta arriba. Viudo en Salta, con dos hijos pequeños, aquello no era muy promisorio. Conseguí trabajo en Elmhurst Memorial Hospital (un hospital de 450 camas). Elmhurst es un barrio que se encuentra al Oeste de Chicago y aquí decidí seguir mi carrera profesional.

Hoy soy jefe de la Sección de Cirugía de Trauma, presidente del Directorio del Centro de Cirugía Ambulatoria, jefe de Cirugía de la Elmhurst Clinic (conformada por un grupo de 70 medicos profesionales de distintas especialidades) y miembro del Comite Ejecutivo del Departamento de Cirugía del Hospital.

En 1985 me casé con Susan Kay Stewart y con ella tuvimos dos hijos más: Alexander y Andrew. Susan fue como una bendición del cielo (muy probablemente por las oraciones de mi madre). Es una esposa dedicada a brindarnos todo su amor, a mi y a los cuatro hijos.

¿Susan ya conoce Salta?


Le encanta Salta. Un cierto día, en uno de nuestros paseos por allá, Susan me dijo: "si vamos a venir de visita sería mejor tener nuestra propia casa, para no molestar a la familia". Así surgió la idea de construir una casa en San Lorenzo, idea a la que yo no me opuse, por supuesto. La casa se llama "tapu'y ocará" que en guaraní quiere decir "casita de campo". Recuerda que mi padre nació en el Paraguay, de ahí lo del guaraní.

Cuando podemos vamos por allí y disfrutamos mucho. No sólo de San Lorenzo sino también de otros preciosos parajes que tiene nuestra Provincia: Cafayate, los valles Calchaquíes, los diques, los cerros, las montañas, las yungas, etc. La verdad es que conocimos mas de Salta en estos viajes que cuando yo vivia allí.

Tomar un cafe en algunos de los locales de alrededor de la Plaza es ritual... Comer empanadas con un buen vino tinto es extraordinario. Un asado con los amigos es paradisiaco. Tocar la guitarra o escuchar una zamba cantada por nuestro amigo Leopoldo Van Cauwlaert... En fin, que disfrutamos de todo lo que es Salta.

¿Estás en contacto con médicos de tu misma especialidad en Salta?


En varias oportunidades, a través de la relación profesional con mi hermano Fernando y mi hermana Elvira, como así también con otros amigos cirujanos, he llevado a mi ciudad natal adelantos técnicos y científicos para ayudar a la evolución de la Cirugía. Aquí en los Estados Unidos es más rápida la difusión de estos adelantos técnicos, debido, por supuesto, a las condiciones económicas, ya que el factor humano no es diferente.

Respeto muchísimo a mis colegas argentinos pues llevan a cabo las mismas operaciones que nosotros aquí, sin tener acceso a la abundancia de tecnología.

A pesar de que considero haber alcanzado una meta muy alta en mi carrera y sintiéndome muy confortable, no puedo olvidar que mis comienzos en Salta fueron bajo las alas de mi padre, que, te repito, fue un cirujano fuera de serie, y con la compañía de mi familia y de mis amigos de la infancia, muchos de los cuales aún conservo, gracias a Dios.

¿Cómo inculcas el amor por Salta a tus hijos?


Dr. Virgili y familia Por todo lo que te dije antes, siempre hice un esfuerzo para que mis hijos conocieran aquel lugar y para que mantuvieran viva la idea de que, aunque el dinero y la economía andan un poco rezagados, la belleza humana y de la naturaleza es abundante en Salta. Y como el mundo continúa achicándose es necesario hoy en día asimilar más de una cultura.

¿A qué se dedican tus hijos?


El mayor, Marcelo, es abogado. El segundo, Esteban, es analista financiero. Esteban está casado y viajará con su esposa a Salta en diciembre próximo. Alex está cursando el College (Business) en Indiana University, en tanto que Andrew cursa High School. Allí juega al futbol-soccer. Su equipo representó a los Estados Unidos en Göteborg, Suecia el año pasado. Para un padre hincha de River Plate, como yo, esto es muy importante.

Continuará...

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