Un felicitado grande para el ministro Marocco PDF Imprimir E-Mail
Por Iruya.com - Publicado a las 08:47 | sábado 05-07-2008 (leído 492 veces)   
Desde que Iruya.com publica con regularidad su sección de obituarios, venimos denunciando la necesidad y la conveniencia de erradicar la muy discutible costumbre, inaugurada por el gobierno del señor Romero, de que los gobernantes, funcionarios públicos, legisladores y magistrados publiquen esquelas fúnebres, no a nombre propio sino a nombre del cargo que transitoriamente ostentan.
Antonio Oscar Marocco, ministro de Gobierno de Salta
Antonio Oscar Marocco, ministro de Gobierno de Salta
Esta costumbre no es democrática en la medida en que el funcionario de turno "elige" a unos fallecidos (generalmente amigos suyos o de su familia) y descarta a otros, como si estos otros no existieran.

Vale para este caso, la famosa frase de una dirigente de la antigua Rama Femenina del Partido Peronista que, en plena dictadura militar, quiso encargar una misa para el ex presidente Perón, y que pronunció frente a un cura energúmeno que acababa de negarle ese elemental servicio espiritual: "¿Acaso el almita del General no es igual a la de cualquier otro finadito?"

Pues bien, ya son varios los casos de altos funcionarios que se van apartando de tan molesta costumbre y que optan por publicar esquelas fúnebres a nombre propio, sin citar sus cargos.

Hoy corresponde elogiar al ministro de Gobierno Antonio Marocco, que con ocasión del fallecimiento del señor Roque Ramón Oliver Sánchez, publica una esquela en la que no se presenta a sí mismo como "Ministro de Gobierno de Salta".

La cruz de esta misma moneda son las esquelas, publicadas para el mismo fallecido, por los señores Cristóbal Cornejo y Julio de Vita, secretario de Estado de Gobierno y vicepresidente de la Cámara de Diputados de Salta, respectivamente, que no han podido resistir la tentación de expresar sus sentimientos con sus cargos por delante, como si estos cargos confirieran, además de un cierto status social, un plus de dolor y de congoja.

Volvemos a hacer un llamamiento para democratizar estas prácticas. Seguramente que a muchos de los actuales funcionarios les suena aquella frase, que suele ser pronunciada en los velatorios, de "No somos nada".

Les debe de sonar y disgutar tanto esta idea de "no ser nada" frente a la muerte que muchos de ellos están empeñados en escapar de este fatal esteoreotipo ontológico demostrando, a fuerza de esquela, que "ellos sí son algo".
 
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