Luis Caro Figueroa
En el mes de mayo de 1973, pocos días antes de que se produjera el segundo retorno al país de Juan Domingo Perón, circulaba yo distraído por el antiguo patio cubierto del Colegio Nacional de Salta cuando sorpresivamente otro alumno del colegio me detuvo poniéndome la mano sobre el pecho. Sin que yo pronunciara palabra, me dijo: "El almirante Rojas cometió un gran error al no matar a Perón. Debió haber bombardeado y hundido la Cañonera Paraguay en donde se había refugiado el tirano".