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A sólo dos semanas de haber celebrado elecciones para el Parlamento Europeo, España no parece particularmente interesada en los procesos políticos y electorales de los países allende el Atlántico. Lo demuestra el hecho de que tanto la prensa radial (con RNE a la cabeza) como la prensa digital, dedican más espacio a la consulta popular que se celebrará hoy en Honduras, país en el que el presidente Zelaya enfrenta una delicada situación institucional, después de que un sector del ejército se sublevara en contra de su comandante.
 | | Soledad Gallego-Díaz | Las elecciones argentinas, quizá por tratarse de elecciones legislativas y teniendo en cuenta que las mayorías parlamentarias no deciden aquí la continuidad o la caída del gobierno, ocupan un discreto segundo plano.
Resulta, no obstante, sorprendente que el diario El País, perteneciente al liberal grupo PRISA, con intereses en la Argentina, haya publicado hoy, con la firma de Soledad Gallego-Díaz, una de sus primeras plumas (es directora adjunta de El País), una extensa crónica sobre las elecciones argentinas. Sorprendente, no tanto por la extensión del artículo sino por las simplificaciones en que incurre la señora Gallego-Díaz, tal vez por las urgencias propias de la profesión periodística, tal vez por un empeño exagerado en traducir a conceptos reconocibles por los europeos la complicada situación política e ideológica de la Argentina.
No con otra intención que prevenir al lector hispano sobre estas simplificaciones, haremos aquí un pequeño repaso de los errores que contiene este artículo:
1. La Argentina no celebra elecciones para nombrar "la mitad del Congreso y un tercio del Senado". El término Congreso, que Gallego-Díaz emplea para referirse sólo a la Cámara de Diputados, es correcto en España pero incorrecto en la Argentina, en donde la Constitución prevé que el llamado Congreso Nacional esté integrado por las dos cámaras, no solamente por una.
2. Cristina Fernández no "atraviesa el ecuador de su mandato". Esto ocurrirá traspasado el próximo 10 de diciembre de 2009, es decir, dentro de cinco meses y medio. Precisamente, las que debieron ser mid-term elections, por una maniobra política del expresidente Kirchner, se convirtieron en otra cosa.
3. Las elecciones argentinas no "afectan" a todo el país. Se "celebran" en todo el país.
4. "Argentina es un país enorme (más de cinco veces la superficie de España)". La redactora se refiere sólo a la superficie continental; considerado el resto de los territorios, la Argentina es, por lo menos, siete veces más grande que España".
5. "Las elecciones se deciden tradicionalmente en Capital Federal y las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza, donde se concentra más de 68% de electorado total". La redactora usa, repetidamente, el adverbio "tradicionalmente" y ello despista un poco. Históricamente ha habido elecciones "decididas" por los distritos más pequeños. Desde luego, es incorrecto hablar que la Capital u otras provincias pueden "decidir" una elección que no tiene al conjunto del país como "distrito único". Ni Buenos Aires, ni Mendoza, ni Santa Fe puede "decidir" la elección de Salta o la de Tucumán. En España es diferente porque en unas elecciones generales, a pesar de que Cataluña o Andalucía son diferentes distritos, cualquiera de estas autonomías puede "decidir" una elección general por cuanto del número de diputados que estos territorios aporten, de uno u de otro partido, depende la composición del Congreso de los Diputados, que es, en definitiva, el órgano que "elige" al gobierno. El desprecio con que la redactora trata a los distritos argentinos más pequeños, es equivalente a aquel desliz de la ministra Portavoz del Gobierno español en 1989, doña Rosa Conde, que rió ante las cámaras al dar los resultados de un partido canario minoritario llamado "Asamblea Majorera". Tal y como está el patio en España, no sería raro que los votos de los "majoreros" decidieran quién será el próximo presidente del gobierno.
6. "En esta ocasión, Kirchner tiene que hacer frente no solo a la oposición tradicional de los radicales". Falso. Los radicales no son "tradicionalmente opositores"; o por lo menos no son tradicionalmente opositores del peronismo. En las elecciones presidenciales celebradas en 1999, la famosa Alianza, que lideró el radicalismo llevó, como candidato a vicepresidente al peronista Carlos Álvarez. En 1946, el peronismo ganó las elecciones por primera vez con un sustancial apoyo del radicalismo yrigoyenista. Más cerca en el tiempo -e imposible de olvidar- el ejemplo de la actual presidente Kirchner, que ganó su cargo llevando al radical Julio Cobos como su vicepresidente.
7. "Sino también a una coalición de peronistas disidentes". Falso también. La categoría de "peronismo disidente" no existe y menos como antítesis del señor Kirchner, que era también "disidente" hasta hace sólo unos meses atrás.
8. "Si Kirchner no consigue mantenerse en sus feudos tradicionales, el 'sistema' peronista levantará la veda para buscarle un rápido reemplazo". Falso, a menos que Gallego-Díez entienda como 'sistema' peronista a lo que ella misma denomina disidentes. Porque si algo sucederá en el peronismo frente a una eventual derrota de Kirchner, es el más que probable paso al frente dentro del partido de lo que con ligereza se llama hoy "peronismo disidente". No será el kirchnerismo (el peronismo 'oficial') el que busque "rápido reemplazo" de Kirchner, ni mucho menos.
9. "El nuevo Parlamento abrirá las puertas a importantes políticos que hasta ahora estaban ausentes del Congreso". Verdad, pero mientras en España es muy extraño ver a un político importante sin un escaño en el Congreso, en el Senado o en los parlamentos autonómicos, en la Argentina el peso político no está en relación con el desempeño de la función parlamentaria.
10. "El peronista Carlos Reutemann pone en juego su escaño en el Senado por Santa Fe". Otra verdad, pero leída la frase en el contexto de una división entre "peronistas" y "disidentes" daría la impresión de que Reutemann se perfila como un sucesor de los Kirchner por su misma línea política. Pero esto no es así. Reutemann abandonó hace un tiempo la disciplina del grupo parlamentario kirchnerista en el Senado y es un opositor "peronista" manifiestamente crítico de las políticas gubernamentales.
En fin, que da un poco de pena que El País no haga el esfuerzo por penetrar un poco -sólo un poco más- en la realidad política argentina y acierte a explicársela a los españoles, no con lugares comunes de la política hispana, sino intentando descodificar toda la complejidad neorrealista de la política real de la Argentina. |