Desde el 1 de febrero de 1997


ñoqui

Servidor público que padece extenuantes jornadas de trabajo de dieciséis horas (mensuales), pero que cobra puntualmente sus emolumentos. || Por extensión, desígnase así a la persona poco afecta al trabajo e -injustamente- a los que aún dejándose los pulmones en el trabajo, pertenecen a ese confuso agrupamiento llamado planta política.